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Luis Rubio: “El mensaje de la elección es que el presidente no es invulnerable”

A un mes de las elecciones, el 6 de junio dejó varios mensajes, dice el analista. Uno es que la alianza opositora puede lograr triunfos, pero debe reinventarse.
mié 07 julio 2021 11:59 PM
Luis Rubio
Luis Rubio es presidente de la organización México Evalúa, dedicada al análisis de políticas públicas, y antes encabezó el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).

Las elecciones del domingo 6 de junio no tuvieron ganadores ni perdedores absolutos, señala el analista Luis Rubio. Por un lado, Morena logró ampliar su presencia territorial al ganar 11 de las 15 gubernaturas en disputa. Por otro, en la Cámara de Diputados se mantuvo como la primera fuerza, pero se perfila a perder la mayoría calificada debido a los distritos que le quitó la alianza de oposición formada por el PAN, el PRI y el PRD.

Para Rubio, estos resultados dejan varios mensajes, entre los que destaca que Andrés Manuel López Obrador y Morena pueden ser derrotados a pesar de la popularidad del mandatario, lo que les abrirá un panorama difícil de cara a la contienda de 2024.

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“Creo que en general lo que tenemos es un mensaje muy claro, que es que el presidente ya no es invulnerable, que Morena va a tener una situación más compleja de aquí en adelante, porque ya empezó la lucha por las candidaturas para el 2024, y en un partido con tan poca estructura eso va a ser muy complicado de administrar”, argumenta.

Doctor en Ciencia Política, expresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales y presidente de México Evalúa —una organización civil que analiza temas como el gasto público, la política de seguridad y el sistema de justicia—, Rubio recientemente publicó el libro La nueva disputa sobre el futuro (editorial Grijalbo), en el que revisa lo hecho por la administración de López Obrador.

Una de sus conclusiones es que el presidente dejó ir la oportunidad de ser “el gran reformador”, pues en vez de enfrentar a grupos empresariales o sindicales que frenan el desarrollo decidió aliarse con ellos. Más aún, Rubio asegura que los planteamientos de López Obrador se parecen más a los de Luis Echeverría que a los de Benito Juárez, porque busca restaurar un modelo en el que las decisiones políticas y la economía estaban centralizadas en el Poder Ejecutivo.

A un mes de que pasaron las elecciones de 2021 —un punto que marca la mitad del sexenio—, Rubio habla de la situación en la que ve al país y de los escenarios que hay para los próximos años.

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¿Qué lecturas hace de los resultados del 6 de junio?
Yo haría tres. Primero, que nadie perdió ni ganó demasiado, todo mundo puede decir que avanzó en su respectivo ámbito. La segunda es que el presidente cree que perdió, porque ya lleva dos semanas y media despotricando contra la clase media . Claramente perdió buena parte de los sectores medios urbanos en casi todas las ciudades importantes del país. Creo que ahí se manifiesta un voto contra quien está en el gobierno, un voto más de protesta. Tenemos una población muy grande que está insatisfecha con lo que tiene y sigue buscando, de partido en partido, de candidato en candidato.

Y la tercera lectura es que esto cambia el foco del espacio donde va a tener que manejarse la política nacional, y va a tener que ser el Congreso, ahí va a tener que pasar alguna negociación. Todavía tenemos que ver cómo quedan los números finales. No creo que Morena llegue a mayoría calificada, pero no me sorprendería que algunos priistas estén dispuestos a ir en temas como petróleo. Creo que en general lo que tenemos es un mensaje muy claro, que es que el presidente ya no es invulnerable, que Morena va a tener una situación más compleja de aquí en adelante, porque ya empezó la lucha por las candidaturas para el 2024, y en un partido con tan poca estructura eso va a ser muy complicado de administrar.

Y la alianza tuvo algunos éxitos importantes, pero no tiene una visión de conjunto, de futuro, algo que ofrecer atractivo a la población. Sirvió para la coyuntura, pero tendrá que inventar algo nuevo para 2024”.

Hace críticas al gobierno, pero del otro lado, ¿qué considera que ha hecho bien?
Creo que esta administración ha logrado apaciguar a la parte más dura, más violenta, más crítica de la población. El solo hecho de que estén en el gobierno ha hecho que no tengamos el tipo de manifestaciones que hay en otros países. También, sin duda, creo que la política fiscal es la correcta. Un país como México ya tiene suficientes experiencias de extralimitar sus capacidades fiscales. El presidente tiene en la punta de la lengua permanentemente que el momento en que se gasta más de lo que entra se produce una crisis y él no quiere una crisis, no quiere una devaluación. Entonces, contra todos los pronósticos, el tipo de cambio se ha mantenido bien, los flujos de capital del exterior siguen entrando… Lo que creo es que no tiene una estrategia más allá de concentrar el poder, de tratar de con su sola presencia cambiar las circunstancias, reestructurar el poder y reestructurar la vida nacional. Esa no es una estrategia, simplemente es una visión, un sueño.

