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Nos quieren dejar atrás

La pregunta es dónde está México en la ecuación hemisférica y mundial. México ha perdido estatura en los foros internacionales.
vie 16 enero 2026 06:03 AM
Bandera de México actual ondeando en el Zócalo de la Ciudad de México.
México era ejemplo en cuanto a carrera diplomática y calidad del servicio exterior mexicano. Pero eso ha quedado atrás desde que en 2018 llegó al poder Morena, considera Juan Francisco Torres Landa. (Foto: ©iStock
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2026 inició con movimientos telúricos y políticos inesperados y trepidantes. En tan solo un par de días cambió el tablero mundial puesto que se vio como es que Estados Unidos tomó la decisión de ir por una persona que arrasó con todos los derechos humanos en Venezuela y que era crecientemente un peligro por sus vínculos con los enemigos mundiales de los americanos (rusos, chinos e iraníes). Se inauguró así una nueva época en que la Doctrina Monroe surgió nuevamente como una forma de establecer parámetros geográficos de influencia territorial. En este sentido se demarcó el hemisferio como uno en que la fuerza predominante debe ser la de los Estados Unidos y no los otros regímenes de otras latitudes. El mensaje fue claro, ahora no se admiten personas ajenas en este barrio. Y que nadie ose proponer algo distinto porque se le estrangulará con los medios disponibles, incluyendo los económicos, pero también la fuerza militar de ser necesario.

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Y así nuevamente en este contexto la pregunta es dónde está México en la ecuación hemisférica y mundial. México ha perdido estatura en los foros internacionales. En algún momento hace algunos años nuestro país tenía una influencia enorme en los centros de decisión de temas multilaterales. México era ejemplo en cuanto a carrera diplomática y calidad del servicio exterior mexicano. Pero eso ha quedado atrás desde que en 2018 llegó al poder Morena y decidieron que era momento de considerar a los puestos en el extranjero como lugares donde depositar a personas que había que compensar por su entrega al partido aunque no tuvieran experiencia alguna para el puesto. En materia de política exterior se llegó a decir que lo mejor para ese terreno era la política interior (una más de las frases absurdas, algo pegajosas, que se utilizan en la retórica populista).

Pero además de lo anterior, en este mismo periodo México ha carecido de un liderazgo en los temas internacionales torales. Como la vocación autoritaria ha sido la de implementar una agenda de control a ultranza, se marginó por completo el atender las prioridades externas por priorizar los intereses mezquinos locales. Nuestro país es uno de los que más tratados comerciales, fiscales y de protección de inversiones tiene en todo el orbe. La vinculación existente con cadenas de suministro, compra y venta de materias primas, manufactura de altas especificaciones, e integración industrial es evidente y abundante. No obstante dicha realidad económica, los dos gobiernos morenistas se han olvidado por completo de la lista de intereses de México en el exterior. El costo de dicho olvido y abandono es evidente al haber cometido errores imperdonables en la agenda y sacrificado el que se haya dejado de lado el seguir buscando dotar al país de la posibilidad de crecer económicamente. A base de malas decisiones y daños auto-infligidos (como la reforma judicial y la extinción de organismos constitucionales autónomos) se dio un doble efecto. Por un lado, se violentaron múltiples obligaciones en tratados internacionales que han venido detonando problemas con naciones que con justa razón incrementan la voz para reclamar que México se apartó de las reglas que se habían pactado para dar certidumbre. Y por el otro lado, al minar la confianza en nuestro grado de brindar certeza, muchas inversiones se congelaron, suspendieron o cancelaron. Tantas malas decisiones ya cobraron un costo enorme y por ello es que el país no crece. Los números no mienten y son contundentes. 7 años con promedio 0% en el incremento al PIB. Eso no es casualidad. Es la cruda realidad de lo que el mercado interpreta en México, incluso en un año como en 2025 en que Estados Unidos creció al 4.5% y nosotros al 0%. Primera vez en décadas en que México no sigue el patrón de comportamiento del vecino del norte. Abramos los ojos.

En 2026 se va a dar el proceso formal que se pactó originalmente para hacer la primera revisión integral del TMEC a los 6 años del inicio de su vigencia. El gran problema es que lo que debería ser un proceso técnico se ha convertido en un batidillo por muchas pifias, empezando por los problemas de cambios innecesarios y absurdos que Morena instaló en su afán de concentrar poder. México violentó el TMEC en forma suicida al realizar la destrucción institucional salvaje (poder judicial, organismos constitucionales autónomos, amparo, etc.), en particular en los últimos 12 meses. Al haber hecho esto nuestro país, se le dio al Presidente Trump una ventaja estratégica brutal para una negociación de por sí compleja. Para abrir boca señalar que EUA estaría en serios aprietos al haber decidido unilateralmente imponer aranceles, una acción que le pega a la obligación más evidente de un tratado comercial, pero lo pudo hacer porque México ya había violentado sus propias obligaciones y así abrió la puerta para que los estadounidenses, y particularmente el Presidente Trump, pudiera tomar esa medida extrema frente al instrumento comercial sin tener que dar explicaciones mayores a nuestro país. Vamos a arrancar esa negociación con las manos atadas por las pésimas decisiones de un gobierno populista y autoritario.

