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De reuniones con líder huachicolero a un secretario ineficaz con AMLO, las revelaciones del nuevo libro de Scherer

El libro “Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder” relata algunos desencuentros entre el exconsejero jurídico de la presidencia y otros eventos que perjudicaron al gobierno de AMLO.
jue 12 febrero 2026 05:01 PM
Julio Sherer
Julio Sherer Ibarra fue consejero jurídico de la Presidencia de la República en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. (Foto: Presidencia/Cuartoscuro.)

En su libro “Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder”, Julio Scherer, exconsejero jurídico del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, revela que durante el sexenio algunos funcionarios sostuvieron reuniones con un líder huachicolero, acusa que fue un sexenio marcado por intrigas y señala a algunos funcionarios de ineficiencia.

Jesús Ramírez, Alejandro Gertz Manero, Adán Augusto López y Manuel Bartlett son algunos de los personajes a los que se refiere en su texto publicado por la editorial Planeta.

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Jesús Ramírez y el “Rey del Huachicol”

Uno de los señalados por el hombre que acompañó al presidente por varios años es Jesús Ramírez Cuevas.

Scherer lo señala tanto de sostener reuniones con Sergio Carmona, conocido como “El Rey del huachicol”, como de manipular las conferencias matutinas. “Documentos de inteligencia y testimonios señalan que Ramírez Cuevas mantuvo reuniones con (Sergio) Carmona, ligado al contrabando de combustible y al financiamiento ilícito de campañas, con presuntos nexos con el narcotráfico””, describe.

Sergio Carmona era un empresario acusado de contrabando de hidrocarburos de Texas a Tamaulipas y de tener vínculos con el Cártel del Noreste y el Cártel del Golfo. Fue asesinado en noviembre de 2021.

Scherer acusa que Ramírez Cuevas no solo tuvo reuniones con Carmona, también le sirvió como contacto para ingresar a Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo federal desde 2018. “Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador”, relata.

Además, se señala que Carmona financió campañas a candidatos a gubernaturas en estados estratégicos: Tamaulipas, Sinaloa y Sonora.

A Ramírez también se le señala de manipular y de que en la mañanera hubiera preguntas a “modo”. “Jesús Ramírez preparaba todos los materiales para la mañanera a su entera conveniencia”, dice el texto.

Pero no es todo. También es acusado de beneficiarse de un decreto que estableció una «compensación vitalicia por justicia social» para extrabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC), la cual sucedió durante el gobierno de Felipe Calderón.

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“En lugar de actuar con responsabilidad institucional, utilizó el tema para posicionar a sus aliados, intervenir en la vida sindical del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y operar políticamente en favor de Clara Brugada, candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno, a pesar de que la preferencia evidente de la candidata Sheinbaum se inclinaba por Omar García Harfuch”, agregó.

A través de sus redes sociales, Jesús Ramírez Cuevas niega que haya cometido actos de corrupción o incurrido en abuso de autoridad como funcionario público.

“Nunca he establecido relaciones personales o políticas con delincuentes, tampoco con empresarios ni banqueros venales que se aprovechan de la necesidad de la gente para expoliarlos y despojarlos. Desde que soy funcionario público no he participado en la organización ni el financiamiento de ninguna campaña electoral. No he promovido el financiamiento privado hacia ningún candidato. Todo lo que se dice en medios respecto al huachicol fiscal es falso”, respondió el funcionario.

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Adán Augusto López

“Ese era Adán Augusto. "Creo que gobernó el estado a su antojo durante los tres años que estuvo en el cargo y luego vino a ser secretario de Gobernación. Adán tomó posesión de la Secretaría de Gobernación y el presidente, ya habiendo salido yo, le pidió que se hiciera cargo de la Consejería Jurídica…”, así recuerda Scherer a quien en la segunda mitad del sexenio se convirtió en el hombre fuerte y de más confianza de López Obrador.

El exconsejero cuenta que el hoy senador de la República carecía de eficacia política para resolver asuntos que le encargaba el entonces presidente López Obrador. Una muestra de ello fue que se le encargó resolver las diferencias que había entre el fiscal y Scherer.

“El secretario, para abrir la reunión, nos dijo que nos había citado a petición del presidente de la República para resolver el conflicto que teníamos. Que no era posible que un colaborador cercano del presidente, como era el fiscal, y un amigo del presidente, como era yo, estuviéramos en el golpeteo constante. Que él me daba a mí; no que yo le daba a él, porque yo no tenía ni capacidad ni recursos ni el trabajo para hacerle nada. Que se trataba de una reunión de buena fe.

“Nunca he imaginado a un secretario de Gobernación que, para resolver un asunto que le encarga su jefe, el presidente, terminara hablando de la buena fe. Un secretario de Gobernación tiene que ser un hombre de poder. El secretario de Gobernación no va a solicitar que se resuelvan los asuntos. El secretario de Gobernación resuelve los asuntos. Para eso sirve”, relata.

