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#Elecciones2021: La "guerra de encuestas" desata desconfianza y desinformación

Expertos y empresas encuestadoras coinciden en que los ejercicios más confiables son los que se llevan a cabo cara a cara, no en redes sociales; y que algunos no cuentan con metodología científica.
mié 02 junio 2021 03:00 PM
confianza ine elecciones 2021
En la recta final, 42 personas físicas y morales notificaron al INE, y quedaron acreditadas, para realizar encuestas de salida y conteos rápidos no oficiales el próximo 6 de junio.

El 6 de junio, día de la elección federal y 30 locales, se prevé una “guerra de encuestas” ya que 16 empresas harán ejercicios de salida sobre la conformación de la Cámara de Diputados y 25 más para anticipar resultados de gubernaturas y presidencias municipales.

Mientras ese día llega, en sus cuartos de guerra los partidos ya se alistan para la recta final. “Este arroz ya se coció”, “caballo que alcanza, gana” o bien, “el único sondeo que vale es el de las urnas” y “esto no se acaba hasta que se acaba”, son algunas de las frases que los políticos usan cuando de encuestas se trata y que los partidos usarán si les favorecen o las ignorarán, si les son adversas.

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Esto no extraña al gremio de las casas encuestadoras, que saben que no hay político que no utilice las mediciones, sea cual sea su resultado, para posicionar su propia estrategia.

Pero es también por ese uso político que en la última década han proliferado firmas que venden paquetes de “encuestas” como estrategia de propaganda mas que como ejercicios de medición científica; ofertan servicios de “push poll” o campañas negras disfrazadas de encuestas, o realizan sondeos en línea, en redes sociales o telefónicas con robot, para minimizar costos y maximizar ganancias.

Enfrentar estas distorsiones, además otros fenómenos, como el levantamiento de encuestas en tiempos de pandemia de COVID-19 o con la delincuencia en las calles, fueron algunas de las problemáticas que enfrentó el gremio en las elecciones en curso, y que el 6 de junio definirán el relevo de casi 20,000 cargos federales y locales.

¿Qué se juegan las encuestadoras en 2021?

Para Guido Lara, fundador y director ejecutivo de Lexia Insights & Solutions, el intento de suplantación de encuestadoras o la realización de sondeos sin metodología científica ha afectado al gremio en general, en lo económico y en su credibilidad.

“A los encuestadores se les valora por qué tan cerca están sus datos de los resultados finales, y es una fotografía que se mueve según el entorno, si hay un suceso político, una tragedia, un cambio. Por eso importa realizar varias mediciones y series, bajo una misma casa encuestadora y la misma muestra y ver cómo eso va construyendo las tendencias”, dice.

Pero al proliferar sondeos que carecen de metodología, explica Lara, se muestran resultados que se mueven mucho y nada tienen que ver con una medición formal. "La consecuencia de ello es que la gente ve los resultados y dice: '´las encuestas se equivocaron´ pero ¿cuáles y por qué? Es como decir los periodistas con corruptos y no, esa generalización no es correcta, se debe separar el heno y la paja”, insiste.

Importa restaurar la confianza no basada en una cuestión de fe, sino en datos científicos.
Guido Lara, fundador y director ejecutivo de Lexia Insights & Solutions.

Al generarse esa desconfianza, señala, se afecta la imagen y prestigio de las casas encuestadoras y trae consigo más impactos: una pérdida de valor, en el que hay quienes prefieren contratar “algo muy barato” y se abona al “mundo de la posverdad” en el que se hace “una especie de futbolización de la opinión pública y la gente le cree lo que dice su equipo, en lugar de creer y analizar los datos”.

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Ciencia vs marketing

Para la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión Pública AC. (AMAI) y el Colegio de Especialistas en Demoscopía y Encuestas (CEDE), muchas de las firmas que participaron en las elecciones recopilaron datos –realizadas a través de llamadas telefónicas automatizadas o robopoll o por redes sociales como Facebook–, pero consideran que a sus trabajos no pueden llamárseles encuestas y carecen de calidad.

Esto porque la población que es ubicada y entrevistada por esas vías no representa a los ciudadanos que son potenciales votantes, en total 93.5 millones de mexicanos mayores de edad y con credencial para votar, de acuerdo al corte de la Lista Nominal de Electores (LNE), ya que una parte importante no tienen teléfono, Internet o ambos.

Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, cuyos resultados son los más recientes en la materia, hay 80.6 millones de usuarios de Internet en México, y esa cifra incluye a mexicanos de seis años en adelante. Además 76.6 % de la población usuaria de Internet es urbana y en las zonas rurales la población que lo usa es sólo 47.7%.

La ENDUTIH, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), refleja además que hay 86.5 millones de usuarios de teléfono celular y nueve de cada 10 poseen un teléfono inteligente, incluidos adultos y menores de edad.

Pese a ese volumen de población con ambas o una característica, hay un segmento con Internet y sin línea telefónica o viceversa, por lo que no se puede controlar que una encuesta a través de esos medios sea efectivamente una selección aleatoria, donde cualquiera podría ser entrevistado, si se carece de la posibilidad de ser contactado.

