3) Representación vs. captura fragmentada. En contextos de fragmentación partidista se multiplican candidaturas locales vulnerables y aumenta la probabilidad de cooptación individual. En territorios donde el crimen ya influye en procesos municipales, la proliferación de partidos pequeños sin controles robustos puede convertirse en mecanismo de entrada para candidaturas patrocinadas por economías ilícitas. El municipio sigue siendo el eslabón más frágil del sistema democrático mexicano, y el documento no desarrolla un análisis de riesgo diferenciado para ese nivel de gobierno.
Lo que otros países ya aprendieron
Las democracias con alta penetración criminal que lograron reformas electorales exitosas incorporaron componentes anticrimen desde el diseño:
Colombia depuró candidaturas con controles de antecedentes judiciales; Italia estableció inelegibilidad automática por vínculos con organizaciones criminales; Brasil implementó el sistema Ficha Limpa, que impide competir a personas condenadas en segunda instancia.
La diferencia con el caso mexicano es fundamental: otros países reformaron pensando en la infiltración; aquí se reforma como si el problema principal fuera burocrático.
Soluciones y conclusiones
Una reforma electoral en 2026 que aspire a ser efectiva debe incorporar al menos cinco componentes no negociables.
Primero, un Sistema Nacional de Integridad Electoral de carácter interinstitucional permanente que articule al INE, la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, la Unidad de Inteligencia Financiera, la Secretaría de Seguridad y la Auditoría Superior, con análisis de riesgo territorial previo a cada proceso.
Segundo, certificación obligatoria de candidaturas que incluya verificación patrimonial, análisis de redes financieras y revisión de antecedentes, con estándares más altos en municipios con presencia criminal documentada.
Tercero, fiscalización financiera en tiempo real, migrando del modelo de revisión posterior al monitoreo simultáneo con cruce bancario automatizado y seguimiento de proveedores de campaña.
Cuarto, blindaje municipal reforzado en zonas de alto riesgo: seguridad federal coordinada el día de la elección y protocolos de denuncia anónima para coacción del voto.
Quinto, transparencia radical en contratación post-electoral: auditorías trimestrales obligatorias y publicación en tiempo real de contratos públicos durante los primeros dos años de cualquier gobierno electo en municipio de riesgo.