En cada columna buscamos poner el foco en lo que verdaderamente importa. México atraviesa una de las épocas más preocupantes de su historia reciente: la agenda que Morena y sus satélites han implementado desde mediados de 2018 ha puesto en riesgo el destino mismo del país. No podemos dejar de reflexionar sobre lo que ocurre; la gravedad de los hechos lo exige. Mirar hacia otro lado equivaldría a convalidar la destrucción sistemática que se ejecuta desde el poder.
Traidores a la patria
Lo que importa es ver cómo se concatenan las decisiones que tienen un eje rector claro: deteriorar la normalidad democrática del país. No cometamos el error de pensar que son decisiones aisladas, que hay casualidad en las materias o que los pasos se dan de forma aleatoria. No es así. Existe un plan ejecutado con rigor y disciplina. Su columna vertebral es una sola: hacer todo lo necesario para preservar el poder y cancelar la alternancia. Agotar cada vía por la cual las decisiones de gobierno puedan ser cuestionadas, revertidas o impugnadas. Han pretendido imponer una visión única del destino del país. Y eso llegará hasta donde se topen con pared.
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Alguien podría señalar que Morena ha tenido éxito medido por resultados electorales. Pero ese supuesto éxito se ha sustentado en el engaño, la destrucción y la devastación. No existe métrica que justifique reconocimiento alguno cuando sabemos —y se acredita— que su desempeño es resultado de la ejecución puntual del manual del autoritarismo populista. Si no me creen, vale la pena recorrer los hechos que hoy nos tienen contra la pared.
Transparencia: Un gobierno democrático apuesta siempre por la apertura informativa y la rendición de cuentas. Morena hizo exactamente lo contrario: destruyó el INAI y concentró en el propio poder la determinación de qué datos pueden conocer los ciudadanos. El resultado habla por sí solo: hoy se niega el 99.6% de las solicitudes de información.
Corrupción: Prometieron acabar con toda corrupción. En su lugar inauguraron esquemas que han permitido saquear las arcas públicas en cantidades jamás vistas, ni siquiera en los peores tiempos de gobiernos previos. El huachicol fiscal constituye el robo de recursos públicos más grande en la historia del país. Puro engaño. Nada bueno. Y recordemos las propias palabras de López Obrador: ningún esquema de corrupción puede ocurrir sin el visto bueno de la Presidencia de la República.
Seguridad: Prometieron terminar con la inseguridad y la violencia. En los hechos, México ha registrado las cifras de homicidios y desapariciones más altas de su historia. Peor aún: se descararon al forjar una abierta complicidad con el crimen organizado. Sumado a la militarización de la seguridad pública, el resultado es que en el país no existe ni sistema ni expectativa de mejora sustantiva.
Salud: Se jactaron de que tendríamos un sistema de salud mejor que el de Dinamarca. Lo que tenemos es más de un millón de muertos por pésimas decisiones sanitarias, instituciones devastadas, recursos decrecientes, distribución de medicinas colapsada y un sistema abandonado. Aun cuando el actual titular del ramo a nivel federal es una persona capaz, la destrucción previa es de tal calado que la mera voluntad no alcanza.
Educación: El factor más importante para la movilidad social es una educación de calidad. Morena se encargó de devastar el sistema educativo y fortalecer a líderes sindicales que ellos mismos ya ni siquiera controlan. En los hechos, han hecho imposible que quienes están en desventaja económica mejoren su situación. Se ha condenado a los pobres a no cambiar. Se les prefiere paupérrimos para convertirlos en rehenes electorales.
Medio Ambiente: Un gobierno responsable busca la sustentabilidad y la protección de los ecosistemas. Sin suelo, agua ni aire no es posible vivir. A Morena no le interesa la vida. Han arrasado miles de hectáreas para una refinería mal habida, derribado árboles para un tren inservible, roto esquemas de protección y permitido que se asesine a defensores ambientales. Un gobierno de muerte en lo más elemental.
Libertad de Expresión: Uno de los pilares de una democracia es la plena libertad para acceder a información desde todos los ángulos y perspectivas, así como el libre ejercicio del periodismo. Morena ha cerrado espacios, corrido a periodistas, hostigado a disidentes y opositores, y limitado a medios independientes. Ahora pretenden imponer Lineamientos de Audiencias para establecer una censura oficial a través de una entidad del gobierno federal. Esto es gravísimo: quieren que solamente exista una narrativa única en la que los problemas, errores y abusos del gobierno no se puedan criticar, ni siquiera conocer. Lo que buscan es una tiranía que anule la libre expresión.
Justicia: Un país con equilibrios y contrapesos tiene viabilidad frente a los excesos del poder. Una condición fundamental es que los jueces sean independientes y autónomos. Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación puso un alto a los excesos del gobierno anterior, la respuesta fue destruir al Poder Judicial y romper la división de poderes. El efecto ya es brutalmente nocivo: jueces con misión ideológica, no de interpretación legal recta y autónoma. Hemos caído al nivel de países donde el equilibrio de poderes no existe.