Así, sin una inversión para el levantamiento de entrevistas en domicilio, las encuestas o sondeos vía Internet o nuevas tecnologías, como las robotizadas, son mucho más económicas, y “el cliente cae en el truco de pagar poco por recibir información, pero lo barato sale caro” pues no recibe información cierta para la toma de decisiones, advierte en entrevista Guido Lara, fundador y director ejecutivo de Lexia Insights & Solutions.

“No importa que la entrevista sea cara a cara, lo importante es que sea en hogares, con ellos se puede mapear, construir una muestra representativa y luego una selección aleatoria de quién dentro del hogar, mayor de 18 años y con credencial de elector, opina. Eso facilita más que la muestra sea probabilística”, dice.

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Los costos de preguntar

Aun siendo una encuesta por redes o telefónica también puede construirse una muestra probabilística, explica el experto. “Pero empieza a dejar de serlo porque no todos los potenciales entrevistados pueden ser encuestados. Si es sólo telefónica, no toda gente tiene teléfono o si es por internet no toda la gente tiene. Eso excluye a segmentos de la población y eso se va a notar en el resultado”, aclara.

En cambio, si se privilegia la metodología científica, y por tanto las entrevistas en hogares, la logística y complejidad en el levantamiento de encuestas aumenta, y con ello los costos. Así está documentado. Por ejemplo, del 15 de abril al 12 de mayo se reportó al INE la realización de 17 mediciones electorales, tanto federales como locales.

Un estudio patrocinado por Coparmex Jalisco sobre las preferencias en ocho distritos de esa entidad, tuvo un costo de 371,000 pesos y estuvo a cargo de XtrategiaGDL. La metodología fue la realización de entrevistas cara a cara y el levantamiento del 5 al 11 de mayo.

Berumen y Asociados, S.A. de C.V realizó una encuesta en dos distritos de Coahuila, con un costo de 666,000 pesos, también con una recolección de datos vía entrevistas cara a cara, levantadas del 09 al 17 de abril de 2021.

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Pero la persona moral Foro Ciudadano 27 Mx realizó una encuesta con recopilación de datos a través de “entrevistas telefónicas, levantadas del 26 de abril al 05 de mayo de 2021” y su costo fue de 16,000 pesos por encuestas en 6 distritos de Tabasco.

Esto explica por qué hay quienes han optado por privilegiar el bajo costo, por encima de los resultados certeros. Lo que ocurre, expone Lara (Lexia) es que las encuestas son usadas con fines propagandísticos y no para tener una medición objetiva de las preferencias electorales, y eso “es parte de la guerra de las encuestas donde se pone un número y se difunde”.

De encuestas falsas a sondeos negros

El aumento de la conectividad en el país ha tenido múltiples beneficios, pero también ha facilitado la difusión de información falsa de todo tipo, incluidas las encuestas. Así, han proliferado supuestos resultados estadísticos para posicionar a políticos, con uso de nombres, emblemas y prestigio de casas reconocidas.

Tan sólo de dos semanas a la fecha, han tenido que marcar distancia de supuestos sondeos Demotecnia, Enkoll y Consulta Mitofsky, a los que se han atribuido estudios inexistentes.

En su cuenta de Twitter la primera denunció los supuestos resultados favorables a un candidato en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas:

“Está circulando esta información, adjudicando su contenido a De las Heras Demotecnia, declaramos que es completamente falsa”.

La segunda firma aclaró: “En @Enkoll informamos que no hemos realizado ninguna encuesta por la gubernatura en #Tlaxcala, por lo que el supuesto estudio que están publicando algunos medios, es falsa”.

Ya en abril esa firma también se había desmarcado de un supuesto sondeo realizado en Baja California Sur, en el que se favorecía a un nuevo partido.

En marzo fue Consulta Mitofsky la que reclamó “¡No se deje sorprender! En #Campeche circula falsa #encuesta esos datos no corresponden a ningún estudio realizado por #Mitofsky @RoyCampos @Marcelo_Ortega” y en febrero Parametría desmintió un supuesto sondeo en Corregidora, Querétaro.

Por eso el CEDE se dio a la tarea de publicar en su sitio web todas las encuestas que cubren con los requerimientos de calidad y cobertura, así como metodología, para evitar la guerra de sondeos falsos y dar información real sobre cómo evolucionan las preferencias ciudadanas.

Los sondeos de desprestigio

Pero la invención de encuestas no es lo único que hay en el “mercado” de sondeos, pues persisten los llamados push polls o “encuestas dirigidas”, que en México comenzaron a aplicarse en las elecciones de 2010 y son rechazadas por el gremio de encuestadores asociados en CEDE y AMAI.

Esos ejercicios consisten en llamadas telefónicas o mensajes con apariencia de encuesta en los que se “siembra” de manera velada información negativa de cierto candidato, y luego se realizan preguntas para reforzar el engaño.

En Zacatecas en 2010, el ahora excandidato del PRD Antonio Mejía Haro acusó que una empresa le ofreció una encuesta de ese tipo por cinco millones de pesos, y que incluía un paquete de llamadas para, en cambio, generar una idea favorable de él.