También recuerda que López Hernández fue responsable de destruir un terreno de manglares sin contar con el permiso de Impacto Ambiental.

“Ese terreno podía utilizarse sin necesidad de erogar inmediatamente recursos públicos. Estaba lleno de manglares. Entre la futura secretaria Nahle y el próximo gobernador de Tabasco, Adán Augusto, decidieron meter a una constructora para tirar todo el manglar sin obtener la MIA, el permiso de impacto ambiental que concede la Secretaría de Medio Ambiente” refiere.

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Alejandro Gertz Manero

“Doctor, le hablo de parte del señor presidente para ofrecerle ser el subprocurador de Asuntos Internacionales y de hecho operaría usted la Fiscalía». Me dijo que no. «¿Le digo al presidente que usted no aceptó?». «No —me respondió—, no puedo creer lo que me está diciendo. Toda mi vida he querido ser fiscal y ahora el presidente me lo ofrece cuando yo iba a ser subsecretario de Seguridad con Durazo. Claro que sí, acepto. ¿Qué tengo que hacer?»”, así recuerda Scherer cómo se eligió a Gertz Manero para ser el fiscal de la República y uno de los funcionarios con quien más desencuentros tendría.

El exconsejero jurídico comenta que el fiscal utilizó la FGR para venganzas personales como meter a la cárcel a científicos porque “nunca le habían querido otorgar el grado de investigador nivel III”.

Scherer recuerda que el propio López Obrador le advirtió que en algún momento vendría una persecución contra él. “«Cuando yo salga del Gobierno, van a ir contra ti. No lo dudes. El poder no perdona. Te van a perseguir, te van a inventar, te van a querer destruir. Prepárate, porque van a desvirtuar lo que sepan y a usar lo que inventen. Y lo van a hacer con saña». Esa frase quedó grabada en mi memoria como una sentencia anticipada, como un eco que me alcanzaría tiempo después”, recordó.

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Y cuenta que así fue. Pronto vinieron ataques desde el fiscal general de la República. “No buscaban justicia, buscaban venganza. No investigaban hechos, fabricaban culpables. Y yo era un blanco cómodo, testigo de demasiadas cosas. Los expedientes se escribían con sospechas sin prueba alguna; no con evidencias, sino con insinuaciones. Y detrás de cada acusación había una mano visible y otra oculta”, recuerda.

“A veces era Gertz quien mandaba la información; otras veces, él mismo instruía personeros para que fabricaran «escándalos» fallidos con datos que les hacía llegar desde las oficinas del poder”, dice en su libro.

Con Gertz, parte del conflicto se detonó porque Scherer fue acusado de orquestar una campaña mediática en su contra a través de la revista Proceso. “Me dijo que yo había inventado una serie de notas en contra suya que parecían más bien una campaña. Le respondí que eso era imposible. ¿Qué interés tendría yo en molestarlo si de alguna forma yo le ayudé a que llegara a la Fiscalía? Eran notas en relación con su familia. Me dijo que yo había manipulado esa información, que me había puesto de acuerdo con una serie de medios para que lo golpearan, empezando por Proceso”, añade.

El exconsejero incluso revela que en una ocasión el propio Gertz le preguntó qué prefería: “Mire, Julio, usted tenía una opción: podía optar por tener fiscal amigo o tener fiscal enemigo y usted optó»”, fueron sus palabras.

Manuel Bartlett

“Manuel Bartlett fue otro personaje muy destacado en el gobierno y perjudicó muchísimo al presidente”, así se refiere Scherer de quien fue titular de la Comisión Federal de Electricidad durante el gobierno de López Obrador.

Lo señala de querer que participara la iniciativa privada en la construcción de una planta de energía en Chiapas, pero también de orillar al presidente de desconocer acuerdos con la iniciativa privada sobre unos ductos.

“Tuve muchas reuniones con Manuel Bartlett e, independientemente del tema de los ductos, era un tipo muy complicado, verdaderamente duro. Tuve tanto conflicto con él que el presidente me pidió que no interviniera en la reforma eléctrica. Me dijo: «Tú tienes tan mala relación con Bartlett que mejor no te metas a la reforma eléctrica. No quiero que ni la toques. No quiero que ni la veas»”, recuerda el exconsejero.

Explica que la reforma energética impulsada por el presidente López Obrador no pasó por sus manos, a pesar de que él era el consejero jurídico. Además, revela que no tenía una buena relación con Bartlett porque amenazó a su padre de muerte.

“Yo no simpatizaba con él por una sola razón: Bartlett amenazó de muerte a mi papá. Yo le dije: «Licenciado, ¿cómo quiere que usted y yo nos llevemos bien si somos diametralmente opuestos? Usted estuvo en la policía, vea dónde está, vea los planteamientos que hace»”, refiere.

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