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Monreal: valorado en el Senado, pero no reconocido para los "destapes" de AMLO

Aunque al inicio de la 64 Legislatura el riesgo de que no prosperaran las reformas constitucionales de AMLO era real, por falta de mayoría calificada en el Senado, pero ésta se construyó caso por caso
vie 24 junio 2022 06:00 AM
Monreal dice que ganará a la buena la candidatura de Morena
El senador, quien ya manifestó sus intenciones por ser el candidato de Morena a la Presidencia de la República, afirmó que no le preocupa que López Obrador le haya alzado la mano de Sheinbaum como su posible aspirante favorita. "Les vamos a ganar a la buena. Hoy me siento tranquilo, y no quiero pelear con el presidente", expresó.

Pocos pueden presumir estos logros: aprobación casi por unanimidad en la creación de la Guardia Nacional, reformas legales “en tiempo” sobre el fuero presidencial y la Ley de Revocación de Mandato que hizo posible su aplicación el 10 de abril, además de ratificaciones en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Esos y muchos más son los asuntos que Ricardo Monreal ha destrabado en el Senado, pero que en la actualidad no le significan reconocimiento de la 4T, al grado que es considerado como un factor de ruptura .

Son los votos del bloque oficial morenista y los de la oposición los que han hecho posible esos resultados, pero es la operación política de Monreal –con el llamado “bloque de contención” en el Senado– lo que ha permitido estas votaciones.

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Ha sido un “buen operador para el presidente” Andrés Manuel López Obrador, pero al mismo tiempo “esos logros son las cartas con la que marcará su propia ruta al 2024”, considera de Monreal el politólogo Juan Carlos Montero, profesor e investigador en el Tecnológico de Monterrey.

El coordinador de los senadores de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), “es un negociador nato, tiene capacidad de articulación con muy diversos grupos y además para ejercer presión de ser necesario”, destaca el politólogo Gustavo López Montiel, también del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM).

Su paso por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en que fue diputado y senador, luego gobernador de Zacatecas con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), coordinador de los senadores del Partido del Trabajo (PT) y de los diputados Movimiento Ciudadano (MC) -sin estar afiliado- y ya con Morena jefe delegacional de Cuauhtémoc y de nuevo senador ahora, le han permitido tejer y articular grupos, destaca.

"No estoy buscando puestos de consolación"

“Ha sido eficiente y es, en el Legislativo, el negociador que más le ha funcionado al presidente López Obrador pues le ha permitido sacar los temas que le interesan en el Congreso”, tercia Nicolás Loza Otero, profesor-investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Y añade “pero creo que esto ya llegó a su fin. Porque el interés de Monreal al asumir ese papel era para granjearse, si no ser considerado el preferido del presidente, al menos entrar en la lid sucesoria y estamos viendo que no sólo no es el preferido, sino que ni siquiera está en el juego sucesorio”.

Así que “la única ficha de cambio de Morenal es ese poder de negociación en el Senado y la va a usar en algún momento: o va a dejar de operar para el presidente o condicionar sus buenos oficios a cambio de tener un papel más protagónico en el proceso sucesorio de Morena y me parece que difícilmente se lo van a conceder”, valora.

El “destrabador”

Monreal Ávila enfrenta grupos internos que no lo apoyan y que han intentado removerlo de la coordinación de senadores guindas. Sin embargo, con temas legislativos pendientes para el gobierno, el presidente no ha impulsado ese relevo y la evidencia es que el zacatecano se mantiene.

 

El escenario que le ha tocado en esa Cámara del Congreso desde que se instaló la 64 Legislatura, es uno en el que legisladores de las 4 bancadas opositoras se erigieron en “bloque de contención” para impedir reformas constitucionales que consideraran regresivas.

Este lo forman Acción Nacional (PAN), PRI, PRD y Movimiento Ciudadano y suman 48 votos –que se incrementan a 53 si se considera al Grupo Plural, sin partido- que tampoco por sí solos pueden reformar la Constitución, pero sí impedirlo.