En 2018 se aplicaron push polls en contra de Nestora Salgado y Napoleón Gómez Urrutia –hoy senadores de Morena– y del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador. En las llamadas se señalaba a los primeros como sujetos a procesos penales, para rematar: “¿considera usted que presentar candidatos con estos antecedentes demuestra la intención de López Obrador de declarar una amnistía que permita perdonar a delincuentes, secuestradores y narcotraficantes?”.

La semana pasada otra modalidad de ese ejercicio reapareció en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, en donde los ciudadanos comenzaron a recibir llamadas de madrugada presuntamente para atacar a la candidata de Morena, Paula Soto.

Sin embargo, como ya ha pasado en otras elecciones, incluido 2018, dado que se trata de llamadas a altas horas de la noche aparentemente se busca generar animadversión en contra de quien supuestamente realiza esas llamadas.

COVID, delincuencia y otros gajes del oficio

Para Ricardo de la Peña, presidente de Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), en el mercado se privilegian encuestas sin calidad, pues “resultan más baratas, más rápidas y más próximas al interés del patrocinador”, pero en esos ejercicios hay posibilidad de que los entrevistados no digan la verdad, ni siquiera sobre su edad o sexo.

Por eso la única forma de acercarse a la población es cara a cara, en encuestas domiciliarias, pero hay zonas del país que son inaccesibles por la presencia de “actividades negras, como el narcotráfico” o por dificultades de entendimiento lingüístico, según expuso en el foro Encuestas y elecciones rumbo al 6 de junio de 2021, realizado por AMAI-CEDE en mayo.

Claudio Flores, vicepresidente de Lexia, reconoce que efectivamente la inseguridad pública es un tema relevante que les obligó a adoptar protocolos para proteger a sus encuestadores. "Como cualquier otra persona que sale a la calle, la inseguridad es un tema para nosotros como para otros gremios, como los repartidores, que se exponen a por ejemplo, sin saberlo, entrar en zonas peligrosas o tocar en casas de seguridad de un grupo delincuencial”, dice.

Por eso se dispuso que deben ir perfectamente identificados, con gafete de la empresa para la que trabajan. “Eso nos obligó a organizarnos de manera distinta, por cuadrillas de encuestadores para recorrer colonias y así evitar que lo que pasó en Puebla”, comenta al recordar que en 2015 en el municipio de Ajalpan dos encuestadores de una empresa local fueron linchados acusados erróneamente de ser secuestradores.

Pero la inseguridad impactó también en la población a entrevistar, que en algunos casos se mostró menos dispuesta a recibir preguntas de encuestadores, pues hay “algunas zonas donde hay paranoia o miedo y eso afecta la tasa de respuesta".

Otro reto que enfrentó ese gremio en 2020 y este 2021 fue la declaratoria de pandemia de COVID-19, lo que llevó a las empresas afiliadas al CEDE a reforzar medidas sanitarias para proteger a entrevistados y encuestadores, dada la necesidad del trabajo de campo. Aunque en todos los casos, con protocolos, se pudo trabajar sin problemas, destaca Flores.

¿Cómo regula la ley las encuestas?

La reforma electoral de 2014 dio al Instituto Nacional Electoral la atribución de definir reglas, criterios y formatos en materia de encuestas, sondeos de opinión y conteos rápidos en elecciones federales y locales.

Desde entonces, ha decidido sólo emitir criterios generales de carácter científico; pide que las personas físicas o morales que están interesadas en realizar ejercicios de este tipo entreguen los estudios que acrediten que sus encuestas cumplen con éstos, verifica que así sea, y los difunde.

Además, en el caso de que esos ejercicios demoscópicos sean financiados por partidos o candidatos, revisa que los gastos sean reportados, para su fiscalización.

Es así que ya en la recta final de la elección 42 personas físicas y morales notificaron a la Secretaría Ejecutiva del INE, y quedaron acreditadas, para realizar encuestas de salida y conteos rápidos no oficiales el próximo 6 de junio.

El control de encuestas el 6 de junio

Este miércoles 2 de junio, tras el cierre de campañas en todo el país, vencerá el plazo para la publicación de encuestas preelectorales y empezará el periodo de veda en que no podrán darse a conocer más sondeos, sino hasta el domingo, cuando cierren las casillas.

Esa difusión podrá hacerse después de las 18 horas para las elecciones locales y según el huso horario de cada entidad. Para el caso de la elección federal los anuncios podrán realizarse hasta las 20 horas.

Por eso, para blindarse de esa batalla de “madruguetes” que se dará ya con las urnas cerradas, Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, ha llamado a no anticipar triunfos antes de que –a las 23 horas de ese díaél difunda en cadena nacional el único conteo rápido que se realizará en el país con documentación oficial, y que anticipará la integración de San Lázaro.

Los datos que ofrecerá el INE consistirán en los resultados obtenidos en cada uno de los 300 distritos electorales, y un cálculo de cuántos de los 200 diputados de representación proporcional corresponderá a cada partido político, conforme a la votación preliminar alcanzada. Los datos oficiales comenzarán a partir del miércoles, ya como resultado de los cómputos distritales.

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