Publicidad
Publicidad

Uruapan, Culiacán, Ecatepec. Las ciudades que desmienten el discurso oficial

El 88% de inseguridad no es percepción, es experiencia diaria.
lun 26 enero 2026 08:41 AM
violencia-culiacan
Culiacán ha vivido años de operativos de alto impacto que fragmentaron estructuras criminales sin desmantelar las redes que las sostienen. Cada "gran captura" genera vacíos de poder que desatan violencia entre células competidoras, señala Alberto Guerrero Baena. (Foto: José Betanzos Zárate/Cuartoscuro.)

La última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi aterrizó como un balde de agua fría sobre las narrativas oficiales.

Publicidad

En diciembre de 2025, el 63.8% de mexicanos en zonas urbanas considera inseguro vivir en su ciudad. No es un número abstracto: representa millones de personas que modifican sus rutinas diarias, que evitan salir de noche, que guardan sus joyas en casa.

Detrás de cada punto porcentual hay familias que dejaron de permitir que sus hijos salgan solos, empresarios que cierran temprano, ancianos que ya no visitan a sus amigos. Los datos del Inegi no mienten, pero el gobierno parece empeñado en no escucharlos.

¿Qué tan exitosos son los resultados de la estrategia del gobierno?

Llamar exitosa a la estrategia actual requeriría redefinir el concepto de éxito.

Comparado con diciembre de 2024, la percepción de inseguridad aumentó de 61.7% a 63.8%, un incremento estadísticamente significativo. Pero el verdadero fracaso está en los detalles: 23 ciudades registraron aumentos significativos en percepción de inseguridad, mientras solo seis mejoraron.

Las expectativas ciudadanas son igualmente reveladoras: el 33.7% cree que la situación seguirá igual de mal, y el 25.6% piensa que empeorará. Sumados, casi el 60% de los mexicanos no ve mejoras en el horizonte.

La estrategia gubernamental ha apostado a la militarización con la Guardia Nacional como punta de lanza. Irónicamente, mientras la Marina obtiene 83% de aprobación y el Ejército 79.7%, la Guardia Nacional apenas alcanza 70%. Más preocupante aún: las policías municipales, que deberían ser el primer contacto ciudadano, tienen solo 46% de aprobación. Hemos construido una arquitectura de seguridad donde confiamos en quienes están más lejos de nuestras comunidades y desconfiamos de quienes deberían protegernos cotidianamente.

El gobierno celebra cifras aisladas, pero los datos de victimización cuentan otra historia: 32.3% de los hogares tuvo al menos un integrante víctima de robo, extorsión o fraude en el segundo semestre de 2025. La extorsión alcanzó al 14.1% de los hogares.

Estos no son números de una estrategia exitosa; son síntomas de un modelo que atiende consecuencias, no causas.

Publicidad

¿Por qué ciudades específicas no avanzan en percepción de seguridad a pesar de planes diseñados?

Uruapan (88.7%), Culiacán (88.1%), Ciudad Obregón (88.0%) y Ecatepec (88.0%) encabezan la lista de ciudades más inseguras. ¿Qué tienen en común? Presencia de operativos federales, declaraciones oficiales de "avances", y poblaciones cada vez más aterrorizadas. El problema no es la ausencia de planes, sino su desconexión con las realidades locales.

Culiacán ha vivido años de operativos de alto impacto que fragmentaron estructuras criminales sin desmantelar las redes que las sostienen. Cada "gran captura" genera vacíos de poder que desatan violencia entre células competidoras.

En Uruapan y Ciudad Obregón, la estrategia federal ignora que el crimen se sostiene en economías locales de extorsión, narcomenudeo y tráfico de personas que requieren intervenciones de proximidad, no operativos espectaculares.

Ecatepec representa el fracaso de la coordinación entre órdenes de gobierno. A pesar de estar a kilómetros de las oficinas federales y estatales, sus colonias funcionan como territorios abandonados donde la presencia policial es esporádica y reactiva. Los planes existen en PowerPoint, no en las calles donde las mujeres temen usar cajeros automáticos (78.3% de ellas se sienten inseguras ahí) o caminar de noche.

¿Por qué ciertos espacios urbanos permanecen como zonas peligrosas?

