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Depresión, ansiedad y trauma, los otros costos de la violencia en México

En el país, 68% de la población ha estado expuesta a un evento traumático; especialistas advierten que el miedo persistente y la inseguridad elevan el riesgo de trastornos mentales y alteran la vida social y económica.
vie 27 febrero 2026 05:21 AM
El impacto de la violencia en la salud men
Los adolescentes y jóvenes que crecen en ambientes inseguros y violentos pueden tener afectaciones a la salud mental con el tiempo. (Foto: Ulises Ruiz/AFP)

El miedo se apoderó de México el 22 de febrero. Durante el operativo en el que el Ejército abatió a Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), integrantes del grupo criminal reaccionaron con balaceras y quema de coches, una ola de violencia que se extendió a 20 de los 32 estados del país.

La gente se escondió en sus hogares, negocios o donde pudiera resguardarse. Calles desiertas, comercios cerrados. “Ni en pandemia estuvo así de vacío”, describió una joven de Guadalajara.

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Escenas similares se han vivido varias veces en el país porque desde hace años padece la brutalidad del crimen organizado. México es víctima de una violencia colectiva que no cede, que cada vez afecta más la salud mental de la población y contribuye al aumento de otros tipos de violencia, como el bullying y hacia las mujeres.

Como escribió una joven jalisciense el domingo pasado en Facebook: “Es dolor real. Hay personas viviendo con miedo, con pánico, con esa incertidumbre que no te deja dormir”.

El impacto en la salud mental

La psiquiatra Dení Álvarez, coordinadora del Seminario de Violencia y Salud Mental de la UNAM, explica que no existen datos suficientes para calcular con exactitud qué proporción de los trastornos mentales de los mexicanos se originaron como consecuencia directa de la violencia colectiva.

Sin embargo, subraya que diversos estudios la colocan como un factor de peso importante. Especialmente en el desarrollo de problemas emocionales en niños y adolescentes.

“No solo las víctimas directas, que sí son muchas, sino también los niños que han crecido en estos ambientes de inseguridad, que han crecido con miedo, con desconfianza, tienen afectaciones. Y se ha visto que estas adversidades generan un incremento importante en los trastornos mentales”, explica en entrevista.

Ella ha estudiado el impacto de la violencia colectiva en comunidades con altos índices de delitos de alto impacto, como Ixcateopan, Guerrero. Ahí identificó niveles de depresión y estrés postraumático por encima de la población general.

En las comunidades que están inmersas en ambientes de violencia colectiva, la frecuencia de los trastornos mentales se dispara”,
Dení Álvarez, psiquiatra de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM.

Algunos de los estados, por ejemplo, con más casos de depresión en 2024 coinciden con aquellos con las tasas de homicidio más elevadas.

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No es un patrón que se cumple siempre, pero se observa en el caso de Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Michoacán y Sinaloa.

En 2018, el CIDE hizo un estudio sobre el impacto de la guerra contra las drogas en la salud mental. Los investigadores hallaron que si un municipio se registra una ejecución adicional, los síntomas depresivos de la población aumentan 0.154% en promedio. Si la ejecución fue con brutalidad, suben a 2.91%. El miedo al crimen incrementa los síntomas depresivos en 12.1%.

Violencia y estrés postraumático

Los problemas de salud mental también pueden detonarse tras la exposición a un evento traumático, como guerras, accidentes, desastres naturales o violencia sexual.

En esos casos, muchas personas experimentan “un miedo extremo y angustia, pero la mayoría se recupera naturalmente con el tiempo”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si los síntomas no acaban después de un mes, pueden dar paso a un Trastorno de Estrés Postraumático, enfermedad más asociada con la violencia.

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Y quienes se exponen frecuentemente a sucesos violentos tienen más probabilidad de desarrollar este trastorno, explicó María Elena Medina Mora, exdirectora del Instituto Nacional de Psiquiatría.

“Dado el alto índice de violencia en el país, es una preocupación que tenemos muchos de cómo podemos evitar y disminuir este riesgo, para también disminuir las consecuencias sobre la salud mental”, dijo en un Simposio de El Colegio Nacional.

En México se ha estimado, por ejemplo, que 68% de los mexicanos han estado expuestos a un evento traumático o a un suceso de violencia. De ese universo, casi 3% desarrolló un Trastorno de Estrés Postraumático.

Es una baja prevalencia. Sin embargo, sin una atención médica adecuada, el impacto negativo en la vida de quienes lo padecen es enorme, mencionó la especialista.

”Este trastorno se asocia con una gran discapacidad. Es decir, la persona se ve impedida de realizar sus actividades diarias y está continuamente visualizando el evento que le ocasionó este sufrimiento y este impacto tan grande en su bienestar. Siente este miedo y este estrés aunque ya no esté en peligro”.

Estima que, cuando el trastorno se prolonga en el tiempo, hasta por cinco años, los afectados tienen 40% más probabilidades de fracaso escolar y 150% más de desempleo. También puede derivar en depresión y ansiedad. O en suicidio, que también aumentó en México, principalmente en adolescentes y jóvenes, por múltiples causas.

Estas cifras, sin embargo, se calcularon antes de que aumentara la violencia por los cambios en la estrategia de seguridad y hace muchos años que México no actualiza sus encuestas de epidemiología psiquiátrica.

La especialista Dení Álvarez indica que, además, es necesario regionalizar las cifras y analizarlas por género. En su investigación en Guerrero, por ejemplo, encontró que las mujeres tenían un 15% de Trastorno por Estrés Postraumático a lo largo de la vida. Mientras que en las mujeres de la población general se calcula entre 2 y 4%.

En 2024, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) reportó la atención médica de 4,800 casos de estrés postraumático, de los que 32% correspondieron a mujeres de 30 a 49 años.

Bullying, violencia sexual y familiar

Y es que, según el tipo de violencia que se viva, mayor será la probabilidad de desarrollar estrés postraumático. Los estudios sugieren que es más alta en casos de violación, secuestro y acoso, delitos que también han ido al alza en México a la par de la inseguridad.

Mientras que la depresión se presenta más en casos de abuso sexual, de persecución y cuando se ve que hieren o matan a alguien con un arma.

Álvarez subraya que otro efecto de la violencia colectiva a largo plazo es la normalización de estos sucesos y un cambio hacia un sistema de valores y de normas sociales que legitiman o naturalizan el uso de la violencia.

Un dato del estudio del CIDE halló algo similar: las personas de municipios que han sido históricamente violentos reportaban tener mejor salud mental que la gente de municipios sin altos niveles de violencia.

Los individuos desarrollan estrategias de adaptación para hacer frente a la violencia”,
Estudio La "guerra contras las drogas" y la salud mental.

Pero la normalización también lleva a prácticas violentas en otras esferas de la vida, como las escuelas y los hogares.

“Cuando hay violencia colectiva, aumentan otro tipo de violencias. Por ejemplo, el bullying o acoso escolar, otro fenómeno que está siendo claro en México, y también incrementa la probabilidad de la violencia intrafamiliar, sobre todo hacia mujeres, niñas, niños, adolescentes, personas que pertenecen a minorías”.

La violencia azota a México desde diferentes frentes. Son 20 años de heridas abiertas por la violencia en el tejido social.

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