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Agroexportadores de berries piden que las certificaciones no se conviertan en una carga burocrática

Juan Pablo Molina Baranzini, vicepresidente de Aneberries, pide que las certificaciones laborales se implementen de forma gradual para que la medida no limite la competitividad de la industria.
Exportadores de berries en México apoyan los cambios del T-MEC, pero advierten que riesgo para pequeños productores
La industria de las berries genera más de 300,000 empleos en México.

La implementaron de certificaciones laborales para las agroexportaciones de berries por parte de la Secretaría de Trabajo federal podría convertirse en una carga administrativa para pequeños productores del país, advirtió Juan Pablo Molina Baranzini, vicepresidente de Productores de la Asociación Nacional de Exportadores de Berries (Aneberries).

En entrevista afirma que el sector comparte los objetivos de fortalecer los derechos laborales, mejorar la trazabilidad y elevar los estándares, aunque considera indispensable que las nuevas obligaciones no se conviertan en una carga burocrática que limite la competitividad de la industria.

El T-MEC, el principal acuerdo comercial de México con Estados Unidos y Canadá, está en su etapa de revisión y uno de los focos principales es que la política comercial se alinee con compromisos internacionales en materia laboral.

Desde el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se implementaron certificaciones laborales para las agroexportaciones para acreditar el cumplimiento de obligaciones en materia de seguridad social a lo largo de la cadena productiva, pero los productores advierten de riesgos.

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“Debemos evitar cargas desproporcionadas para productores pequeños y medianos. Hay que recordar que el sector agrícola opera en regiones donde muchas veces no hay internet o incluso electricidad. Todas esas particularidades tienen que tomarse en cuenta”, agrega.

Desde finales de 2025, Aneberries ha participado en reuniones con la Secretaría del Trabajo para conocer y analizar el nuevo Certificado Laboral para la Agroexportación. “Lo hemos discutido como empresas y como industria para entender cómo puede sumar a mayores niveles de cumplimiento”, cuenta.

Molina Baranzini considera que la certificación puede fortalecer la posición de México frente a las disposiciones laborales y ambientales contempladas en los capítulos 23 y 24 del T-MEC.

Es muy importante asegurarnos de que la implementación sea viable, que podamos construirla poco a poco, con claridad técnica y mecanismos operativamente funcionales".
Juan Pablo Molina Baranzini, vicepresidente de Productores de la Aneberries.

Sin embargo, advierte que la implementación debe construirse con reglas claras y procesos funcionales.

"Todo lo que tenga que ver con mayores niveles de cumplimiento, formalidad y sostenibilidad es positivo para la industria. Lo importante es asegurarnos de que la implementación sea viable y que podamos construirla poco a poco, con reglas claras y mecanismos funcionales", señala el representante del principal organismo que representa a la cadena productiva de este sector en México.

Juan Pablo Molina Baranzini
Juan Pablo Molina Baranzini, vicepresidente de Productores de Aneberries. (Foto: Facebook/ Aneberries)

La industria mexicana de berries es uno de los motores más dinámicos de la agroexportación mexicana con ventas al exterior que alcanzan casi 4,000 millones de dólares anuales, principalmente hacia Estados Unidos, y genera miles de empleos directos e indirectos en estados como Jalisco, Michoacán, Baja California, Guanajuato y Sinaloa.

Fundada en 2010, Aneberries agrupa a productores, exportadores y comercializadores de berries, y trabaja en temas de capacitación, investigación, inocuidad, sostenibilidad, certificaciones y acceso a mercados internacionales.

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Además, es uno de los principales interlocutores entre la industria y las autoridades mexicanas en temas relacionados con comercio exterior, regulación laboral y ambiental, así como en la promoción de mejores prácticas agrícolas que permitan mantener la competitividad de uno de los sectores más exitosos del campo mexicano.

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Certificaciones: una evolución, no una imposición

La revisión sexenal del T-MEC coincide con el impulso de nuevas certificaciones laborales y ambientales promovidas por el gobierno federal para las agroexportaciones.

A principios de mayo, se anunciaron los cambios legislativos que incorporan mecanismos de verificación laboral y ambiental en la producción agrícola destinada a exportación por lo que faculta a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para emitir un Certificado Laboral para la Agroexportación, que acredite el cumplimiento de obligaciones en materia de seguridad social a lo largo de la cadena productiva.