Los cajeros automáticos en vía pública (72.3% de percepción de inseguridad), las calles (64.9%), el transporte público (64.9%) y las carreteras (58.9%) no son peligrosos por accidente. Son espacios diseñados sin consideraciones de seguridad, abandonados por autoridades que priorizan la reacción sobre la prevención.

Publicidad

Los cajeros en vía pública permanecen sin vigilancia, sin iluminación adecuada, sin cámaras funcionales. Las rutas de transporte público operan sin coordinación con policía, sin tecnología de rastreo, sin protocolos de emergencia. Las calles se diseñan pensando en automóviles, no en peatones vulnerables. Cuando el 42.5% de la población deja de llevar objetos de valor y el 37.1% evita caminar de noche cerca de su casa, el espacio público ha dejado de ser público; se ha convertido en territorio del crimen.

La atestiguación de conductas delictivas es reveladora: 59.7% de la población vio consumo de alcohol en calles, 48.3% presenció robos, 40.3% vio venta de drogas, y 36.7% escuchó disparos frecuentes. Estas no son percepciones; son experiencias cotidianas normalizadas. Hemos aceptado vivir en ciudades donde la ilegalidad es paisaje urbano.

¿Cuánta inversión real existe en proyectos de prevención del delito?

Esta es quizá la pregunta más incómoda porque expone la brecha entre retórica y recursos. Mientras los presupuestos de Guardia Nacional, Ejército y Marina crecen año con año, los programas de prevención social se desfinancian o desaparecen. Las policías municipales, con apenas 46% de aprobación y salarios que no superan los 8,000 pesos mensuales en muchas ciudades, carecen de capacitación, equipo y dignidad laboral.

La inversión en prevención real —espacios públicos seguros, iluminación, programas para jóvenes, fortalecimiento del tejido comunitario— es prácticamente inexistente.

Los 86.4% de ciudadanos que identifican baches como principal problema urbano están señalando algo más profundo: el abandono sistemático del espacio público. Cuando el 63.9% reporta fallas en agua potable y el 61.2% sufre embotellamientos constantes, estamos viendo ciudades que no funcionan para sus habitantes, creando caldos de cultivo perfectos para la criminalidad.

Políticas viables para cambiar el rumbo

Primero: profesionalización radical de policías municipales con salarios dignos (mínimo 18,000 pesos), capacitación continua obligatoria, y rotación supervisada para evitar corrupción.

Segundo: implementación de polígonos de prevención con inversión en iluminación LED, cámaras con monitoreo ciudadano, y rehabilitación de espacios públicos en las zonas de mayor incidencia.

Tercero: creación de unidades de proximidad comunitaria que patrullen a pie, conozcan vecindarios, y construyan confianza —no solo reaccionen a delitos.

Cuarto: tecnificación del transporte público con GPS en todas las unidades, botones de pánico conectados a centrales de emergencia, y cámaras interiores auditadas.

Quinto: programas obligatorios de reintegración social para liberados de prisión, evitando que regresen al crimen por falta de opciones.

Sexto: presupuestos participativos de seguridad donde las comunidades decidan qué intervenciones necesitan sus colonias, no burocracias distantes.

Del discurso a los hechos

Los números del Inegi son un espejo que refleja nuestra realidad sin filtros oficiales. El 63.8% de percepción de inseguridad no es pesimismo ciudadano; es experiencia vivida. Las 23 ciudades que empeoraron no son casos aislados; son evidencia de un modelo agotado. Los espacios urbanos peligrosos no son inevitables; son resultado de décadas de negligencia institucional.

La estrategia actual ha demostrado que militarizar sin prevenir, reaccionar sin planificar, y discursear sin invertir solo profundiza la crisis. México necesita menos conferencias matutinas celebrando cifras selectivas y más presupuestos reales en prevención. Necesita menos operativos mediáticos y más policías de proximidad que conozcan las colonias que patrullan.

Mientras el gobierno no entienda que la seguridad se construye con comunidades fortalecidas, espacios públicos dignos, policías profesionales y prevención sistemática, seguiremos siendo un país donde dos de cada tres personas se sienten inseguras en su propia ciudad. Los datos están sobre la mesa. La pregunta ya no es qué dice la evidencia, sino cuándo comenzaremos a actuar conforme a ella.

____

Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Newsletter

Los hechos que a la sociedad mexicana nos interesan.

Publicidad

MGID recomienda

Publicidad