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¿Hacia dónde ve que apunta este gobierno en los próximos tres años?
Primero, hay cosas que no dependen de él. La dinámica de los sexenios es distinta en su primera mitad y en la segunda. Los presidentes que observan más tienden a correr lo más que pueden en los primeros años para tratar de cosechar en los últimos. Este presidente, irónicamente un poco como Fox y como Calderón, no comparte esa idea y cree que el tiempo es infinito, pero lo que siempre he visto es que el tiempo les va ganando, les va cerrando opciones. Cuando un presidente está en el segundo o tercer año, ve hacia adelante, se ve optimista, pero en el cuarto año empieza a cambiar porque la gente empieza a cobrar facturas, a exigir resultados, y este gobierno va a tener muchos que entregar.

Además, la dinámica es distinta porque ya están las candidaturas. Ya tenemos a varios precandidatos, por lo menos dentro de Morena, que están dándose patadas por debajo de la mesa y a veces por encima, y Morena no es una institución con reglas muy fijas. Eso va a dislocar al partido. Luego, tenemos por lo menos a 15 gobernadores nuevos, que en año o año y medio se van a quitar al presidente de encima y van a pensar en lo que sigue. Este presidente ya no los va a poder castigar o amenazar. Tendrán uno o dos presupuestos en los que tendrán que subordinarse y después se irán por la libre, y falta ver qué pasa con otras potenciales candidaturas de la oposición. No descartaría que la única posibilidad de que alguien pudiera derrotar a Morena es con alguien que viniera de fuera, no de los partidos tradicionales.

La nueva disputa sobre el futuro
'La nueva disputa sobre el futuro' comenzó a circular este año.

El presidente dijo que en los siguientes tres años enviará tres grandes reformas: una eléctrica, una electoral y una a la Guardia Nacional . ¿Qué espera de ellas?
La de la Guardia no me crea ningún impacto porque lo único que se haría es reconocer la realidad que desde el principio ha sido. El Ejército nunca aceptó la idea de crear una policía y lo que hicieron fue disfrazar de otro uniforme a un grupo de soldados. El caso de la reforma electoral y del INE sí me parece más delicado. Hay una discusión legítima, desde el 96, de en qué medida tiene el Estado la obligación de financiar a los partidos, porque aquí financiamos de una manera generosísima, al grado de que tenemos partidos que son negocios… Espero que no sea esta una reforma pensada para modificar el Consejo del INE, que ese es un tema personal del presidente. Ese sería un error. Esta reforma me preocupa porque es la institución que queda todavía entera, libre, y fue claramente fortalecida por la ciudadanía el 6 de junio. Y la reforma eléctrica supongo que sería formalizar en la Constitución lo que fue la ley eléctrica de hace unos meses. Esa me preocupa también porque tendríamos un conflicto con los inversionistas desde el exterior, muchos dentro de tratados de libre comercio. Eso abriría una caja de Pandora que no sería atractiva para la inversión.

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En el libro señala que López Obrador se parece más a Luis Echeverría que a Benito Juárez. ¿En dónde ve ese parecido?
Me parece claro que el presidente quiere recrear los años 70. Él considera que todas las reformas a partir de 1982 fueron equivocadas, que las razones de la desigualdad, de la falta de crecimiento, del pobre desempeño de la economía son producto de esas reformas. Culpa a los tecnócratas de todos los males y por eso construyó un gobierno como el que ha desarrollado. Veo al presidente como un operador priista en los años 70 en Tabasco, viendo a Pemex como la gran empresa generadora de demanda por toda la economía, el gran promotor del crecimiento. Creo que quiere recrear eso, y esa es la época que inventó Echeverría, ese nacionalismo revolucionario.

Si él pudiera borrar esas reformas y viajar en el tiempo, se iría a esa etapa porque es cuando considera que México estaba bien. Podemos discutir si estaba bien o no, pero lo seguro es que no puede recrearse”.

¿Esa comparación ha tenido reacciones en el círculo gobernante?
Nadie me ha comentado, pero yo sí creo que el presidente López Obrador pudo haber sido el gran reformador que México necesitaba, porque no tiene compromisos o no los tenía con todas las fuerzas que hacen que el país no pueda desarrollarse, y si en vez de aliarse con algunas de ellas las hubiera desmantelado como grupos de interés, el país podría haberse transformado radicalmente en cosas que los anteriores no querían o no podían plantear porque eran socios de esas fuerzas.

¿De qué fuerzas hablamos?
Grupos empresariales, algunos grupos de comunicación, algunos sindicatos, la CNTE en particular. Si queremos disminuir al punto más claro donde está el problema de Chiapas y Oaxaca, la CNTE es uno de los factores más importantes de poder que impiden que esos estados se desarrollen.

¿En qué situación ve a México hoy?
Tenemos una disyuntiva como país, y es si queremos ir hacia una sociedad de capitalismo democrático o si queremos ir a una sociedad más de capitalismo autoritario. Creo que esa es la disyuntiva importante, que ahí es donde estamos los mexicanos, y más que estar esperando a un salvador, a un tlatoani que nos resuelva, tenemos que buscar a una ciudadanía que diga “por aquí sí, por aquí no”.

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