Finanzas Públicas: Los gobiernos prudentes mantienen finanzas sanas, fondos de reserva y no gastan más de lo necesario. Sobre todo, no hacen erogaciones absurdas ni dedican recursos a proyectos inviables. Morena ha operado exactamente a la inversa: reventaron todos los fondos, dilapidaron recursos en proyectos faraónicos, dedicaron dinero a caprichos, subsidiaron artificialmente a Pemex y dejaron de invertir productivamente. Duplicaron la deuda pública histórica en apenas ocho años. El resultado es un país dependiente de la economía informal y un gobierno inepto en el uso de los recursos públicos. Un desastre.
Constitución: Los gobiernos más avanzados del mundo respetan y se ciñen a su marco constitucional. El respeto a la Carta Magna es índice de la seriedad y honradez de un gobierno: no se busca modificar el texto, sino cumplirlo. Morena operó en sentido contrario. Con una mayoría calificada espuria en el Congreso Federal, decidieron que era momento de cambiar las reglas del juego. Lo hicieron sin consultar a las demás fuerzas políticas del país. Mostraron el cobre autoritario y alteraron el entorno constitucional sin sustento lógico ni legitimación social alguna.
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Esta relación de hechos no es exhaustiva. Tampoco son temas nuevos en esta columna. Pero constituyen referencias obligadas para no perdernos en el mar de contradicciones, abusos y narrativas superficiales bajo las cuales se sostiene día con día el gobierno federal. Ha llegado el momento de abrir bien los ojos: Morena abrió una enorme esperanza que no ha generado el menor rasgo de congruencia o humanidad en sus actuaciones. En los hechos, se han comportado como una banda de forajidos, únicamente interesados en abusar del poder e incrementar su patrimonio a costa de quienes dijeron venían a proteger.
Por todos estos hechos y razonamientos, no es exagerado afirmar que Morena y sus satélites son absolutos traidores a la patria. Lo son porque en lugar de servir se han dedicado a servirse. En lugar de dar resultados, se dedican a dar excusas y culpar al pasado. En lugar de privilegiar los intereses del país, se han llenado los bolsillos. En lugar de trabajar para resolver los grandes problemas nacionales, han hecho todo para que estemos peor que nunca. En lugar de atender a las víctimas, las han ofendido y atacado. Resulta no solo apropiado sino necesario señalar que a quienes traicionan sus más elementales obligaciones se les debe correr cuanto antes. No cabe tolerancia alguna ante esta ruta de destrucción intencional.
Lo bueno es que el cambio se ve y se siente inminente. Hay una ola imparable de despertar democrático en el mundo y en la región: se ha ido desterrando a gobiernos improductivos y falaces. Ha sucedido en Hungría, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Honduras. Está en vías de ocurrir en Brasil, Venezuela, Cuba y España. Ya toca el turno a México de respirar democráticamente. Para que eso suceda debemos actuar con contundencia en los comicios de 2027 y 2030. Pero el accionar ciudadano requiere mayor calado. La clave está en la participación ciudadana: no podemos estar a expensas de lo que los gobernantes quieran hacer. Se requiere intervenir en todo momento para cerrar espacio a las locuras y los abusos. El tiempo es ahora para garantizar que nunca más haya traidores a la patria. Si no hacemos lo que nos toca, entonces los traidores seremos nosotros. De nosotros depende fijar el nuevo destino. No lo dudemos. Actuemos. Manos a la obra. Ni un día de ocio. La patria lo requiere. En Somos México y UNE México lo tenemos clarísimo. ¿Ustedes también?
P.D.1. Otro episodio internacional que exhibe el talante antidemocrático de México: a la toma de posesión del Presidente Espriella en Colombia no acudió la Presidenta Sheinbaum. Queda claro que México ha dejado de ser referente de gobierno democrático. La Presidenta acude solamente a eventos con su clan de autoritarios, como lo hizo en Barcelona hace algunos meses. Su amigo Petro ya está desempleado afortunadamente.
P.D.2. Morena ha cometido un error enorme. Creen que pueden burlarse de Estados Unidos y tolerar su complicidad con el crimen organizado, pero eso no llevará a nada bueno. La negativa a entregar a Rocha Moya, Insunza y otros imputados en Sinaloa tiene a los americanos en son de guerra. No van a poder estar tranquilos mucho tiempo más. Trump y su equipo ejercerán el poder a su alcance. Jugar a las vencidas con el Presidente de los Estados Unidos es un error. Pregúntenle a Maduro.
P.D.3. No podemos seguir normalizando la suma de muertes y desaparecidos como parte del panorama nacional. Que haya personas dedicadas a buscar a sus seres queridos debería tenernos profundamente indignados. Si lo consideramos como algo que ya no es noticia, habremos dejado de ser humanos.
P.D.4. No vamos a dejar de hablar del caso de Ernesto Ruffo. Es un preso político. El abuso autoritario y la intención de inhibir a la disidencia son evidentes. No se puede dejar de señalar que hay una persona injustamente encarcelada y que esa situación puede replicarse con cualquiera de nosotros si nos callamos.
P.D.5. 2027 será una elección con un claro contenido local. La trinchera estará en cada comunidad, municipio y distrito. Por ello no hay que pensar solo en la esfera federal: hay que reconocer las necesidades de cada pieza del rompecabezas nacional. El rescate del país pasa por entender las características de cada célula individual. Hay que fortalecer los liderazgos en todos esos lugares. Solo así se recuperará la normalidad democrática en el país entero.
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Notas del editor: Juan Francisco Torres Landa es miembro del Consejo Directivo de UNE México y de la red de Unid@s. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.