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#Oteador | Ruta brasileña

El panorama político brasileño parece configurarse en el país. La elección de 2024 es clave, pero también lo que ocurra en los años que corran a partir de entonces.
lun 06 noviembre 2023 07:00 AM
Lula
El gobierno de Jair Bolsonaro fue de tal manera repudiado que permitió a Luiz Inácio Lula da Silva (foto) regresar: el primer expresidente en la historia de Brasil que es electo para un nuevo mandato.

(São Paulo, Brasil) - México parece seguir el camino de Brasil: un líder carismático de izquierda gana tras varios intentos la presidencia y después es sustituido por una mujer para dar continuidad al proyecto de gobierno. Ese es el primer tramo de la historia; en el segundo, las acusaciones por corrupción llevan a la destitución de la presidenta y a la llegada al poder de un extremista de derecha. ¿La ruta mexicana será la brasileña?

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Luiz Inácio Lula da Silva quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales en el país sudamericano en 1989, tanto en la primera como en la segunda vuelta. Fernando Collor de Mello se convirtió en presidente con el 53% de la votación frente al 47% de Lula.

En 1994, la siguiente elección federal, Lula quedó tan atrás que no fue necesaria la realización de una segunda vuelta. Perdió ante Fernando Henrique Cardoso por 54% frente a 27%. En 1998 se repitió la historia: Lula perdió frente a Cardoso de nuevo, aunque ahora con cifras de 53% contra 32%.

La cuarta fue la vencida. Lula ganó, finalmente, la presidencia en 2002, cuando derrotó a José Serra: 46.5% contra 23.2% en la primera vuelta, 61.3% contra 38.8% en la segunda. Gobernó Brasil del primero de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2010. Esto gracias a que logró la reelección en 2006, cuando la elección tuvo que decidirse en dos vueltas. Lula se quedó a menos de dos puntos porcentuales del 50% en la primera ronda; en la segunda logró 61% frente a 39% de Gerardo Alckmin.

Vino entonces un momento definitivo para la continuidad de su legado. La elegida fue Dilma Rousseff, quien ganó sin mayores dificultades la primera elección presidencial en la que participó. En una primera vuelta venció a José Serra, 47% contra 33%, para ganarle otra vez en la segunda: 56% frente a 44%.

La reelección de Dilma fue mucho más complicada. Durante los comicios de 2014 ganó la primera vuelta a Aécio Neves 42% ante 34%; en la segunda el resultado fue mucho menos holgado que en los comicios pasados: 51.6% frente a 48.4%.

Vendrían momentos difíciles para la presidenta brasileña, quien tuvo que enfrentar un proceso de destitución en su contra, el cual tuvo un momento clave en mayo de 2016, cuando el Senado aprobó su destitución, la cual sería definitiva meses después. Para Dilma se trataba de un segundo duro golpe: “el primero, el golpe militar, apoyado por la truculencia de las armas, la represión y la tortura, me golpeó cuando era una joven militante. El segundo, el golpe parlamentario desencadenado hoy a través de una farsa legal, me destituye del cargo para el que fui elegida por el pueblo”.

Dilma abrió la puerta a la ultraderecha brasileña. Después del gobierno interino de Michel Temer, Jair Bolsonaro ganó las elecciones y con ellas la Presidencia. Logró 46% de los sufragios en la primera vuelta frente a 29% de Fernando Haddad; en la segunda las cifras fueron de 55% contra 45%. Mientras en 2018 en México arribaba al poder Andrés Manuel López Obrador, en Brasil se colaba la extrema derecha.

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En la ruta brasileña el expresidente carismático va a la cárcel y su sucesora termina diezmada, destituida e impedida para dar continuidad al proyecto de izquierda. Pero el gobierno de Bolsonaro fue de tal manera repudiado que permitió a Lula regresar: el primer expresidente en la historia de Brasil que es electo para un nuevo mandato.

Es significativo que el ungimiento de Claudia Sheinbaum no ocurrió sólo por López Obrador, sino también por la propia Dilma. Fue en mayo de 2021, en la ceremonia de conmemoración por los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán, teniendo como marco el Templo Mayor.

“Espero que Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, obtengas el merecido nombramiento como la mejor alcaldesa del mundo en tiempos de pandemia. Sería un reconocimiento por tu excelente gestión y desempeño, y también un reconocimiento a tantas mujeres que, como tú, hacen de la política un ejercicio de dignidad, de lucha por la ciudad, por la ética y por el compromiso público”, expresó la política brasileña.

En 2024 está en juego la continuidad del proyecto de la llamada Cuarta Transformación, la cual intentará encabezar Sheinbaum. Vendrá un proceso complicado en el que la elegida por el presidente para sucederlo tendrá que desarrollar la capacidad para aglomerar a los diferentes grupos e interés, una amalgama que sólo ha podido sostener López Obrador.

No se trata sólo de acceder al poder, sino de ejercer el gobierno. El fracaso de la administración de Claudia significaría no solamente la interrupción de la 4T, sino la búsqueda de alternativas por parte de la ciudadanía para resarcir el incumplimiento de las expectativas. Ahí estaría como opción la derecha tradicional panista, pero también la extrema que poco a poco repunta con el actor de telenovelas Eduardo Verástegui.

El panorama político brasileño parece configurarse en el país. La elección de 2024 es clave, pero también lo que ocurra en los años que corran a partir de entonces. Brasil pudo reconvenir, México tiene 16 años de ventaja… ¿o de retraso?

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Nota del editor: Javier Rosiles Salas ( @Javier_Rosiles ) es politólogo. Doctor en Procesos Políticos. Profesor e investigador en la UCEMICH. Especialista en partidos políticos, elecciones y política gubernamental. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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