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Johnson y Mullin en México

Los avances en seguridad fronteriza, combate al fentanilo y control del tráfico de armas durante el primer año del embajador Ronald Johnson pueden fortalecer la agenda del T-MEC.
jue 28 mayo 2026 06:04 AM
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Los funcionarios de Trump llegaron hace unas horas a la Ciudad de México. (Foto: Claudia Sheinbaum Pardo /Facebook)

El primer año del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y la visita oficial del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, el 21 de mayo a la ciudad de México, reflejan una etapa de fortalecimiento de la cooperación bilateral en seguridad, migración, combate al narcotráfico y gestión fronteriza. Las aprehensiones de la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste se encuentran en su nivel más bajo en 55 años: la migración ilegal tiene niveles históricamente bajos, con cero liberaciones de migrantes. Las aprehensiones diarias se mantienen 95% por debajo de los niveles registrados durante la pasada administración del presidente Biden (Embajada de Estados Unidos en México, 26 mayo 2026).

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Los resultados presentados por el gobierno de Estados Unidos muestran avances relevantes en materia de control migratorio, reducción del tráfico de fentanilo, combate a los cárteles y cooperación en infraestructura fronteriza. Estos logros reflejan avances en el control de la política antidrogas y migratoria del Estado mexicano en comparación a la pasada administración federal. Estos logros también plantean importantes retos de corto plazo para la relación México–Estados Unidos. Uno de ellos es si disminuirán la polarización por las recientes acusaciones del Departamento de Justicia a políticos mexicanos de presuntos nexos con actividades delictivas. O si esta polarización es una estrategia para mantener y en su caso fortalecer la colaboración mexicana.

Otro de los principales desafíos será mantener la sostenibilidad política y operativa de la actual estrategia de seguridad fronteriza. La reducción histórica de las aprehensiones y de la migración irregular responde a una fuerte coordinación bilateral y a medidas de control más estrictas. No obstante, persiste el riesgo de que nuevas crisis económicas, conflictos internacionales o desastres climáticos en América Latina reactiven flujos migratorios masivos. Esto obliga a fortalecer capacidades institucionales de gestión humanitaria, inteligencia fronteriza y cooperación regional para evitar una dependencia exclusiva de medidas coercitivas.

En materia de combate al fentanilo, la disminución de muertes por sobredosis en Estados Unidos y el aumento de incautaciones en México representan avances significativos. Para finales de 2025, las muertes por sobredosis en los Estados Unidos disminuyeron 35%. Las incautaciones en la frontera por parte de las autoridades estadounidenses disminuyeron 50% (Embajada de Estados Unidos en México, 26 mayo 2026). Sin embargo, el reto inmediato consiste en evitar la adaptación de las organizaciones criminales hacia nuevas rutas, sustancias sintéticas o mecanismos financieros ilícitos. La presión sobre los cárteles puede fragmentar estructuras criminales y generar mayores niveles de violencia local en regiones fronterizas y portuarias. Por ello, la cooperación bilateral deberá ampliar su enfoque hacia inteligencia financiera, ciberseguridad y control de cadenas logísticas y marítimas.

Otro reto estratégico es equilibrar seguridad y soberanía nacional. Las extradiciones, transferencias de custodia y operaciones conjuntas han fortalecido la confianza bilateral, pero también generan debates internos en México sobre autonomía institucional y militarización de la seguridad. En el corto plazo, ambos gobiernos deberán evitar tensiones políticas derivadas de percepciones de injerencia o asimetrías en la relación bilateral, particularmente ante el contexto electoral y las agendas de seguridad nacional de Estados Unidos.

Asimismo, el incremento de incautaciones de armas y las operaciones de “Mission Firewall” evidencian avances contra el tráfico ilícito. Durante el primer año de la Administración del presidente Trump, las incautaciones de armas ilegales aumentaron 125%: una incautación de más de 36,000 armas ilegales, incluidas 4,359 armas de fuego con destino a México. (Embajada de Estados Unidos en México, 26 mayo 2026).

La estrategia bilateral Mission Firewall ha fortalecido las inspecciones conjuntas, el intercambio de información en tiempo real y las investigaciones coordinadas. Sin embargo, el flujo de armas hacia México continúa vinculado a redes transnacionales de financiamiento criminal y mercados ilegales en Estados Unidos. El reto será consolidar mecanismos permanentes de intercambio de inteligencia y armonización regulatoria para disminuir la capacidad operativa de los cárteles. La confianza institucional seguirá siendo la clave de tal colaboración.

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Finalmente, los acuerdos sobre agua, saneamiento ambiental y sanidad pecuaria muestran que la seguridad fronteriza ya no se limita al combate al crimen, sino que incorpora dimensiones de seguridad hídrica, ambiental y económica. En este contexto, el principal desafío de corto plazo será construir una gobernanza fronteriza integral que combine seguridad, competitividad regional, infraestructura resiliente y desarrollo sostenible para consolidar una frontera moderna, eficiente y cooperativa en América del Norte.

Los avances en seguridad fronteriza, combate al fentanilo y control del tráfico de armas durante el primer año del embajador Ronald Johnson pueden fortalecer la agenda del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al generar mayor confianza política y cooperación institucional entre ambos gobiernos. Estos resultados reducen presiones del Congreso y de sectores productivos estadounidenses que vinculan seguridad con competitividad económica, cadenas de suministro y nearshoring. Asimismo, facilitan una narrativa de corresponsabilidad bilateral que favorece la estabilidad comercial, la inversión estratégica y la gobernanza fronteriza en América del Norte.

Los avances reflejan una combinación de soft power y hard power de la administración del presidente Donald Trump. El secretario Marco Rubio y el embajador Ronald Johnson representan el componente diplomático, institucional y de cooperación bilateral (soft power), mientras que el secretario de Defensa Pete Hegseth simboliza la presión estratégica y de seguridad (hard power) frente al fentanilo, el crimen transnacional y el control fronterizo.

El papel del secretario Markwayne Mullin se ubica en la articulación operativa entre seguridad fronteriza, migración, combate al fentanilo y protección de infraestructura estratégica. En este contexto, el secretario Mullin funciona como un puente entre el enfoque diplomático impulsado por el secretario Rubio y el embajador Johnson, y la dimensión coercitiva asociada al Pentágono y al secretario Hegseth. Su agenda fortalece la noción de “seguridad económica” de América del Norte, donde la cooperación en aduanas, puertos de entrada, cadenas de suministro y control del crimen organizado se conecta directamente con la estabilidad del T-MEC y la competitividad regional frente a China.

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Nota del editor: José María Ramos es especialista en relaciones México-EU y Profesor del colegio de la frontera norte, Tijuana. Analista de gobernanza, políticas y gestión estratégica para el desarrollo y de la cooperación transfronteriza MexUS./ Dr. en Ciencias Políticas y Sociología por el Instituto Universitario y de Investigación José Ortega y Gasset, España. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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