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El reto de oposición y sociedad civil, ¿más populismo o capacidad?

Debemos cambiar la conversación si no queremos otro sexenio de ocurrencias y desastres. Debemos madurar como sociedad y entender que de nosotros depende lo que pase con el país, solamente de nosotros.
lun 10 julio 2023 06:01 AM
El reto de la oposición y sociedad civil, ¿más populismo o capacidad?
Quien venga en 2024 debe tener capacidad de volver a México al carril. Debe tener experiencia y conocimiento. Además de un profundo entendimiento social y una base propia, considera Don Porfirio Salinas.

A partir del anuncio del Frente opositor sobre su proceso de selección, la parte de la opinión pública que es crítica al actual gobierno se ha volcado en vaticinar la candidatura y elucubrar escenarios de derrota para la 4T en las elecciones de 2024.

Simultáneamente, siguen convencidos de que la candidatura de la 4T está ya definida, y que por lo tanto el perfil a vencer ya está plenamente identificado; sobre ese supuesto hay que actuar y tomar todas las decisiones, por más anticipadas que sean.

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También, continúan malinterpretando y/o sobre interpretando las acciones y declaraciones del presidente López Obrador, sin entender que llevan cinco años sin entenderlo; lo que los lleva una y otra vez a la reacción sin reflexión, y a aseveraciones no necesariamente con sustento.

Lamentablemente, lo que no se ve es una reflexión realista y profunda sobre lo que está pasando en la sociedad, y cómo eso debe llevar a los tomadores de decisiones a analizar lo que sucede y actuar en consecuencia.

Tampoco se ve una discusión pública que busque identificar los verdaderos retos de nuestro sistema político y democrático, y las maneras en que se debería corregir para que el país tenga una ruta clara de cómo salir de la espiral de medianía en la que estamos.

No hay un debate público sobre las alternativas de solución a los problemas tan enraizados de México, y mucho menos sobre el tipo de discursos y perfiles que podrían ayudar a avanzar en opciones reales de solución de estos problemas.

Pareciera que nos hemos dejado llevar por el juego del presidente, y por las fobias y vísceras de quienes lo aborrecen; en los discursos fáciles del señalamiento sin reflexionar sobre los errores propios. En la búsqueda de personajes pendencieros y fugaces que no pintan mejor que lo que hay.

Es tanto el encono actual, que las miradas se vuelcan en soluciones fáciles y figuras simplonas que se dedican a hacer ruido, pero no a proponer y construir.

Desde, por lo menos, el año 2000 hemos estado así. Buscando liderazgos altisonantes y “disruptores”, que se comuniquen de manera agresiva y confrontacional, o que sean fotogénicos y sonrientes, aunque no tengan fondo ni sustancia.

Vicente Fox es el primer gran ejemplo de esta tendencia. Y los resultados para el país fueron más que catastróficos. Calderón repitió el formato disruptor, y ya vimos lo que pasó. Peña vino a cautivar con sonrisas falsas, y a todos embaucó. López Obrador hizo una mezcla de todo, y aquí estamos.

Hace un par de semanas, un personaje que parecía perfilarse con probabilidades de éxito a la Ciudad de México, irrumpió en la escena nacional como posible presidencial, gracias al diferendo público que tuvo con el presidente, y que deslumbró a muchos opinólogos.

Desde entonces, análisis han ido y venido sobre la idoneidad de Xóchitl Gálvez para ganarle en 2024 al presidente. Argumentan su lenguaje coloquial, su desparpajo, su gusto por la confrontación, y a veces hasta su origen humilde como sus principales atributos.

Y entonces vienen las preguntas obligadas, ¿realmente queremos repetir ese formato simplista para competir con el maestro de esos formatos? ¿De verdad queremos perpetuar a México en este tipo de perfiles de combate pero sin sustancia?

Hoy no se habla sobre lo que el país necesita, se habla sobre lo que se tiene fobia, o sobre lo que no se acepta, o aquello que no se quiere, sea por fobia o sea por argumentos válidos. No se habla sobre cómo mejorar, solo se habla sobre cómo cortar con lo que hay, sin importar lo que venga.

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Se enaltece a quien entra en el juego presidencial de encono, se venera a quien grite y haga aspavientos. No importa si ese personaje entiende el país y lo que se necesita. No importa si tiene la capacidad de llevar las riendas. Se privilegia el cortoplacismo aunque no hay visión.

Debemos cambiar ya la conversación si no queremos otro sexenio de ocurrencias y desastres. Debemos madurar ya como sociedad y entender que de nosotros depende lo que pase con el país, solamente de nosotros.

Quien venga en 2024 debe tener capacidad de volver a México al carril. Debe tener experiencia y conocimiento. Además de profundo entendimiento social y una base propia.

Eso es lo que realmente le preocuparía a AMLO. Pensar ahora que al presidente "le preocupa" XG, es un análisis facilón y simplista. Es no aprender de estos cinco años de su gobierno. A él no le preocupa un perfil así, porque es meter a la oposición a sus terrenos, donde él gana.

Pero sí le preocupará alguien con profundidad, con trayectoria de tierra, con prestigio y legitimidad, que realmente no tenga esqueletos en el clóset por sus gestiones y campañas anteriores.

Al presidente le conviene alguien tan identificado con grupos empresariales y sociales que tanto han errado sus estrategias, pensando que saben de política. Personajes y grupos que ni siquiera se han dado cuenta de cómo incluso sus supuestos aliados les han dado atole con el dedo.

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Lo que no le conviene, y lo que en verdad le preocuparía, es tener frente a él en 2024 a alguien que lo conoce, que lo entiende y que comprende bien su juego. Alguien que viene de bases sociales similares a las suyas, incluso del sur del país.

Hoy, Beatriz Paredes es la política más completa que tiene México, con el entendimiento más agudo de las debilidades de nuestra democracia, de la realidad de nuestra sociedad, del propio país. Eso sí es algo que le preocupa al presidente.

No nos confundamos. Al presidente le conviene, y le gusta, tener un personaje populista en frente. Él gana en ese juego. Pero se descoloca con un personaje capaz, experimentado, que sabe jugar su juego. Hoy Beatriz Paredes es ese personaje. ¡No nos equivoquemos!

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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