Y pese a esa estrategia opositora sí han prosperado todas las enmiendas a la Constitución del interés del presidente López Obrador, y ha sido la negociación la estrategia fundamental para destrabar esos temas. También en reformas a leyes secundarias donde Morena pudo aprobar sólo con sus aliados, pero le urgía hacerlo ya, celeridad que se ha logrado también por la operación política.

Por eso Monreal es considerado pieza clave de los acuerdos para conseguir votos opositores en el Senado, incluso en algunas reformas que previamente habían tenido votos opositores en contra, en San Lázaro, por la renuencia a hacer cambios.

Sin embargo, esos logros no han sido gratuitos y es lo que se le reclama: concesiones en el debate, supuesta permisividad a que “acaparen la tribuna”, el “permiso” a que el PRD tenga bancada aunque sean solo tres senadores, o la conformación del Grupo Plural primero como acuerdo político, ahora obligado por tribunales electorales.

Todo eso es cuestionado por senadores morenistas del ala radical. Pero también en la consecución de los objetivos de la 4T ha habido presiones u oportunos “descuidos” opositores que han permitido transitar reformas.

Caso distinto al del Senado es el de la Cámara de Diputados. Ahí Morena y aliados, el Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde (PVEM) reunían en la 64 Legislatura casi la mayoría calificada necesaria para cambiar la Constitución casi solos. Pero desde septiembre pasado, en que inició la 65 Legislatura, la 4 T perdió esa posibilidad al reducir sus bancadas.

De cualquier forma, en esa Cámara, antes con más curules y ahora, con menos, en las aprobaciones de la ley secundaria de la Revocación de Mandato, la eliminación del fuero presidencial, la Ley de Austeridad, la Ley de Amnistía, los presupuestos 2019, 2020 y 2021, y muchos otros casos, la oposición ha acusado ausencia de diálogo, aprobación “sin moverle una coma” y aplicación de la “aplanadora”.

Fue en esa Cámara en donde el 17 de abril pasado la oposición pudo frenar por primera vez una reforma constitucional promovida por el presidente en este sexenio: la reforma eléctrica, tema en el que los diputados de la 4T no pudieron construir una mayoría calificada.

Loza Otero, politólogo de la Flacso, explica ambas dinámicas. En el Senado, dice, está Monreal, un personaje experimentado, “pero no se trata sólo de su trayectoria, sino de su postura frente a la negociación”.

“Monreal sí puede presumir tener un poco de autonomía, criterio propio, muchos vínculos con políticos del PRI y del PAN, una disposición a la conversación, a la negociación y al acuerdo”.

En cambio, por poner un ejemplo, el ahora exsenador Martí Batres es el ejemplo de “un político en posición extrema, alineado a la palabra del presidente López Obrador”, lo que no deja espacio a los acuerdos y como él hay muchos en el Senado.

En la Cámara de Diputados, el liderazgo de Morena es precisamente el contrario al de Monreal. Tanto con Mario Delgado cuando fue coordinador de la bancada en la 64 Legislatura, como con Ignacio Mier ahora en la 65, “la marca ha sido de confrontación, polarización, descalificación, muy rijoso, de buscapleitos de cantina, lo que dinamita toda posibilidad de acuerdos”, califica Loza.

Sin embargo, el analista de la FLACSO reconoce que eso también tiene que ver con los tiempos políticos y el tipo de relación que se busca a toda costa establecer con el presidente López Obrador. En un comparativo, son “como niños que quieren quedar bien a toda costa con el papá”.

 

Delgado, como “recién converso a Morena, está empeñado en demostrar que es más papista que el papa” ahora como dirigente de ese partido y antes como legislador, sostiene.

