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#Oteador | Puebla, el bastión panista que no fue

La gubernatura de Puebla está en juego este 2024 y las encuestas disponibles muestran que Morena lleva ventaja.
lun 29 enero 2024 06:28 AM
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El senador Rafael Moreno Valle y su esposa, la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, fallecieron el 24 de diciembre de 2018 en un percance aéreo.

Minutos antes de las tres de la tarde, a unas horas de la Navidad de 2018, un helicóptero Agusta 109, con matrícula XEA BON, se desploma en Santa María Coronango. Despegó del helipuerto El Triángulo de las Ánimas y pretendía llegar a la Ciudad de México. Viajaban cinco personas, murieron calcinadas. Una poderosa pareja que se había hecho del poder en Puebla fallecía. Además de las lamentables pérdidas humanas, significaba también el fin del predominio del PAN en esa entidad.

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El tándem Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso había consumado su plan de gobernar, ambos, el importante estado poblano. Él se convirtió en el primer gobernador no postulado por el PRI, aunque militó en ese partido por 15 años y conocía bien las historias del partido otrora hegemónico, pues su abuelo Rafael Moreno Valle fue gobernador de Puebla entre 1969 y 1972, después de haber sido secretario de Salubridad y Asistencia durante el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Pero Moreno Valle sería el último ejecutivo estatal poblano que cumpliría con el periodo completo de seis años, del primero de febrero de 2011 al 31 de enero de 2017. Lo sucedió, con su apoyo, José Antonio Gali Fayad, quien gobernó apenas un año 10 meses, derivado del proceso que se echó a andar para hacer concurrentes las elecciones locales con las federales.

En pleno tsunami morenista, mientras Andrés Manuel López Obrador lograba una votación histórica el primero de julio de 2018 para convertirse en presidente de la República, ese mismo día la esposa de Moreno Valle apoyada por el PAN y por cuatro partidos más (PRD, Movimiento Ciudadano y dos locales), le ganaba la gubernatura al candidato de Morena, Miguel Barbosa Huerta: ambos superaron el millón de votos, la diferencia fue de tan sólo 122,036 sufragios.

Martha Erika Alonso, en un hecho histórico, rindió protesta como la primera gobernadora de Puebla el 14 de diciembre de 2018. También fue histórico porque no asumió la gubernatura en el Congreso estatal, sino en las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia del estado, a puerta cerrada: el PAN había ganado el Poder Ejecutivo, pero no la mayoría en el Legislativo.

Se anticipaba un sexenio complicado para la nueva gobernadora, no sólo por la fuerza que tenía Morena en el Congreso, sino porque el presidente del país había mostrado en varias ocasiones su inconformidad con el plan de la pareja neopanista: “¿Qué es eso de que Rafael Moreno Valle quiere dejar ahora a su esposa? En verdad es una degradación, una decadencia; esto no lo va a permitir el pueblo (…) Moreno Valle se pasa, no voy a insultarlo, no voy a maltratarlo, pero es un abuso ofender al pueblo al querer dejar a su esposa como gobernadora”, declaraba López Obrador en su campaña presidencial.

Alonso duró apenas 10 días en el cargo, al perecer en el accidente del 24 de diciembre de 2018 junto con su esposo. Con la muerte de la pareja, al PAN le resultó muy difícil consolidar Puebla como uno de sus bastiones principales. Lo que se vislumbraba como un territorio de predominio blanquiazul parecido a Guanajuato acabo siendo un proceso trágicamente truncado.

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En la elección extraordinaria del 2 de junio de 2019 ahora sí Miguel Barbosa se convirtió en gobernador, en una elección con mucha menor participación que la de 2018. La alianza de Morena, PT y Partido Verde ganó con el 45% de los votos, pero apenas 687,341 sufragios.

Puebla se ha convertido en la entidad de las aspiraciones truncadas de sus gobernadores por la muerte: Barbosa también falleció estando en el cargo, igualmente en diciembre, el día 13, en 2022. Entre 2017 y 2022 este importante estado ha tenido seis gobernadores. De manera que desde 2018 la influencia de los gobernadores poblanos en turno no se ha podido hacer sentir en la búsqueda de extender sus proyectos más allá de sus sexenios.

La gubernatura de Puebla está en juego este 2024 y las encuestas disponibles muestran que Morena lleva ventaja. El partido del presidente logró sortear un fuerte conflicto entre los dos principales contendientes a la nominación: Alejandro Armenta Mier e Ignacio Mier Velazco, nada más y nada menos que los coordinadores de los senadores y diputados morenistas, respectivamente. La disciplina morenista en el legislativo federal en tiempos de la Cuarta Transformación tuvo marca poblana.

Para el PAN, Puebla es el bastión que no pudo ser. El intento que hacen hoy Samuel García y Mariana Rodríguez en Nuevo León lo habían materializado hace tiempo Moreno Valle y Alonso. Las aspiraciones presidenciales que hoy se pintan de fosfo-fosfo desde el norte del país fueron también azules desde territorio poblano.

No basta para el panismo ganar en las elecciones de 2024 en entidades que ya gobierna, Guanajuato y Yucatán. Para seguir manteniendo la esperanza de que en el corto plazo puede ganarle a Morena, debe tener buenos resultados en estados como Puebla, por la relevancia que tiene su abultada lista nominal de 4 millones 901,836 electores y porque ahí quedan resquicios de estructuras blanquiazules, que habrá que ver qué tan aceitadas están. Se verá pronto.

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Nota del editor: Javier Rosiles Salas ( @Javier_Rosiles ) es politólogo. Doctor en Procesos Políticos. Profesor e investigador en la UCEMICH. Especialista en partidos políticos, elecciones y política gubernamental. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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