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#ColumnaInvitada | Hay trabajos que son fábricas de pobreza

El factor central de la pobreza en México se genera en la economía, especialmente en el mundo del trabajo, escribe Rogelio Gómez Hermosillo en su #columnainvitada.
Rogelio Gómez Hermosillo
@rghermosillo
mar 06 agosto 2019 11:19 AM
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Rogelio Gómez Hermosillo es coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Excoordinador de Alianza Cívica y excoordinador nacional del programa Oportunidades.

Cuando se dan a conocer los datos de pobreza, la opinión pública y los políticos “culpan” a la política social. Muchos piensan que la permanencia y magnitud de la pobreza es el mejor indicio de la falta de resultados de los “programas sociales”. Esta explicación es errónea, o al menos incompleta, basta ver los datos.

El factor central de la pobreza en México se genera en la economía, especialmente en el mundo del trabajo.

En la serie de medición de la pobreza 2008–2018, que recién presentó Coneval, hay dos variables que siempre han sido las más altas: la carencia de seguridad social y el ingreso insuficiente. Y ambas variables dependen del trabajo.

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El empleo –si se cumple la ley– permite el acceso a la seguridad social y si el salario es suficiente, permite ingresos para la canasta básica de toda la familia y más.

No pretendo afirmar que los programas sociales funcionan bien. Sólo que no tienen como reducir esas dos variables. Al menos no en el corto plazo.

Por ejemplo, la educación es fundamental para la productividad, es el principal factor del “capital humano” como dicen los economistas.

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Pero por más capital humano que tengan las personas, si el mercado laboral no genera trabajos con salario suficiente y seguridad social, como marca la ley, no hay manera de que por si misma la educación reduzca la pobreza".

La pregunta entonces es de qué depende la mejora de los trabajos.

Hay tres respuestas simplistas que son incorrectas, por incompletas, aún teniendo una base de verdad: 1) Falta crecimiento económico. 2) La “informalidad” laboral. 3) El capitalismo por su esencia produce pobreza –y peor aún– si es “neoliberal”.

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Las dos primeras respuestas son las más frecuentes en los ambientes empresariales. La última es típica reacción, que hoy tiene muchos adeptos.

No hay espacio ni interés para entrar en polémicas ideológicas. Los datos muestran una realidad más compleja.

El crecimiento económico no reduce automáticamente la pobreza. Lo contrario sí es cierto: la recesión económica aumenta la pobreza. En el contexto de nuestro mercado laboral, aún con crecimiento económico la pobreza se estanca, con reducciones marginales.

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Sí es mejor tener más crecimiento. Pero no es suficiente, no es automático. Y quizá la ecuación sea inversa: se requiere reducir pobreza para crecer más.

La informalidad es un concepto con muchos significados. A nivel estadístico, refiere a trabajos sin afiliación a la seguridad social.

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En el lenguaje común, se le considera como una decisión voluntaria: la gente “acepta” empleos informales, en negocios familiares o en el autoempleo.

Los datos confirman que en este tipo de trabajos la gran mayoría carece de seguridad social.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es que hay medianas, grandes y hasta macro empresas que tienen trabajos precarios, con salario insuficiente y sin seguridad social.

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Es un escándalo al que se ha normalizado. Hay modelos de negocio basados en bajos salarios, evasión de la seguridad social y sin estabilidad laboral (reducir pasivos laborales, le llaman). Son ilegales, pero son vigentes y cada vez crecen más.

Finalmente, la evidencia empírica muestra que es posible tener trabajos dignos, con remuneración suficiente y seguridad social, en el capitalismo. En nuestra región hay países como Chile, Uruguay, Costa Rica, Perú y Panamá con mejores trabajos en economías menos desarrolladas (el BID tiene buenos análisis al respecto).

Y por supuesto, muchos países europeos muestran que se pueden tener políticas económicas de libre mercado, finanzas públicas sanas y control de la inflación junto con –y complementando a- respeto a derechos laborales y salarios remuneradores.

Desde la sociedad civil, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza ha creado el Observatorio de Trabajo Digno para visibilizar las condiciones laborales que producen pobreza y desigualdad. Los nuevos datos de Coneval confirman lo dicho desde el Observatorio ( www.frentealapobreza.mx ).

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De manera urgente se proponen dos cambios: 1) un plan multianual para la recuperación gradual del salario mínimo hasta que sea suficiente par una familia y 2) erradicar modelos de negocio basados en el “outsourcing ilegal” con patrón sustituto, contratos temporales, bajos salarios, sin seguridad social.

A nivel más estructural, urge avanzar en el debate que permita que la protección social sea un derecho de todas las personas, y no una prestación laboral.

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