Facundo Rosas, experto en seguridad y subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, explica que los cárteles buscan rutas que les permitan transportar su mercancía y seguir operando.
“Las organizaciones entendieron muy bien este tipo de situaciones de cierre de fronteras, de combate más frontal y han diversificado su forma de envío, de cantidades de manera masiva, para que el gobierno no tenga la capacidad de detectarlas y en el eventual caso que las detectara que sean cantidades menores las que decomisen y no afecten lo que no está llegando a Estados Unidos”, refiere.
Buscan espacios donde no haya vigilancia y también nuevas formas de introducción diferentes"
Facundo Rosas, experto en seguridad.
"Los grupos están pendientes también de los conflictos que tiene EU para mover sus mercancías en tanto se genera un vacío, un espacio. Lo están haciendo de esa forma por eso es que sigue habiendo en los Estados Unidos droga disponible como el fentanilo, la marihuana, cocaína, el carfentanilo (opiode de uso veterinario mucho más potente que el fentanilo) y algunas otras drogas de diseño que tienen máximas ganancias", dice.
Una vieja estrategia
Estados Unidos optó por impulsar una estrategia militar en la lucha contra las drogas, lo cual no es nuevo y responde a una estrategia histórica de seguridad nacional.
El artículo “Militarización del programa de control de drogas de Estados Unidos” , escrito por Gina Amatangelo, plantea que en 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon proclamó al narcotráfico como una amenaza para la seguridad nacional con lo que se dio un paso hacia la militarización.
“‘Proteger la seguridad nacional’ ha sido el lema que ha servido de eslogan para destinar más fondos y recursos a la guerra contra las drogas. Desde la década de 1970, el gasto estadounidense en la guerra contra las drogas ha pasado de menos de 1,000 millones de dólares a más de 19,200 millones anuales”, sostiene sobre el dinero que se gastaba a inicios del año 2000.
Trump también optó por endurecer su lucha contra las drogas. En este primer año ha impulsado cuatro estrategias fundamentales: Ley de Emergencia Nacional para combatir el tráfico de drogas especialmente el fentanilo, declaró a los cárteles como organizaciones terroristas, y lanzó la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia Nacional de Defensa de Estados Unidos en las que se plantea más presencia militar.
José María Ramos, profesor del Colegio de la Frontera Norte (Colef), señala que el documento de la estrategia nacional de defensa de Estados Unidos plantea un enfoque de guerra, es decir "es una estrategia militar".
“Es un cambio radical. Prueba de ello es que el Departamento de Defensa, ahora es la Secretaría de Guerra”
José María Ramos, catedrático de El Colef.
Asimismo, el presidente Trump lanzó el "Escudo de las Américas', que tiene como propósito desmantelar los cárteles y el narcotráfico en la región. A este grupo fueron invitados países como Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago; sin embargo México, Colombia y Brasil, fueron excluidos, pese a su papel en la producción y trasiego de drogas.
El académico del Colef considera que el cambio de enfoque en el gobierno de Estados Unidos responde a que ese país está enfrentando una segunda guerra contra las drogas.
“Es una segunda gran cruzada contra las drogas promovida por esta administración, no se compara con la primera gran cruzada, que fue en los años 70 con el presidente Richard Nixon. En aquel entonces solamente había un problema, que era la distribución de marihuana. ¿Qué ha sucedido 50 años después? Que no solamente tenemos menos cantidad de marihuana cruzando Estados Unidos, ahora tenemos drogas sintéticas, fentanilo, heroína, cocaína”, explica.