Su objetivo es que el comercio agroalimentario se desarrolle "bajo estándares verificables de cumplimiento laboral y libre de deforestación”, alineando la política comercial con compromisos internacionales como el propio T-MEC, cuyos capítulos laboral y ambiental, obligan a garantizar derechos laborales y protección de los recursos naturales.

Molina asegura que para la industria de berries estos temas no son nuevos, pues desde hace más de 15 años que Aneberries nació se trabaja en programas de inocuidad, seguridad alimentaria, trazabilidad y certificaciones internacionales.

Explica que la asociación desarrolló el programa Berry GAP, un sistema de buenas prácticas adaptado a pequeños y medianos productores para facilitar su incorporación a estándares internacionales.

“Las berries están conformadas por muchos pequeños productores. Lo que hemos buscado es trasladar esos niveles de cumplimiento y buenas prácticas agrícolas a sistemas accesibles para ellos”, dice.

Tan solo durante la última temporada, la asociación realizó más de 6,000 capacitaciones dirigidas a productores y trabajadores del sector.

Un sector que apuesta por la formalidad

Para el vicepresidente de Aneberries, uno de los principales desafíos del campo mexicano sigue siendo la formalización laboral.

Las berries utilizan una gran cantidad de mano de obra durante distintos momentos del ciclo productivo, lo que genera retos en materia de contratación, movilidad laboral y acceso a la seguridad social.

Sin embargo, Molina sostiene que los municipios con vocación agroexportadora muestran resultados significativamente mejores que el promedio nacional.

Cita un estudio realizado por el Wilson Center Mexico Institute y Jornamex, en el que se contrasta que mientras la formalidad laboral en el sector agrícola nacional ronda entre 23% y 25%, en regiones agroexportadoras puede superar el 70%.

“San Quintín es un ejemplo muy claro. El nivel de formalidad está por encima del 70%, muy por arriba de la media nacional”, resalta.

El estudio también identificó que los municipios agroexportadores registraron mayores avances en reducción de pobreza y movilidad social que el promedio del país.

Las berries y el sector agroexportador se han convertido en motores de movilidad social.

No obstante, reconoce que aún existen obstáculos estructurales. Uno de ellos es la dificultad para que trabajadores temporales obtengan documentación básica como el Registro Federal de Contribuyentes (RFC), requisito indispensable para su incorporación a esquemas formales.

“Hay trabajadores que viven a horas de distancia de una oficina del SAT. Son retos estructurales que tenemos que resolver para seguir avanzando”, dice.

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“Una temporada muy compleja”

La industria mexicana de las berries cierra el 2026 siendo una de las temporadas más complejas de los últimos años.

De acuerdo con Molina Baranzini, factores como la volatilidad del tipo de cambio, el entorno geopolítico internacional y el aumento en los costos de producción —especialmente de insumos agrícolas y productos químicos— han puesto presión sobre los productores y exportadores del sector.

A ello se suma la particular dinámica del mercado, ya que la producción mexicana es complementaria a la de Estados Unidos. Mientras las berries nacionales abastecen principalmente durante otoño, invierno y primavera, la oferta estadounidense cobra mayor relevancia en los meses de verano, lo que obliga a los productores mexicanos a adaptarse constantemente a las condiciones del mercado internacional.

"Los retos se están transformando en oportunidades y creo que las berries se han destacado por tomar esas oportunidades".

Las compras estadounidenses de productos agropecuarios mexicanos registraron en 2025 su primera caída anual en casi 30 años. El valor de las importaciones procedentes de México se ubicó en 43,849 millones de dólares, frente a los 48,629 millones de dólares del año previo, una reducción cercana a 10%.

Para Molina, el futuro de la industria dependerá de mantener la capacidad de adaptación que ha caracterizado al sector durante los últimos años.

“Necesitamos mantener esa evolución constante. Los mercados cambian, las exigencias cambian y nosotros tenemos que seguir transformándonos para permanecer competitivos”, agrega.

Con la revisión del T-MEC en marcha, mayores exigencias ambientales y laborales, y un entorno internacional cada vez más complejo, la industria mexicana de berries enfrenta nuevos desafíos. Pero para Aneberries, el camino pasa por la misma fórmula que impulsó su crecimiento durante las últimas dos décadas: innovación, capacitación y cumplimiento.

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