Tercera. Diseñar un protocolo diferenciado de análisis de riesgo que distinga con metodología científica entre operaciones de economía informal, pequeños negocios y movimientos propios del crimen organizado. México tiene más de 55 millones de personas en la economía informal; tratar sus transacciones con los mismos parámetros que los de una empresa de lavado es una política pública fallida desde su concepción.
Cuarta. Establecer responsabilidades jurídicas y reparación del daño para el Estado cuando un bloqueo resulte injustificado. Hoy no existe consecuencia institucional alguna por un error de la UIF. Sin costo, no hay incentivo para la precisión.
El Estado que no queremos ser
La ministra Lenia Batres sostuvo que los criterios anteriores permitieron, entre 2018 y 2025, el desbloqueo masivo de cuentas por más de 32,000 millones de pesos, pues de los 3,659 juicios de amparo promovidos contra la lista de personas bloqueadas, el 77% de los casos fueron resueltos a favor de los bloqueados.
El gobierno interpreta ese 77% como una falla del sistema judicial que protegía a los criminales. Una lectura más honesta sugiere otra cosa: que la UIF bloqueaba cuentas con evidencia insuficiente, y los jueces —haciendo su trabajo— protegían a ciudadanos afectados injustamente.
México enfrenta una crisis de seguridad real, brutal y urgente.
Las empresas criminales lavan dinero a escala industrial, penetran el sistema financiero y corrompen instituciones. Nadie con seriedad puede negar esa realidad. Pero la respuesta a esa crisis no puede ser la construcción de un Estado que persigue primero y ofrece disculpas después, que congela patrimonios sin pruebas y traslada al ciudadano la obligación de demostrar su inocencia.
Eso no es combatir al crimen organizado. Eso es replicar su lógica: actuar con impunidad, sin rendición de cuentas, con poder discrecional y sin consecuencias.
Una Corte que comprende su función histórica construye diques contra el poder arbitrario.
La que tenemos hoy, elegida con votos mínimos por ciudadanos que no sabían por quién votaban, acaba de derribar uno de los más importantes.
El camino de regreso será mucho más difícil que el que acaba de recorrerse en una sola sesión de Pleno.
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Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.