Presión de EU puede escalar y tocar temas económicos
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump fortaleció su lucha contra los cárteles: declaró Organizaciones Terroristas a seis carteles mexicanos y con ello, habilitó herramientas más agresivas para combatir el lavado de dinero, declaró al fentanilo como “arma de destrucción masiva" y declaró que su país está en “conflicto armado” contra los cárteles del narcotráfico.
“Estamos viendo el inicio de un ataque mucho más frontal contra los cárteles, no solamente desde Estados Unidos, también es de parte de México que ha cambiado esta política de ‘abrazos, no balazos’, a ser un poco más confrontativa”, sostiene Michel Levien, experto en anticorrupción y antilavado.
Los señalamientos contra Rocha son parte de que Estados Unidos sumara a México a la lista negra en la que están países como Irak, Siria, Irán, y Pakistán.
"No solo se trata de atacar a organizaciones criminales, sino que al designar las terroristas la dimensión jurídica en los Estados Unidos cambia, es decir, sigue siendo no legal para los ojos de México el intervenir en nuestro país, pero desde la lógica norteamericana se vuelve legal o justificable tener operaciones en otros países como México", plantea Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador especialista en Seguridad Pública de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Para Miguel Sigala, el gobierno de Trump encontró la fórmula para lograr resultados: el binomio amenaza-presión, por lo que no se descarta que las elevará.
“Estados Unidos ha utilizado y puede utilizar la presión económica como la imposición de aranceles o probablemente la no renovación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá como presión a México para que actúe, como ya se ha visto con el objetivo de reducir los flujos migratorios o con el objetivo de atacar a los cárteles de la droga”, agrega Sigala.
Bajo su fórmula, Trump consiguió que el flujo migratorio disminuyera a niveles mínimos, que el decomiso de fentanilo en la frontera cayera porque los cárteles están enviando menos, que México desplegara 10,000 elementos de seguridad en la frontera y que le enviara a más de 90 presuntos delincuentes, entre ellos perfiles como Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Treviño Morales, “Z-40″ y Servando Gómez Martínez, “La Tuta”.
A diferencia de Venezuela o Cuba, no es tan sencillo que Estados Unidos intervenga en México para extraer a algún político como Rocha pues ambos países tienen acuerdos de cooperación.
“No es realista pensar, al menos, en el corto plazo en una intervención que vaya más allá. Es posible que sigan teniendo participación encubierta en operativos como lo que pasó en Chihuahua, pero no que pase a un comando llevándose algún político hacia los Estados Unidos”, plantea Sánchez Valdés.
Donald Trump o sus funcionarios declarando cosas como que el narco gobierna México o que la presidenta Claudia Sheinbaum le tiene miedo a los criminales van a ser como más frecuentes e incluso más duras"
Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor de la Universidad Autónoma de Coahuila.
En el corto plazo, la presión del gobierno de Trump hacia México puede subir, sin embargo, estará focalizada porque aunque se trata de una potencia mundial no le conviene afectar a su socio comercial.
"Es un dilema que él debe decidir y en el que México no podría hacer mucho ni con las conversaciones diplomáticas, pero sí seguramente habrá asesores y grupos de presión que puedan hacerle ver al presidente que eso sería contraproducente, así como ha sido su política de tarifas y aranceles”, dice Anabel Ortega Muñoz, politóloga e internacionalista de la Universidad La Salle.
“Que Trump decida declarar a México como un gobierno que protege a los narcotraficantes, sería también un golpe a su propia economía, porque los procesos productivos se verían detenidos, eso no le favorece en nada a los Estados Unidos".
Anabel Ortega Muñoz, politóloga de La Salle.
Aunque la presidenta Sheinbaum ha salido a rechazar algún tipo de intervención o afectación a la soberanía, los expertos consideran que puede ser una oportunidad para que México combata la "narcopolítica" que ha tejido redes desde hace décadas: Tomás Yarrington de Tamaulipas; Mario Villanueva Madrid de Quintana Roo; Roberto Sandoval y Édgar Veytia de Nayarit.