La amenaza "injerencista"
A la compleja que era la relación entre México y Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, dos episodios tensaron la relación bilateral.
El primero se registró en Chihuahua cuando elementos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) participaron en un operativo para desmantelar un laboratorio de drogas vinculado al Cártel de Sinaloa, con lo que se incurrió en una violación a la Constitución Política y a la Ley de Seguridad Nacional.
Además de resaltar que su gobierno no autorizó ni tuvo conocimiento de la participación de los agentes, la presidenta envió una nota de extrañamiento a la administración de Trump y pidió el retiro de otros dos agentes que estaban en territorio mexicano sin autorización para labores relacionadas con la seguridad.
El segundo episodio ocurrió días antes de finalizar el mes cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que 10 políticos mexicanos estaban acusados de vínculos con el narcotráfico y delitos de armas, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha.
En varias ocasiones, el presidente Trump ha advertido que si las autoridades mexicanas no hacen lo que les corresponde contra la delincuencia, lo harán los estadounidenses, lo que refuerza el discurso de Sheinbaum de que se debe defender la soberanía.
Michel Levien, experto en anticorrupción y antilavado, plantea que hay dos escenarios de lo que Trump puede hacer a partir de sus amenazas.
"Si Estados Unidos se mete con personas o con drones a México sin permiso y a la mala, la soberanía estaría completamente fracturada y la relación se dañaría casi de manera irreparable, es difícil que se rompa, pero sí se dañaría mucho. El otro escenario es que la presidenta utilice los mecanismos que ya existen para la colaboración con Estados Unidos y entonces obtener los mismos resultados, solamente que por la buenas", plantea.
Miguel Ángel Sigala, internacionalista y catedrático de la Universidad de Guadalajara, explica que el involucramiento de Estados Unidos en temas internos de México puede entenderse como intervención, pero en una relación tan cercana como ésta, las fronteras y soberanía suelen ser difusos.
“Desde una lectura tradicional es una intervención en México, una amenaza a la soberanía nacional porque un gobierno extranjero está interviniendo directamente en asuntos en asuntos nacionales. Es un asunto muy crítico porque tiene la capacidad de desestabilizar el interior del país y desestabilizar al gobierno en turno y al partido y al oficialismo, es crítico y no tiene precedentes", dijo.