Estados Unidos concentra el mayor número de armas de fuego per cápita del mundo y registra el mayor número de tiroteos masivos. De acuerdo con el Atlas de la violencia armada que elabora Gun Violence Archive, tan solo en 2024 se registraron 503 tiroteos masivos en ese país, incluidas escuelas.
Indiscutiblemente, la persistencia de la violencia criminal en México está asociada a la circulación y diseminación de armas en manos de carteles en todo el territorio nacional. Desde Tijuana hasta Matamoros se mantiene constante el trasiego de municiones de todo tipo que han dado un considerable poder de fuego a las bandas criminales que se disputan territorios y “mercados”.
Varios reportes indican que cada año ingresan 500,000 armas al país de manera ilegal, un volumen que equivale a 5 millones tan sólo en la última década; provienen mayoritariamente de Texas, Arizona, Nuevo México y California. La organización Small Arms Survey estima que en México existen unas 16.8 millones de armas de fuego en posesión de civiles de las que solo 3.1 millones están registradas.
En los macrooperativos contra grupos delincuenciales casi siempre se aseguran armas de alto poder y de uso exclusivo militar. De acuerdo con expertos, el tráfico ilícito de armas está directamente asociado a la actividad de organizaciones criminales transnacionales, al narcotráfico y la trata de personas.
Ante los llamados del presidente estadounidense a detener el flujo de drogas, la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en la urgencia de que autoridades de ese país controlen y frenen los flujos de armamento que, según cálculos, se comercializan en unos 8,000 puntos de distribución o venta en Estados Unidos con requisitos mínimos para adquirirlo.