Alejandro Gertz Manero
“Doctor, le hablo de parte del señor presidente para ofrecerle ser el subprocurador de Asuntos Internacionales y de hecho operaría usted la Fiscalía». Me dijo que no. «¿Le digo al presidente que usted no aceptó?». «No —me respondió—, no puedo creer lo que me está diciendo. Toda mi vida he querido ser fiscal y ahora el presidente me lo ofrece cuando yo iba a ser subsecretario de Seguridad con Durazo. Claro que sí, acepto. ¿Qué tengo que hacer?»”, así recuerda Scherer cómo se eligió a Gertz Manero para ser el fiscal de la República y uno de los funcionarios con quien más desencuentros tendría.
El exconsejero jurídico comenta que el fiscal utilizó la FGR para venganzas personales como meter a la cárcel a científicos porque “nunca le habían querido otorgar el grado de investigador nivel III”.
Scherer recuerda que el propio López Obrador le advirtió que en algún momento vendría una persecución contra él. “«Cuando yo salga del Gobierno, van a ir contra ti. No lo dudes. El poder no perdona. Te van a perseguir, te van a inventar, te van a querer destruir. Prepárate, porque van a desvirtuar lo que sepan y a usar lo que inventen. Y lo van a hacer con saña». Esa frase quedó grabada en mi memoria como una sentencia anticipada, como un eco que me alcanzaría tiempo después”, recordó.
Y cuenta que así fue. Pronto vinieron ataques desde el fiscal general de la República. “No buscaban justicia, buscaban venganza. No investigaban hechos, fabricaban culpables. Y yo era un blanco cómodo, testigo de demasiadas cosas. Los expedientes se escribían con sospechas sin prueba alguna; no con evidencias, sino con insinuaciones. Y detrás de cada acusación había una mano visible y otra oculta”, recuerda.
“A veces era Gertz quien mandaba la información; otras veces, él mismo instruía personeros para que fabricaran «escándalos» fallidos con datos que les hacía llegar desde las oficinas del poder”, dice en su libro.
Con Gertz, parte del conflicto se detonó porque Scherer fue acusado de orquestar una campaña mediática en su contra a través de la revista Proceso. “Me dijo que yo había inventado una serie de notas en contra suya que parecían más bien una campaña. Le respondí que eso era imposible. ¿Qué interés tendría yo en molestarlo si de alguna forma yo le ayudé a que llegara a la Fiscalía? Eran notas en relación con su familia. Me dijo que yo había manipulado esa información, que me había puesto de acuerdo con una serie de medios para que lo golpearan, empezando por Proceso”, añade.
El exconsejero incluso revela que en una ocasión el propio Gertz le preguntó qué prefería: “Mire, Julio, usted tenía una opción: podía optar por tener fiscal amigo o tener fiscal enemigo y usted optó»”, fueron sus palabras.