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Expertos: el gobierno no ha sabido dar confianza para el regreso seguro a aulas

Especialistas lamentaron que las autoridades federales no tengan la capacidad para construir confianza para el regreso a clases presenciales y que no haya coordinación con las entidades del país.
mar 11 enero 2022 06:01 AM
Incapacidad de la SEP para garantizar un regreso a clases 2022
Algunos estados decidieron posponer el regreso a clases presenciales luego de las vacaciones decembrinas y en medio de una cuarta ola de contagios.

Las clases presenciales en la escuelas de todo el país estaban programadas para arrancar el 3 de enero, pero por lo menos 14 estados decidieron posponerlas por dos o hasta tres semanas más, ante el récord de contagios de COVID-19 que hay en México, luego del periodo vacacional de diciembre.

La primera vez que el gobierno mexicano ordenó la suspensión de clases presenciales en los tres niveles educativos fue en marzo de 2020, y el regreso oficial se anunció en agosto de 2021. Desde entonces, las autoridades educativas, federal y estatales, han suspendido y retomado la actividad en las aulas de forma intermitente, según el comportamiento de la pandemia.

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Organizaciones como Mexicanos Primero, México Evalúa y la Red por los Derechos de Infancia (Redim), lamentan que a estas alturas la Secretaría de Educación Pública (SEP) siga sin contar con un diagnóstico ni protocolos óptimos para garantizar un regreso claro y seguro para los niños y que ante ello se opte por la clases a distancia por parte de las autoridades educativas de los estados.

Falta de diagnóstico

En entrevista Fernando Ruiz, director de investigación de Mexicanos Primero, resalta la falta de capacidad del gobierno federal ha tenido para construir confianza en el panorama de la pandemia, un esquema de coordinación adecuado con las entidades y un ambiente de conciencia para las familias.

El experto subraya que la decisión de hasta más de 14 estados de posponer el regreso a clases presenciales luego del periodo vacacional de invierno confirma esta situación, al mencionar que más del 50% de toda la matrícula nacional se encuentra en estos momentos en educación a distancia. Tan solo en la Ciudad de México se tiene que el 20% de las estudiantes no asistieron a las escuelas en estos primeros días de clase.

“Esto significa que la mayoría (de alumnos) nuevamente está regresando a la educación a distancia, una modalidad que no ha sido eficaz para generar los aprendizajes que se necesitan, sobre todo en niveles básicos”, expone.

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Marco Fernández, investigador de México Evalúa y profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, indica que la propia SEP no cuenta con información específica sobre el regreso a las aulas por nivel educativo, por entidad o en qué porcentaje el proceso fue escalonado.

La dependencia, solo reportó números globales de la última semana antes de las vacaciones de invierno: de forma presencial había 66% de alumnos, 86% de maestros y 75% de escuelas de todos los niveles educativos.

El investigador enfatiza que, a estas alturas, la autoridad educativa federal incluso ya debió hacer un diagnóstico para conocer el tamaño del abandono escolar, de la caída de la matrícula, de la disminución en la transición de los alumnos de secundaria a preparatoria y de la aceptación de los aprendizajes.

La SEP ha sido tan negligente que estamos en enero de 2022 sin un diagnóstico que mida el tamaño de estos problemas.
Marco Fernández, México Evalúa y Tec de Monterrey

Tania Ramírez, presidenta ejecutiva de la Redim, refirió que la variante Ómicron, viene a recordar que la pandemia no es algo que se vaya a terminar pronto, y por lo tanto las autoridades educativas deben hacer ajustes para poder garantizar los retornos seguros de las escuelas.

"Se debe establecer un diálogo con las comunidades escolares para que se ajusten a las medidas biosanitarias, porque cada comunidad escolar, cada escuela, cada grupo de docentes, grupo de madres y padres de familia, etcétera, son quienes mejor conocen las condiciones, las deficiencias y las fortalezas de sus escuelas y de sus dinámicas para poder tomar mejor las decisiones", dice Ramírez.

La activista indica que el regreso a las aulas no solo representa medidas sanitarias, sino también de alimentación, de seguridad, de contacto entre padres y de una evaluación de los aprendizajes educativos y sociales.

Tania Ramírez enfatiza que el retorno a las escuelas es necesario porque estos espacios representan un lugar seguro para los alumnos, por lo que la educación a distancia sí está mostrando obstáculos para una garantía plena al derecho a la educación.

