Hay incluso analistas que se aventuran a vaticinar una victoria apabullante. Otros, más moderados, pronostican un cambio seguro en la cámara baja, y mayor incertidumbre en el caso del Senado.
Sin embargo, entre los analistas se ve muy poco, o nada, el escenario de que no haya cambios sustanciales. El argumento mayoritario es que la historia de las intermedias siempre implica cambio, como si las elecciones actuales siguieran la misma lógica.
Hace un par de semanas salió uno de los poquísimos análisis ( https://www.foxnews.com/politics/fox-news-power-rankings-voters-say-theyre-economic-pain-democrats-gain ) que ponen en duda la relación directamente proporcional entre la popularidad presidencial y la victoria demócrata. Si bien es de una encuesta de Fox News, proclive a los Republicanos, vale la pena el análisis de los números nacionales y estatales.
En EUA, como en México, suele cometerse el error de “analizar” las encuestas solo en lo relacionado con la popularidad o aprobación/desaprobación gubernamental, sin entrar en las preguntas de control y el contexto social, que a veces revelan mucho más.
En lo económico no hay sorpresas en la encuesta. 46% está inconforme con el incremento en los costos de vida; y 68% desaprueba el manejo actual de la economía. Estos números podrían indicar que el partido en el poder naturalmente perdería espacios electorales importantes.
Pero cuando se revisa el dato de filiación partidista, no hay una diferencia importante. 47% demócratas y 43% republicanos. No parece una distancia apabullante, sobre todo recordando que los Demócratas vienen de una caída muy importante en su filiación partidista.
Los datos no muestran que los Demócratas estén bien posicionados para aprovechar el descontento con el actual gobierno. Por ejemplo, para el Senado, hay un empate técnico. Cabe recordar que, en caso de empate, el Vicepresidente en turno de EUA es el asiento de desempate en el Senado.
El escenario en la cámara baja no es muy distinto, aunque con una ligera ventaja para los Demócratas. Pero con poca claridad de qué puede pasar en los famosos estados bisagra, que generalmente definen el resultado final de la elección.
Esto nos lleva al componente local. En cualquier elección nacional, lo local es determinante, pero se suelen analizar poco los procesos a nivel estatal, donde es fundamental el tipo de candidatos que contenderán. El análisis de Fox solo toma como ejemplos Michigan, Iowa y Texas.
Pero en EUA, hay un tema estatal aún más relevante: el famoso y poco democrático gerrymandering. Esto se refiere a los procesos de redistritación electoral, que a diferencia de México, allá son hechos por los gobiernos y congresos estatales en turno, no por una autoridad electoral local o nacional.
Desde que regresó Trump, uno de sus principales objetivos es cambiar el mapa electoral local para darle más ventaja a los Republicanos. Como también en su momento lo han hecho los Demócratas.