La tercera capa es la más incómoda: porque hay algo de verdad en el relato de Trump. Fue su administración la que, según exfuncionarios citados por medios estadounidenses, compiló el paquete de inteligencia de objetivos y lo entregó al gobierno mexicano. Fue la presión de los aranceles, de la designación terrorista y del ultimátum implícito la que terminó por mover a las Fuerzas Armadas mexicanas a ejecutar una operación que llevaba años pendiente. El reconocimiento, aunque exagerado y politizado, tiene fundamento.
¿Era necesario minimizar la acción mexicana?
No. Y ese es el punto.
La Casa Blanca, en sus comunicados del domingo, sí reconoció que la operación fue ejecutada por fuerzas armadas mexicanas con apoyo de inteligencia estadounidense. Esa es la narrativa técnicamente correcta.
Pero Trump, ante el Congreso, la desdibujó. No era necesario hacerlo para validar su política de seguridad. Era conveniente hacerlo para consolidar su posición de fuerza ante México, ante su electorado y ante el mundo.
La minimización fue un acto de poder, no de precisión.
Las reacciones que México debería tener —y probablemente no tendrá
El gobierno mexicano debería responder con firmeza diplomática calibrada, no con indignación performativa ni con el silencio cómplice que tanto le ha costado.
La cancillería tendría que convocar al embajador estadounidense para exigir un reconocimiento formal y público de la participación soberana de las Fuerzas Armadas mexicanas. Debería emitir una declaración clara, con nombre y grado de los militares que participaron en el operativo, que ponga rostro y patria al sacrificio de quienes ejecutaron la misión.
Adicionalmente, México debería formalizar los canales de inteligencia compartida mediante instrumentos bilaterales transparentes que establezcan con claridad los roles de cada parte, de modo que ningún gobierno pueda apropiarse unilateralmente del resultado.
No se trata de romper la cooperación —que es necesaria y beneficiosa— sino de regularla con marcos que impidan ser borrado del mapa cuando los focos se encienden.