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Los contagios no están en el entorno educativo

México fue uno de los países que más tardaron en retomar las clases presenciales, y resultó relevante que ver cómo esto no representó un repunte de contagios en las escuelas.

"La mayor parte del mundo adulto tenía preocupación porque se retornara a clases, como si niñas y niños pudieran convertirse en un vector de contagio, cuando en realidad los vectores de contagio están sucediendo por las prácticas de las personas adultas", indica Tania Ramírez.

En este sentido, manifestó que los menores de edad han dado una lección importante sobre su capacidad para comprender la gravedad de la situación de la pandemia y de ceñirse a las medidas.

Marco Fernández coincide en que, al menos hasta diciembre de 2021, no hubo evidencia de que las escuelas hayan sido centros nativos de contagio, y "eso es muy positivo". Sin embargo, menciona que las autoridades federal y locales se han desentendido de esfuerzos para realizar pruebas aleatorias y tener un mejor control.

El investigador considera que en el panorama actual, la preocupación en las comunidades educativas es por dos razones básicas: la urgencia de reforzar el esquema de vacunación para docentes y "la negligencia" de la autoridad de no vacunar a los menores de edad.

"En el mundo son múltiples países los que están ya vacunando a menores de edad. Solo en América Latina son Chile, Argentina, Brasil, Cuba, Costa Rica y Uruguay los que ya tomaron esta decisión, pero en México la autoridad de salud se ha mostrado negligente", acusa.

Para Tania Ramírez, el problema queda demostrado desde el hecho de que en México no se está avanzado en la conversación pública sobre la determinación de incluir a niñas, niños y adolescentes en la política de vacunación.

Y aunque la vacunación de refuerzo para docentes ya está en marcha, Fernando Ruiz manifiesta que falta afinar la estrategia y destinar más recursos del presupuesto federal. "El gobierno sigue siendo omiso, porque las escuelas deben contar con protocolos para los cuales se tienen que emplear más recursos presupuestales, en cambio, se le deja esta carga a las familias y a las escuelas", dice.

De acuerdo con un estudio reciente publicado por la Redim, en 2021 hubo reducción presupuestal en los rubos de la niñez, aun cuando se trata de la tercera parte de la población mexicana: 8.6% menos en salud y 8% menos en expansión de la educación inicial.

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Deserción escolar y falta de aprendizaje

En el Balance anual 2021: Discriminación y violencia contra la niñez durante la sindemia, la Redim reportó que alrededor de 1.5 millones de personas de tres a 18 años ya no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por motivos asociados con la pandemia; 529,000 por falta de dinero o recursos; y 310,000, de entre 13 y 18 años, porque tenían que trabajar.

En síntesis, 16.4% de las personas de 3 a 17 años dejó de asistir a las escuelas en México, lo que representa a 5.3 millones de menores. Estas cifras se contraponen al hecho de que siete de cada 10 niñas, niños y adolescentes sí querían regresar a clases presenciales.

"El país no los escuchó, y fue de los últimos que retomó clases presenciales y de los primeros que reabrió centros comerciales", criticó Tania Ramírez.

En tanto, Fernando Ruiz menciona que, según un estudio publicado por Mexicanos Primero en diciembre pasado, los resultados de la evaluación hecha entre noviembre de 2019 y mayo de 2021 muestran una perdida de aprendizaje, sobre todo en el rubro de lectura entre menores de entre 10 y 15 años. Mientras que los menores 10 y 11 años y aquellos que pertenecen a los niveles económicos más bajos se vieron afectados en los aprendizajes relacionados con matemáticas (operaciones básicas).

El estudio también identificó brechas muy fuertes en el caso de las mujeres menores de edad pertenecientes a los estratos económicos más bajos.

Marco Fernández señala que la parte emocional, olvidada por las autoridades en esta pandemia, ha llevado a muchos menores de edad a abandonar la escuela o a tener contacto muy negativo, que largo plazo tendrá consecuencias graves para a nivel de desarrollo.

"Hay un número importante de menores de edad que abandonaron la escuela en estos dos años, y sabemos que estudios truncos están asociados con menores oportunidades laborales a futuro y, por lo tanto y con salarios más precarios y las oportunidades que estos pueden llegar a ofrecer a sus hijos es menor. Se produce un círculo vicioso de pobreza y desigualdad", expresa.

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