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#Opidemia | Evitar la ‘perredización’ de Morena

Morena legó del PRD buena parte de su estructura, su lideresa con licencia busca que no herede también su destino.
lun 05 mayo 2025 06:03 AM
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Integrantes de Morena realizaron este domingo su Consejo Nacional para ponerle candados al nepotismo y precampañas. (X/@armentapuebla_)

Hoy por hoy la gran preocupación de la presidenta Claudia Sheinbaum es impedir que su partido repita el modelo que llevó al PRD a su desaparición y a su diseminación en insignificantes representaciones estatales. Morena legó del PRD buena parte de su estructura, su lideresa con licencia busca que no herede también su destino.

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En el fondo, el verdadero y más importante objetivo de la sesión del Consejo Nacional de Morena desarrollada este domingo en el World Trade Center de la Ciudad de México fue comenzar a generar los mecanismos para evitar que las fricciones y, posibles, rupturas internas pongan en riesgo la tendencia electoral exitosa del partido fundado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El día en que se anunció la convocatoria para el congreso, el pasado 22 de abril, la presidenta del partido, Luisa María Alcalde, informó que serían dos puntos los que en el cónclave se abordarían: el primero, el nepotismo, para aplicar desde ya lo que en la Constitución se permite hasta las elecciones de 2030, que en las boletas electorales aparezcan familiares para que puedan suceder a quienes ocupan cargos de elección popular de manera consecutiva.

El segundo, sobre el comportamiento de los morenistas: “discutir los lineamientos del comportamiento ético, moral, que deben tener nuestros representantes, servidoras y servidores públicos, protagonistas del cambio verdadero, militantes de Morena. Sobre todo rumbo a la elección del 2027, es decir, reglas claras sobre qué se puede y qué no se puede hacer y cuándo son los tiempos para hacerlos (sic)”.

En estos primeros meses de la segunda administración, la de continuidad, de la llamada Cuarta Transformación, queda claro que el proyecto político luce con fuerza y cuenta con un amplio respaldo social, así como también es evidente que el principal detonador de su futura destrucción se encuentra afincado en su interior.

Lo anterior explica los esfuerzos de la presidenta del país por poner orden en medio de desacuerdos entre morenistas, los cuales se hacen cada vez más evidentes. Su intensidad, por lo demás, aumentará una vez que se sepa el desenlace de la elección judicial del primero de junio y se perfile toda la energía en la búsqueda de las candidaturas rumbo a los comicios intermedios.

En 2027 estará en juego no sólo el control de la Cámara de Diputados, sino también 16 gubernaturas, claves para aspirar a la continuidad del proyecto en la elección presidencial de 2030: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Durante el Consejo Nacional finalmente se conoció el contenido de la famosa carta que la presidenta había anunciado enviaría a la dirigencia nacional de su partido. Los medios, en general, destacan hoy la parte final: “no nos confiemos. Es mucho lo que está en juego”.

Sin embargo, lo realmente importante es lo que anota en el primer punto, su mayor preocupación: la unidad del partido. “El valor de la unidad. No creo exagerar al decir que somos el Movimiento social y político más fuerte de todo el planeta, porque tenemos un pensamiento claro y principios sólidos. No es trivial la unidad que hemos logrado, miren otros movimientos en el resto del mundo y vean a la derecha mexicana en una división interna sustentada en el incumplimiento de pactos sin escrúpulos”, se lee en el primer párrafo del punto uno.

Continúa así: “Porque la UNIDAD [énfasis de la presidenta] en nuestro Movimiento de transformación se construye con base en principios (…) en el reconocimiento de que juntos somos invencibles (…) No apostemos nunca a la división. No caigamos tampoco en el sectarismo, ni por el contrario, en el exceso de pragmatismo sin principios (…) Con más razón ahora que existe una derecha neofascista y voraz, se requiere la unidad de todos los que nos situamos en el abanico de las fuerzas progresistas”.

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Vienen momentos complicados para la presidenta y el movimiento que encabeza. Por un lado, se tendrá que demostrar que el proyecto no sólo es capaz de ganar elecciones, sino que también puede dar resultados en el ejercicio de gobierno. A la administración de continuidad se le exigirán con mayor vigor resultados palpables, para comenzar, en el tema de la inseguridad y la violencia.

Pero, por otro lado, el partido que se califica a sí mismo de movimiento tendrá que solventar una serie de conflictos entre sus grupos (¿entre sus tribus?) que lo lleven a marcar diferencia respecto de su antecesor en el espectro ideológico acomodado a la izquierda.

Las fricciones son naturales, hasta permitidas, no así las rupturas. Del nivel de ‘perredización’ que alcance Morena dependerá qué tan lejos en el tiempo se sostenga el proyecto ideado por López Obrador. Ya se verá. Por lo pronto, ahí está la voz de mando lanzada por las presidentas, Sheinbaum y Alcalde.

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Nota del editor: Javier Rosiles Salas ( @Javier_Rosiles ) es politólogo. Doctor en Procesos Políticos. Profesor e investigador en la UCEMICH. Especialista en partidos políticos, elecciones y política gubernamental. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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