Para Tello Mendoza, cuyo libro es una compilación de estudios y argumentos en defensa de la decisión del TEPJF, los magistrados no tenían opción, por lo que insiste que si se quiere cambiar la interpretación e incluso las reglas, el momento es esta reforma electoral que está en ciernes.
“Los magistrados tienen que resolver lo que está en la litis, y ésta era si la decisión del INE había sido constitucional", explica sobre la sentencia.
La decisión, abunda, fue que no se pueden cambiar "las reglas del juego así". "Aunque nos duele en el corazón, las reglas son las reglas del juego y lo que tenían que determinar era si era o no constitucional y pues dijeron que sí y que se apegaba a los precedentes de más de una década”, señala.
Recuerda que la reforma electoral de 2007 fue la que dejó el asunto sujeto a interpretación, ya que antes en los convenios de coalición se pactaban los porcentajes en los que se repartirían los votos entre los partidos coaligados.
Eso se eliminó pues la decisión no era del electorado, de ahí que se cambió para establecer que la forma de cuantificar la votación de los partidos coaligados es conforme a los sufragios que efectivamente reciban en urnas.
Sin embargo luego vino la ingeniería electoral para burlar candados y permitir la asignación de más legisladores de los que correspondieran según la votación alcanzada.
La proporcionalidad pura y otros antídotos a la sobrerrepresentación
Medina Torres, el experto de la UAM, establece que la fórmula para evitar estratagemas sería ir a la proporcionalidad pura: la idea es dejar solamente la regla de que la proporción de votos se convierta en proporción de escaños.
“Y que cada partido político, subrayo el partido político, porque eso fue parte de la trampa, obtenga el porcentaje de escaños que le corresponde respecto a su porcentaje de votos y no en el truqueo que se hizo de mandar candidaturas de mayoría a los partidos aliados de Morena para perder, y luego obtener los escaños compensatorios por la representación proporcional”, señala.
Explica que en el caso de 40% de los votos, trasladado en proporcionalidad pura, es el 40% de los escaños. "Como hoy tenemos el Congreso, 500 escaños, el 40% de esos son 200 escaños”, detalla. Así, si alguien tiene 10% de los votos, entonces tendría 10% de los escaños. En un congreso de 500, 10% son 50 escaños.
"Eso es la proporcionalidad pura. Que el porcentaje que obtienes en los votos se traduzca en el porcentaje de escaños”, afirma.
Sin embargo, dada las argucias que se han aplicado, también habría necesidad de nuevos candados, por ejemplo uno que establezca que las coaliciones solo podrán contender por cargos Ejecutivos, es decir, la presidencia, las gubernaturas, pero no para legisladores.
Eso impediría trucos para postularlos por otras fuerzas o para ocultar altas votaciones y tener mejor derecho al reparto de plurinominales.
También cabría la posibilidad, si se desea acabar con la controversia entorno a la sobrerrepresentación, de legislar para prohibir el transfuguismo, es decir que diputados cambien de bancada.
Sin embargo, admite que si se lograra reformar la Constitución para establecer esos nuevos controles es probable que haya quien recurra a la controversia constitucional o por la vía de la impugnación electoral a defender su derecho a cambiar de grupo parlamentario.
También Tello Mendoza considera que el sistema de coaliciones permite estrategias para que los partidos tengan más curules de las que ganaron, por lo que es viable acotarlas.
“Es lo que vimos, ¿no? Que partidos pequeños como el PT o el Verde puedan ganar distritos, sin tener la votación mayoritaria en ese distrito, apoyándose de los partidos mayoritarios y que justo los partidos mayoritarios puedan tener más plurinominales por tener coaliciones justo con estos partidos pequeños”, señala.
Este, recuerda, es “un acuerdo que le ha convenido a todos los partidos políticos durante décadas y que pues justo eso es lo que tendría que revisarse con toda honestidad intelectual, porque los partidos de oposición no lo denunciaron porque les convenía y a ahora que les afectó, pretendían que fueran las autoridades electorales quienes modificaran eso. Entonces, en mi opinión, eso tendría que revisarse el sistema de coaliciones.
Recuerda que el teórico del sistema de partidos Sartori propuso incluso “pensar en México un sistema de doble vuelta para el Congreso para evitar este tipo de distorsiones”.
Y aunque lo vio difícil pues eso aumentaría el costo de nuevos procesos, considera que podría ser una salida.
También está la propuesta, esbozada por la presidenta de la mesa directiva de la Cámara, Kenia López Rabadán, de establecer desde la Constitución la prohibición a toda sobrerrepresentación.
La legisladora del PAN también se pronunció a favor de ir a la proporcionalidad pura, es decir, “cada voto debe valer lo mismo y traducirse de manera fiel en la conformación de los órganos legislativos, sin sobrerrepresentaciones ni distorsiones”.