La detención del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, no es una noticia aislada en el mapa del crimen organizado en México.
El municipio: último eslabón del Estado, primera franquicia del narco
Es, más bien, la confirmación pública de algo que millones de mexicanos saben desde hace años: el crimen organizado no gobierna desde las sombras, gobierna desde las presidencias municipales. La acusación de vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación y la extorsión a empresas tequileras revela una verdad incómoda: en México, el poder local se ha convertido en franquicia criminal.
Tequila no es cualquier municipio.
Es un símbolo turístico, económico y cultural de alcance internacional. Que su alcalde haya sido detenido por presunta colusión con el CJNG mientras las empresas tequileras pagaban extorsiones bajo su administración muestra el nivel de impunidad que ha alcanzado la captura del Estado a nivel municipal.
Pero la pregunta incómoda es: ¿por qué se actúa en Tequila y no en los cientos de municipios donde la gobernanza criminal es permanente, visible y documentada?
El municipio: territorio sin blindaje
Los gobiernos municipales son el orden de gobierno más vulnerable a la penetración criminal por razones estructurales claras.
Primero, carecen de autonomía financiera real: dependen de transferencias federales y estatales, lo que los vuelve administrativamente débiles.
Segundo, no existe ningún mecanismo institucional para evaluar los antecedentes, patrimonio o vínculos de quienes aspiran a alcaldías, sindicaturas o regidurías. Cualquiera puede ser candidato sin que exista un filtro de seguridad nacional o evaluación de control de confianza.
Tercero, la rotación política cada tres años impide la profesionalización de cuadros administrativos. Los alcaldes llegan sin experiencia, sin equipos capacitados, y con recursos limitados para enfrentar estructuras criminales que tienen años operando en el territorio.
Cuarto, la policía municipal —cuando existe— carece de entrenamiento, salarios dignos y equipamiento. En muchos casos, los policías municipales son reclutados directamente por células criminales o cooptados mediante amenazas.
Esta combinación de debilidad institucional, ausencia de controles y recursos limitados convierte a los municipios en el eslabón más frágil de la cadena de gobierno. El crimen organizado lo sabe y lo explota sistemáticamente.
Operativos selectivos: turismo sí, violencia cotidiana no
La detención en Tequila plantea una pregunta fundamental sobre las prioridades del Estado mexicano: ¿por qué se intervienen municipios de relevancia turística o económica, pero se ignoran aquellos donde la gobernanza criminal es permanente?
La respuesta es dolorosa: el Estado actúa cuando hay presión mediática internacional, afectación a capitales extranjeros o daño a la imagen turística del país.
En contraste, municipios completos en Michoacán, Guerrero, Zacatecas o Chihuahua operan bajo control absoluto de grupos criminales sin que exista intervención federal sostenida. Ahí no hay operativos enjambre, no hay detenciones espectaculares, no hay presencia del Ejército desmantelando estructuras de poder.
La razón es simple: no representan activos económicos estratégicos para el modelo de desarrollo nacional.
Esta selectividad revela que la estrategia de seguridad sigue respondiendo a lógicas de mercado y geopolítica, no a la protección efectiva de la población. Mientras Tequila importa por sus exportaciones y su atractivo turístico, otros territorios permanecen abandonados a su suerte.
La demanda estadounidense: de capos a narcopolíticos
La cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos está entrando en una nueva fase. Durante décadas, Washington exigió la captura y extradición de capos de alto perfil: los líderes visibles de cárteles que encabezaban las listas de los más buscados. Pero el modelo de persecución de "grandes peces" mostró sus límites: capturar capos no desarticuló organizaciones, solo fragmentó el mercado y multiplicó la violencia.
Ahora, la presión estadounidense parece orientarse hacia otro objetivo: los narcopolíticos. Funcionarios electos que facilitan, protegen y lucran con el tráfico de drogas desde posiciones de poder institucional. La detención de alcaldes, gobernadores o legisladores con vínculos criminales representa un cambio estratégico: atacar la interface entre el Estado y el crimen organizado.
Si esta hipótesis es correcta, la entrega de narcopolíticos podría convertirse en la nueva moneda de cambio en la relación bilateral. Esto plantea dilemas profundos sobre soberanía, justicia y el futuro de la política local en México.
Blindar lo vulnerable: propuestas para recuperar el municipio
Recuperar los municipios del control criminal requiere acciones concretas.
Primero, establecer evaluaciones obligatorias de control de confianza y revisión patrimonial para todos los candidatos a puestos de elección municipal, administradas por organismos autónomos especializados.
Segundo, crear unidades permanentes de inteligencia financiera enfocadas en municipios, que monitoreen contratos públicos, licitaciones y movimientos patrimoniales de funcionarios en tiempo real. Un "operativo enjambre" permanente, no reactivo, que funcione como sistema de alerta temprana.
Tercero, profesionalizar y dignificar las policías municipales con salarios competitivos, capacitación continua y mecanismos de rotación que impidan su captura local. Cuarto, fortalecer la autonomía financiera municipal mediante transferencias condicionadas a resultados de transparencia y seguridad.
El tequila amargo de la impunidad
La detención del alcalde de Tequila puede ser un símbolo de acción institucional o simplemente otro acto selectivo que deja intactas las estructuras profundas de la corrupción municipal. Si no viene acompañada de reformas sistémicas, será solo una noticia más en el largo expediente de la gobernanza criminal en México. El verdadero desafío no es detener a un alcalde: es recuperar los territorios que hemos perdido, municipio por municipio, sin excepciones ni selectividades.
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Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.