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#ColumnaInvitada | La farsa de las coaliciones

Las coaliciones están sirviendo para darles vida artificial a partidos que en realidad se están extinguiendo y que subsisten solamente a partir de una falsa ilusión (como el PT y el PRD).
jue 09 junio 2022 05:59 PM
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En Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca, los candidatos de Morena recibieron un apoyo de casi el 70% de votantes de 50 años o más.

Aunque en México tenemos siete partidos políticos nacionales, la tendencia en las últimas elecciones es a que las opciones se reduzcan a tres o cuatro candidaturas. Por un lado, las candidaturas de Morena y sus aliados, que son el Partido Verde Ecologista de México -fiel escudero del partido en el poder en turno-, y el Partido del Trabajo -el cual perdió su registro en 2015 pero gracias a argucias legales y la bondad del Tribunal Electoral lo recuperó.

Por el otro lado figuran los partidos tradicionales, PAN, PRI y PRD, ideológicamente opuestos, rivales acérrimos durante muchos años y hoy pragmáticamente aliados incondicionales.

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En tercer lugar aparece Movimiento Ciudadano, quien hasta 2018 había sido aliado de los partidos tradicionales, pero que a partir de 2021 decidió ser la tercera vía, en sus palabras, una alternativa a las fuerzas políticas en el poder y a los partidos tradicionales. En ocasiones también nos es posible ver candidaturas de algún partido local, de nuevo registro o independiente.

De esta forma, las elecciones se han convertido en carreras de tres, en donde las distintas fuerzas políticas buscan unirse pues consideran que es la única manera de obtener triunfos. Lo que en realidad ocurre es que estos siete partidos generan una falsa ilusión de pluralidad de fuerzas políticas donde no la existe, pues por un lado lo que hacen es reciclar candidaturas, y por otro, no todos aportan realmente a la coalición. Veamos lo que pasó el domingo:

Vimos mayormente dos grandes coaliciones: Juntos Hacemos Historia -con Morena, el PT y el Verde- y Va por México -con el PRI, el PAN y el PRD. Aunque estas no fueron uniformes en todas las entidades, la narrativa mediática las manejó como tal. Movimiento Ciudadano continuó su apuesta de ir solo en todas las entidades y para todos los cargos.

Para saber en realidad qué tanto aporta cada partido político a una coalición, es necesario analizar la votación en lo individual. Este fue el porcentaje de votación (1) obtenido por cada partido con registro nacional para el cargo a la gubernatura en las seis elecciones:

tabla arturo espinosa

El PT no alcanzó el 3% de la votación en tres de las seis entidades: Aguascalientes, Hidalgo y Quintana Roo. El Verde en cuatro: Aguascalientes, Durango Hidalgo y Oaxaca. El PRD tampoco obtuvo el mínimo de 3% en tres entidades: Hidalgo, Quintana Roo y Tamaulipas, en Aguascalientes y Oaxaca apenas superó el porcentaje mínimo, y en Durango, aunque no tuvo el mínimo de 3% en la elección a la gubernatura, sí lo obtuvo en la de ayuntamientos.

El PRI no alcanzó el mínimo del 3% en la elección a la gubernatura de Quintana Roo, pero en la del Congreso de dicha entidad sí superó ese porcentaje.

No alcanzar el 3% en la elección a la gubernatura implica no solo que su aportación a la coalición es marginal o mínima, pues su fuerza estatal es prácticamente nula, sino que además perderán su acreditación a nivel local, no podrán recibir prerrogativas (financiamiento y tiempos en radio y televisión), y tampoco tendrán representación ante la autoridad electoral local.

El PRI apenas se salvó en Quintana Roo por la elección del congreso y el PRD en Durango por la de ayuntamientos.

Observando lo anterior es necesario repensar la lógica detrás de estas coaliciones, especialmente la de Va por México. Primero, aunque habría que considerar otros factores, tal parece que si no hubiera coaliciones no habría cambios significativos en la votación recibida por una candidatura y los resultados no habrían sido distintos.

 

Me refiero a que el partido que definió la candidatura de la coalición pudo haber ganado sin necesidad de la coalición, pues los triunfos tuvieron un amplio margen respecto del segundo lugar -a excepción de Tamaulipas, donde es difícil conocer el efecto por la candidatura común-.

Segundo, lo que tantos analistas le exigieron a Movimiento Ciudadano -sumarse a la coalición opositora- no hubiera cambiado los resultados.

Lo que sí nos dicen estos porcentajes de votos obtenidos por Movimiento Ciudadano es que, en varias entidades, ya tiene mayor presencia y fuerza que los otros partidos políticos y que esta fuerza no necesariamente se mantendría en caso de incorporarse a alguna coalición.

Al final de cuentas, las coaliciones están sirviendo para darles vida artificial a partidos que en realidad se están extinguiendo y que subsisten solamente a partir de una falsa ilusión (como el PT y el PRD).

Las coaliciones ya no se ven beneficiadas por partidos pequeños y, a reserva de un análisis más detallado por entidad, es posible que en varios casos resten más de lo que suman. SI para 2024 se quiere una coalición ganadora será necesario más estrategia.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

 
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