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Curiosamente, en una de las más grandes contradicciones de las que se puede tener noticia en cuestión política, Morena defiende a capa y espada el TMEC. Lo que parece una situación incongruente por ideología, se ha traducido en una necesidad absoluta por una simple y sencilla razón, Morena ha destruido por completo las condiciones que hubieran permitido un sano crecimiento y la realización de inversiones en México por sus iracundas medidas que hacen que en 7 años el crecimiento promedio de la economía sea de 0%, y entonces lo que apenas sostiene al país es la relación con la zona de Norteamérica y particularmente con los Estados Unidos. Así tenemos un gobierno que se dice de izquierda (en realidad son simplemente populistas autoritarios) y que a la vez defiende el libre comercio. No es casual sino resultado directo de un pragmatismo básico que parte de que el país está siendo destruido y que como lo único que sirve es la capacidad de manufactura conforme al TMEC, entonces a Morena no le queda de otra para no caer más rápido en quiebra y perder el flujo que les permite fondear los programas sociales que son su única medida de vinculación con la población en general. Todo al revés. Pragmatismo fétido.

Por todas estas razones tenemos una situación realmente complicada para México. Se hizo todo lo equivocado para darle impulso a un país en que se iban construyendo libertades, instituciones y consolidación con crecimiento económico. Había evidentes tareas pendientes para abatir rezagos y emparejar la cancha. Pero en su lugar la agenda fue la de destruir todo sin pasar a algo que fuera siquiera comparable y empañó al país para meterlo en una secuela de pésimo desempeño económico. Y al hacerlo duplicaron en 7 años la deuda pública nacional al pasar de 10 billones (desde Guadalupe Victoria hasta Enrique Peña Nieto) a 20 billones (con los 2 Presidentes de Morena), más lo que sigan acumulando. Un desastre como se le vea y analice. La caída al precipicio de un desastre económico crónico.

Otro obsequio brutalmente preocupante y lesivo es el que a México se le sigue pegando por la presencia masiva de contubernio con la delincuencia organizada. El Presidente Trump dice un día sí y otro también, que aunque simpatiza con la Presidenta Sheinbaum, el país lo rigen los organismos delincuenciales. Incluso se amenaza con la intervención territorial para socavar a dichas organizaciones por ser amenazas de seguridad pública para EUA. Tristemente esa presencia y dominio en muchas zonas del país es la cruda realidad del pacto que Morena tiene con los malos para fines electorales y que no se pueden ocultar con simple retórica. Una alianza perversa y evidente, incluso en escándalos como el huachicol fiscal.

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Por eso es que ahora México está en un serio aprieto. Sin crecimiento económico, con una deuda pesada y creciente, y con pocos argumentos sólidos para negociar en igualdad de circunstancias, el Presidente Trump sabe que tiene una situación única, puede imponer las condiciones que quiera para la posible modificación del TMEC, aún y cuando fue él mismo quien negoció la versión original del instrumento, y entonces despacharse con pedir más cambios de los que se podrían pensar en condiciones normales. Y como para la administración de EUA el tema es salvaguardar su hegemonía hemisférica, entonces hay que alinear totalmente a México a esa línea, y nuestro país no parece tener otra alternativa más que ceder y someterse.

De hecho, México ya cedió al cerrar las puertas mediante aranceles a productos chinos (a pesar de que eso detonará presiones inflacionarias importantes). Ahora tendrá que plegarse a que el propio TMEC sea otra herramienta de control desde el vecino país respecto a lo que México puede hacer o no en políticas comerciales. En los hechos México será una extensión de lo que se decida en la Casa Blanca porque no hay opción sino renovar el TMEC a como dé lugar. Es lo que es.

Es cierto que el TMEC también trae enormes beneficios para los otros dos socios de la región y que Norteamérica es una zona de enorme competitividad y potencia económica por la integración industrial y resultantes cadenas de suministro. Pero desde el punto de vista puramente doméstico, México no está siendo considerado como una nación con potencia y capacidad de movimiento por sí solo. Somos la adición a una zona geográfica y no tenemos fuerza económica propia por haber devastado nuestras capacidades de atracción por las decisiones de los últimos 7 años que nos han dejado expuestos a los caprichos desde Washington. Menudo lío tener que ceder a todo ante el Presidente Trump. Pero así es.