Los casos

Las operación política monrealista es evidente en el curso de la 64 y 65 Legislaturas, pero por referir algunos casos están estos:

Un presunto descuido opositor, pero finalmente operación política atribuible a Monreal, por ejemplo, fue la aprobación, el 15 de abril de 2021, del décimo tercer artículo transitorio de la ley reglamentaria de la reforma judicial, que autorizó al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar, prorrogarse dos años en el cargo.

Sin discusión alguna, el cambio tuvo el aval de algunos opositores que después se retractaron de su voto. La propuesta fue presentada al pleno por el senador Raúl Bolaños, del PVEM y cercano a Monreal.

Un “rescate” monrealista tuvo lugar el 12 de marzo de 2019, para la ratificación de la ahora ministra de la SCJN Yasmín Esquivel Mossa, quien en una primera ronda no tuvo la mayoría calificada requerida.

Tras un receso de más una hora, y labor de operación, en una segunda votación se alcanzaron los votos necesarios, 95, aunque se mantuvieron algunas resistencias opositoras que alertaban que sería una ministra sin independencia de la esfera presidencial.

El 29 de febrero de 2019 estuvo en riesgo de fracasar la creación, en la Constitución, de la Guardia Nacional, planteada como el eje de la estrategia de seguridad del presidente, todo porque en la Cámara de Diputados se desoyó el parlamento abierto en el que se demandó dotar a ese organismo de mando civil.

Tras días de negociaciones encabezadas por el zacatecano, la 4T y el bloque de contención convinieron en modificar la minuta enviada por los diputados, establecer una GN con mando civil y en el que la actuación de las Fuerzas Armadas tendría una temporalidad de cinco años. El resultado: sólo un voto en contra impidió la unanimidad.

El 26 de noviembre de 2020 tocó turno a la negociación de la minuta remitida por los diputados para reformar los artículos 108 y 111 de la Constitución y “suprimir el fuero presidencial”, como ofreció el mandatario en campaña, aunque en el debate la oposición aclaró que el fuero persiste, intocado, sólo se ampliaron causales de responsabilidad presidencial.

A la hora de dictaminar la minuta, en el Senado se incluyó la pérdida de fuero para los legisladores –lo que no se aceptó incluir en San Lázaro- cambio que de regresar a la colegisladora retrasaría el cumplimiento de López Obrador a una de sus ofertas de campaña.

Nuevamente, Monreal logró un acuerdo: se avaló la minuta tal como la enviaron los diputados, y se ofreció legislar para, en otro momento, retirar el fuero a legisladores, aunque esa aprobación comprometida no se ha cumplido.

El caso de la Ley Federal de Revocación de Mandato también fue negociado por el líder morenista en el Senado, luego de que, en la dictaminación, el 10 de agosto de 2021, senadores de la 4T aprobaron exprés y con quórum “falseado” una pregunta sobre “ratificación” del presidente.

Dos asuntos acicatearon los acuerdos: el amago opositor de llevar el caso a la SCJN, lo que hubiera impedido realizar el revocatorio en 2022, como prometió el presidente, y que, sin Ley en tiempo, el proceso estaba “en riesgo” de ser regulado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

Así que Monreal negoció, vía un acuerdo firmado por los coordinadores y que desplazó al dictamen, incluir dos opciones a la pregunta: “1. Que se le revoque el mandato por pérdida de confianza. 2. Que siga en la Presidencia de la República”, lo que generó unanimidad del pleno, ya en periodo extraordinario, lo que permitió se concretara el ejercicio el pasado 10 de abril.

Otros casos de labor de convencimiento monrealista fueron: el regreso de la senadora Olga Sánchez Cordero al Senado, como presidenta de la mesa directiva del Senado, en momentos en que cuatro senadoras contendían internamente por la posición, o incluso la ratificación atropellada y entre empujones, pero que se concretó, de Rosario Piedra como titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La gama de acuerdos alcanzados, expone Gustavo López Montiel (ITESM), ha sido gracias a la negociación del zacatecano, quien ha logrado vía un ejercicio de acuerdos, una mayoría calificada que la 4T no tiene de manera natural en el Senado para esos y otros asuntos.

