La política pública que nadie quiere aplicar
No hay solución cosmética posible en Sinaloa.
El diagnóstico exige cirugía mayor.
- Primero: una intervención federal de depuración integral en todas las corporaciones policiales del estado —municipal, estatal y de investigación— con controles de confianza rigurosos, vinculantes y con resultados públicos verificables.
- Segundo: la Fiscalía General del Estado requiere intervención externa inmediata con acompañamiento federal, dado que su propio subprocurador figura entre los imputados; no puede auditarse desde adentro una institución cuando la institución misma es parte del problema.
- Tercero: debe establecerse un criterio mínimo obligatorio de perfil profesional para ocupar cargos en el sistema de seguridad y procuración de justicia estatal: formación jurídica, policial o criminológica acreditada, con evaluaciones periódicas independientes.
- Cuarto: los más de 30,000 desplazados internos documentados en la entidad desde agosto de 2024 necesitan un programa de atención urgente con marco jurídico, presupuesto etiquetado y reconocimiento oficial que el gobierno federal se ha negado a emitir con claridad.
El relevo que no cambia nada
En su primer mensaje como mandataria, Bonilla Valverde prometió que "los principios y las políticas públicas que han dado sentido a los gobiernos de la Cuarta Transformación, en mi gestión se mantendrán vigentes".
Es decir: continuidad.
La misma continuidad que produjo la lista de diez imputados. La misma que permitió que un subprocurador cobrara mensualmente del cártel mientras despachaba desde la fiscalía. La misma que colocó a perfiles sin credenciales técnicas en los cargos más sensibles del sistema de seguridad.
El alcalde de Culiacán también solicitó licencia la misma noche que Rocha Moya. El senador imputado, Inzunza Cázarez, ni siquiera lo consideró. Las instituciones de seguridad y procuración de justicia sinaloenses permanecen intactas en su composición: mismos mandos medios, mismos operadores, mismas lealtades opacas.
Sinaloa no tiene un nuevo capítulo. Tiene el mismo capítulo con diferente portada. Y eso, en un estado donde la gente muere, desaparece y huye desde hace 18 meses, no es transición política. Es impunidad con cargo oficial.
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Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.