En su elección a senador, obtuvo casi 785,000 votos, es decir, casi los mismos que Samuel para la gubernatura en 2021, y mucho más del doble de los 300,000 de Clara Luz. Por lo tanto, la 4T tenía competitividad y tenía perfil, pero la Presidenta prefirió repetir con la opción perdedora.
Clara Luz es una figura de muchos años en Nuevo León, aunque nacida en Coahuila. Hizo toda su carrera en el PRI, siendo diputada Local y alcaldesa. Pero nunca con empaque para una Diputación Federal, Senaduría o la gubernatura; ni para al menos presidir el partido en el estado.
En 2020 se va a Morena, siendo aún alcaldesa por el PRI. Eso le alcanzó para ser hoy Diputada Federal, después de pasar por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública en el último bienio de AMLO.
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Sus vínculos políticos no son los más reconfortantes. El principal es Abel Guerra, su esposo y mentor. Es uno de los dinosaurios expriistas más cuestionados y desprestigiados de Nuevo León, quien la impulsó a la Alcaldía de Escobedo, y después la acercó a Morena.
Con esta candidatura fallida, Morena le deja el campo abierto a Adrián de la Garza, actual Alcalde de Monterrey, para ser el candidato natural del PRI, y cada vez con más posibilidades de abanderar una alianza con el PAN, con amplias posibilidades de ganar la gubernatura.
Esto, en sí mismo, es otro mal augurio para Nuevo León. Adrián pertenece al grupo más obscuro que ha tenido el PRI en el estado, liderado por Francisco Cienfuegos, exdiputado Local y exalcalde de Guadalupe que no pudo aspirar a la reelección en 2018 por sus malos resultados.
Lo más importante de Adrián y Cienfuegos es que ambos fueron muy cercanos a Rodrigo Medina, de los peores gobernadores del estado. Y tomaron el control del PRI estatal desde entonces, marginando a todo priista destacado, prestigiado y con trayectoria.
Tomaron control de muchas posiciones tanto en el poder judicial estatal como en el Legislativo. Y se volvieron de los personajes más cercanos a Alito Moreno, siendo de sus más importantes benefactores, “apoyando” en campañas de otros estados.
Adrián compitió por la Alcaldía de Monterrey en 2018, ganándola en tribunales. No logró la reelección en 2021, perdiendo contra Colosio Junior. En 2024 vuelve a aspirar, ganando por los escándalos de Samuel y su esposa Mariana, la candidata, en las últimas semanas de campaña.
Esos son los candidatos de Nuevo León, y lo que parece el destino inevitable de un cuarto sexenio al hilo de corrupción y mal gobierno. Si Samuel fuera inteligente, desistiría de imponer a Mariana, y daría la sorpresa con una candidatura fresca, lo que le daría amplias posibilidades de ganar. Pero se antoja imposible que eso pase. ¡Pobre Nuevo León!
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Nota del editorial: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.