Y eso habla de que al menos por ahora el senador “muestra lealtad al proyecto del presidente” y le sirve de manera eficiente, expone.

 

¿Negociaciones inconfesables?

Loza Otero, coordinador de la Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos de la FLACSO, reflexiona sobre las formas de negociación del senador Monreal, cuestionadas incluso por sus compañeros de partido pero que, pese a todo lo han erigido en “un activo del presidente, si no, no estaría en donde está”.

Sus habilidades para la negociación parten de que él mismo eligió y “se propuso ser el negociador de Morena” debido a su formación, visión del mundo y estrategias. En contraste, hay otros políticos que sólo optan por “ser más papistas que el papa y con eso ganar su posición dentro Morena”.

Cuestionado sobre las prácticas de negociación, y si pueden considerarse turbias, pues hay senadores como Batres que en la pasada Legislatura acusó incluso la existencia de “cañonazos” en la bancada de Morena para impedir que repitiera como presidente de la mesa directiva senatorial-Loza considera que no todos los acuerdos al menos con la oposición podrían haber sido de ese tipo.

“La truculencia es algo que tiene que ver con una lectura muy difundida y popular de la política, pues se ve al político negociador como oscuro, como que intercambia cosas ilegítimas y no necesariamente es así”.

“La negociación legislativa si es intercambio, pero implica que yo -fuerza mayoritaria- tengo interés en sacar un proyecto de ley y para conseguir los votos de la oposición le ofrezco que inmediatamente después pasemos a discutir un tema que a ellos les interesa y en el que a lo mejor no tengo una oposición y puedo aceptarlo, incluso, pero que en la agenda no figuraba.

“Y lo meto, pero a cambio apoyan mi punto, y eso lo hace Monreal y lo hace bien, negocia, sabe que negociar es intercambiar. Pero eso no quiere decir que lo haga en lo oscuro o con amenazas. Los políticos si lo llegan a hacer así, algo no público o amenazas veladas, pero también intercambios legítimos: de vemos lo tuyo, pero apoya lo mío”.

¿Y qué sigue si no es presidenciable?

Montero, del ITESM augura que Monreal Ávila, si bien ha sido un “muy buen coordinador de senadores de Morena” y ha servido a la 4T desde el Poder Legislativo, ya comenzó a marcar su deslinde por ejemplo, al solicitar ya un viraje en la estrategia de seguridad nacional.

Ese tipo de distanciamiento comenzará, y “me parece que está jugando a, al final, dividir al partido, sea porque se quiera lanzar como candidato presidencial independiente, o por el PVEM o el PT a la jefatura de gobierno de la ciudad, sea presionando la negociación al interior de Morena”.

El académico considera que es viable que Monreal participe en las encuestas entre presidenciables morenistas y de ahí, de la derrota, se detonará todo.

Va a “romper con el partido una vez que pierda (la encuesta). Él está utilizando este discurso de disciplina ahora, para al final decir que le hicieron trampa y romper. No va a decir que traiciona a Morena o al presidente: él va a argumentar que le hicieron trampa. Va a decirse traicionado por el presidente y por Morena y dirá ´yo hice bien mi trabajo, he sido leal´ y al final decir ´miren como me pagan´”.

“Ha sido un buen operador para Morena y eso me parece que va a ser su principal argumento cuando confronte con mayor fuerza al presidente, a favor del cual ha operado”, indica Montero.

López Montiel, también Profesor de Ciencia Política en el ITESM, considera que en cada una de las reformas y de los nombramientos que el zacatecano logró operar resultó fundamental para apuntalar el proyecto político del presidente López Obrador sin duda porque lo comparte.

“Sin embargo es un operador que en el camino ha logrado también tener espacios de poder nacional” y por eso es previsible que busque alguna posición en el próximo proceso, aunque no necesariamente la postulación presidencial.

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