Esa distancia de 18 meses, del "no estás solo" al silencio, es el perímetro exacto del problema que hoy enfrenta la presidenta. Quienes consideran que se trata de un problema jurídico o legal, se equivocan. Se trata de un problema político y de poder, de legitimidad y de futuro.
La Fiscalía General de la República (FGR) declaró que "por ahora" no entregará a Rocha a Estados Unidos. Esa frase "por ahora" es la más honesta del caso, porque nomina con precisión lo que está ocurriendo: una pausa calculada mientras se evalúan los costos de cada movimiento posible.
El problema es que en escenarios como este, las pausas también son decisiones. Y esta tiene un costo que crece con el tiempo.
Si la FGR no actúa y el proceso se dilata indefinidamente, el caso Rocha se convierte en el símbolo permanente de que en México la impunidad tiene partido. La oposición —que ya declaró que Morena es un "narcopartido"— tiene en ese escenario el combustible electoral que necesita para 2027. Más grave aún: Estados Unidos construiría su caso de todas formas, con o sin la cooperación de México, posiblemente a través del senador Inzunza, cuyos abogados ya se han acercado al Departamento de Justicia para explorar un acuerdo de testigo cooperante, de acuerdo con reportes de El Universal.
Si la FGR actúa y detiene a Rocha en México, Sheinbaum obtiene algo que pocos gobiernos logran en medio de una crisis: la narrativa de que las instituciones funcionaron sin que nadie tuviera que ceder ante presiones externas. Es, en términos políticos, la salida de menor costo. Pero requiere que el gobierno esté dispuesto a procesar públicamente que un gobernador de Morena, respaldado por el fundador del movimiento, fue el arquitecto de un acuerdo criminal con el cártel más poderoso del país.
Esa decisión es exactamente lo que está en juego.
Hay un dato que pasó casi inadvertido entre el ruido de los primeros días del caso, pero que es quizás el más revelador de todos. En octubre de 2024, los gobernadores de la 4T emitieron un comunicado conjunto de respaldo a Rocha Moya. En abril de 2026 no hubo comunicado. Respaldaron a Sheinbaum, a la postura soberanista, a la defensa del proceso legal mexicano. No a Rocha.