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Fernando Nieto: "La corrupción no se elimina por decreto presidencial"

El profesor e investigador del Colmex expresa en entrevista que México está "empantanado" en el combate de ese flagelo.
jue 05 agosto 2021 06:20 AM

Los últimos dos gobiernos mexicanos han estado marcados por el tema de la corrupción. El de Enrique Peña Nieto (2012-2018) por los escándalos de empresas fantasma, triangulación de recursos y supuestos sobornos, y el actual, el de Andrés Manuel López Obrador, por la promesa de combate y justicia.

En dos años de gobierno, solo dos exfuncionarios de primer nivel han sido detenidos y procesados en México—aún sin sentencia— por presuntos actos de corrupción: Rosario Robles y Emilio Lozoya, ambos integrantes del gabinete de Peña Nieto.

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Incluso, el pasado 1 de agosto se celebró en México una consulta popular que fue promocionada por el gobierno federal como un intento de llevar ante la justicia a los últimos 5 expresidentes por presuntos actos de corrupción.

Este es uno de los problemas que más preocupa a los mexicanos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y que más costos deja con cargo al erario (hasta 12,770 millones de pesos en 2019). ¿Qué se hace para combatirla?

Fernando Nieto Morales, profesor e investigador de El Colegio de México (Colmex), señala que a pesar de los discursos de este y otros gobiernos, el país está "empantanado" en el tema de combate a la corrupción.

"No ha habido grandes avances. Muy a pesar del discurso oficial que se proclama desde el día 1, que la corrupción se acabó y que estamos en un combate total, dice el presidente (López Obrador) ante la corrupción, la realidad es que la corrupción está ahí y que los avances han sido pues relativamente pocos", dice en entrevista con Expansión Política.

En periodo de campañas del pasado proceso electoral, también fue común escuchar el combate a la corrupción como bandera de las y los candidatos a presidencias municipales o gubernaturas.

Un ejemplo de esto es Samuel García, de Movimiento Ciudadano, y gobernador electo de Nuevo León, quien hace unas semanas manifestó que en su administración "no habrá corrupción".

En este sentido, Fernando Nieto explica que es común que todos los actores políticos recurran a este tema porque es uno de los que más le preocupa la gente y porque se percibe como una prioridad que debe tener cualquier gobierno en México.

Hay mucho discurso sobre combate a la corrupción, pero pocas acciones de política pública y pocos resultados verificables".
Fernando Nieto

 

"La corrupción se ha convertido en una especie de bandera, de lugar común, al que todos los actores políticos recurren, pero más allá de los discursos hay pocos ejemplos de políticas y de instrumentos concretos para combatirla", expone el especialista en función pública y transparencia.

Nieto refiere que incluso algunos instrumentos diseñados desde la academia y la sociedad civil están abandonados, como los sistemas estatales anticorrupción, que en la mayoría de los casos no cuentan con presupuesto suficiente o simplemente están paralizados.

¿Cómo se acaba con la corrupción?

En definitiva, dice Fernando Nieto, no es por decreto. Tampoco basta con la "buena voluntad" y la "honestidad" de las personas, como defiende el presidente López Obrador.

Y si bien se han mostrado intentos por dar grandes golpes desde la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) o de la propia Fiscalía General de la República (FGR) en casos como el de Emilio Lozoya, Nieto considera que es erróneo pensar que al meter a la cárcel a funcionarios, exfuncionarios o empresarios se acabará con el problema de la corrupción.

"Estas acciones se quedan en un golpe inmediato. El problema es que no atienden a las causas de la corrupción, no resuelven las condiciones que originaron lo que le dio la oportunidad, en primer lugar, al acto de corrupción, no hay acciones dirigidas a la prevención", señala.

Fernando Nieto menciona que el primer paso para acabar con la corrupción es entender la complejidad real del problema, pues engloba muchas conductas y muy distintas entre ellas. Es decir, no es lo mismo dar sobornos que incurrir en nepotismo, pero ambos son actos de corrupción.

Otro aspecto es dejar la idea de que la corrupción es un problema gubernamental o burocrático, cuando en realidad es un asunto socio-cultural que se reproduce en distintos niveles, que no siempre se origina en el servicio público o el sector empresarial.

También se requieren instrumentos como el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), que de hecho, dice, debe ser fortalecido.

"Hay una falla de diagnóstico. Tenemos que ciudadanizar el combate a la corrupción y hacerle entender al gobierno que no se elimina con un decreto presidencial".

 

Fernando Nieto sugiere que la corrupción debe convertirse en un "mirador pedagógico" y de largo plazo, que permita a la ciudadanía, por ejemplo, saber qué es el derecho a la información y cómo lo pueden ejercer para evitar convertirse en víctimas de corrupción.

"La corrupción no se acaba en un año ni por decreto, sino que son procesos largos a los cuales tenemos que invertirle como país", expresa el investigador.

Una de las herramientas que El Colegio de México abrirá es el Diplomado en análisis y control de la corrupción nivel subnacional , cuyo objetivo, cuenta Fernando Nieto, es abandonar la lógica de los "grandes golpes", pensar a la corrupción como problema cotidiano, y sobre todo, que sucede con mayor frecuencia en los municipios.

Índices y costo de la corrupción en México

De acuerdo con el INEGI, la tasa de incidencia de la corrupción es muy cercana a la de la incidencia delictiva: 30,456 actos de corrupción por cada 100,000 habitantes, frente a 33,659 delitos por cada 100,000 habitantes.

En 2019, el costo a la población mexicana por actos de corrupción al realizar pagos, trámites, solicitudes de servicios públicos o por otros contactos con autoridades, ascendió a 12,770 millones de pesos.

Para dimensionar las prácticas desde lo cotidiano, el Colmex encontró que el costo promedio de una "mordida" fue de 3,822 pesos por persona,

Además, el Índice de Percepción de la Corrupción sugiere que México se ha estancado en la lucha anticorrupción: en 2020, el país obtuvo 31 puntos sobre 100. La puntuación media regional es de 43 puntos.

Mientras que en el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción —que evalúa y clasifica a los países según la eficacia con la que pueden combatir sus fenómenos de corrupción—, México cayó tres lugares, por tercera vez consecutiva.

"En el actual gobierno, México ha tenido más o menos el mismo desempeño que en 2013, con algunos cambios marginales. Entonces, no están bien las cosas (en cuanto a combate de la corrupción)", concluye Fernando Nieto.

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