El análisis contrafactual es muy importante y apropiado. Si México hubiera seguido consolidando su papel como un socio confiable, con instituciones sólidas, con crecientes seguridades, desempeño solvente, y cumplimiento de sus obligaciones, hoy seguramente tendríamos registros de haber tenido un real crecimiento en la primera ola de nearshoring (que dejamos ir sin beneficio alguno), con infraestructura como el aeropuerto de Texcoco, mejores puertos y carreteras, inversiones crecientes, mejores sistemas de de educación y salud, protección al medio ambiente, industria turística excepcional, etc. Seguramente también habríamos hecho un mejor trabajo en asegurar mejores condiciones para las clases más desprotegidas, pero no solamente con programas sociales, sino con el verdadero motor de una movilidad social permanente, que es con inversiones y crecimiento económico, mismas que permiten que el estado fortalezca los servicios de salud, educación, seguridad, justicia y medio ambiente que son tan importantes y que hoy están completamente abandonados.

Por eso es que podemos señalar que hoy México se ha rezagado. No somos líderes en el mundo, y tampoco en la región. Estamos ante una perspectiva que nos sujeta a una perspectiva complicada. No podemos avanzar fuera y tampoco dentro. Los gobiernos guindas nos pretenden condenar a la mediocridad y la supervivencia básica porque no les interesa sino su agenda de poder. Y es en ese contexto que siguen insistiendo en la posibilidad de lanzar y aprobar una reforma electoral que en los hechos pretende asegurarles su permanencia en el poder a la mala al destruir la escalera democrática que les permitió a ellos llegar a ser gobierno. Eso sí se traduce en el peor de sus legados y la necesidad absoluta de que no se puede aceptar por el “pueblo bueno” que sabrá defenderse ante semejante abuso si lo quieren llegar a instalar. En los hechos eso sí nos condenaría a quedar permanente rezagados. Ya basta de tanto daño y abuso. Cuidado con el engaño de sustentar cambios en decir que la democracia es cara.

La historia requiere un cambio y toca a todos cambiar la ruta actual de tan malos resultados y perspectivas. A cada uno nos toca ser parte de la resistencia civil que descarrile la perversa trayectoria en la que hoy nos han metido. No a una reforma electoral regresiva que nos condenaría a estar en la retaguardia democrática por décadas a merced de quienes hoy queda claro se configuran como enemigos de la transparencia y la rendición de cuentas. Son despreciables si pretenden quedarse así en sus puestos negando la posibilidad de respetar la voluntad popular. Así no. No dejaremos que cumplan su deseo en dejar atrás a los habitantes de México. Democráticamente llegaron, abusaron del poder, y democráticamente se retirarán. Esa determinación popular no se puede limitar de forma alguna.

P.D.1. La situación en Venezuela sigue siendo muy delicado. Nadie cuestiona que la detención de Maduro es oportuna pensando en los habitantes de ese país. Sin embargo, es indispensable que haya un proyecto que permita elecciones libres para que el régimen autoritario no se perpetúe en el poder simplemente con otras personas que se alineen con lo que pide los Estados Unidos. A los venezolanos se les tiene que tomar en cuenta.

P.D.2. La situación en Cuba es igualmente delicada. El régimen dictatorial aún en el poder ha pauperizado ese país al extremo de no tener energía eléctrica ni alimentos para satisfacer las necesidades básicas de la población. Un desastre humanitario. No obstante ello, el que México regale petróleo cuando no hay medicinas en hospitales públicos aquí es absurdo. Sobre todo porque la pobreza en Cuba es resultado de la no apertura democrática que inhibe su real potencial económico. Apoyar la dictadura es inaceptable, aunque se diga que las entregas son de carácter humanitario.

P.D.3. Carlos Manzo no se puede olvidar. La muerte de este líder social marcó un antes y un después. El abandono del gobierno federal generó las condiciones para su muerte. Hoy las investigaciones no dan con un resultado solvente y más bien se aprecia que hay la idea de minimizar el evento y apostar al olvido. Eso no se puede permitir por la más elemental situación de justicia e intolerancia al abuso de los criminales (dentro y fuera del gobierno).

P.D.4. Los preparativos del Mundial marchan con rumbo incierto. En Guadalajara y Monterrey hay obras de transporte público y otros para mejorar las condiciones de los visitantes esperados. En la CDMX no hay nada sobre el particular. De hecho ni los baches se han corregido y la calidad de las instalaciones se ha deteriorado para demérito de todos sus habitantes. No se puede ser anfitriones con tal desastre urbano. Esperemos que al menos el Estadio Azteca (Banorte) quede en orden.

P.D.5. Groenlandia es parte del nuevo tema geopolítico. La ruta de acceso polar en temas comerciales ha cambiado las prioridades mundiales. Es muy importante que no perdamos de vista este tema porque no va a desaparecer de la agenda pública. Es un tema central en la reconfiguración de las fuerzas más importantes del orbe, uno en el que se enfrentan Estados Unidos, Rusia y China. A seguir de cerca los acontecimientos con enormes consecuencias en esa región y por las tensiones con las naciones europeas y la estabilidad o no de la propia OTAN.

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Notas del editor: Juan Francisco Torres Landa es miembro del Consejo Directivo de UNE México y de la red de Unid@s. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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