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¿En qué momento se descarriló Nuevo Leon?

Es importante dejar en claro que el episodio reciente de Samuel García no solo fue culpa de los errores e inmadurez del gobernador, sino también de los abusos del PRI y PAN.
lun 11 diciembre 2023 06:10 AM
samuel garcía
En 2023, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, rechazó cualquier tipo de alianza con el PRI y PAN.

Nuevamente, Nuevo León está en el reflector nacional y, una vez más, no es necesariamente por las mejores razones. La irrupción fugaz de su gobernador, Samuel García de MC, en la contienda presidencial hizo del estado noticia nacional durante varias semanas.

Algo similar pasó hace seis años, cuando el entonces gobernador, primer y único Independiente, Jaime Rodríguez “El Bronco” hizo un intento fallido por la presidencia, también como Independiente. La característica común es que son, junto con Rodrigo Medina del PRI, los peores gobernadores de NL.

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Con Samuel, se evidenció a nivel nacional la profunda crisis política que está viviendo el estado, desde hace ya prácticamente dos décadas. Y es importante dejar en claro que el episodio reciente no solo fue culpa de los errores e inmadurez de Samuel; también de los abusos del PRI y PAN.

Lo que está pasando en Nuevo León debe estudiarse a fondo. En muchos sentidos, el estado ha sido una antesala de dinámicas y realidades electorales y políticas que eventualmente se replican a nivel nacional. Por eso es importante reflexionar cuándo y por qué hizo crisis la política nuevoleonesa.

Sobre todo, siendo un estado tan avanzado en muchos otros aspectos. Hoy es crucial entender por qué, a pesar de todos los logros económicos y educativos, Nuevo León tiene una de las peores clases políticas del país, y el rol de la sociedad en esa realidad.

No podemos olvidar la máxima de que toda clase política es reflejo de su sociedad. En México, hoy se señala mucho, y con razón, que la política está llena de polarización y división. Sin embargo, no podemos negar que eso es un problema de raíz en nuestra sociedad, de larga data.

Nuevo León es, probablemente, el estado de mayor vanguardia económica en México. La gran mayoría de empresas mexicanas que han logrado globalizarse, son originarias de aquel estado; y en todas las ramas: cemento, bebidas, automotriz, energía, tecnología y un largo etcétera.

Su empresariado es el de mayor tradición de agenda social en México. Han invertido en universidades de calidad internacional y forjado sólidas organizaciones civiles. Además de ser pioneros en otorgar vivienda y salud a sus trabajadores, antes de existir INFONAVIT e IMSS.

También han incursionado en la creación de instituciones. Por ejemplo, su Ley de Planeación Estatal fue impulsada por el sector privado, y es la única en el país que mandata tener un Consejo de Planeación a largo plazo, con participación civil, empresarial, académica y de gobierno.

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Sin olvidar la creación de la Fuerza Civil, que se hizo referente nacional de seguridad, creada para hacer frente a la desastrosa estrategia de Calderón que sumió al país en la violencia que aún vivimos.

En materia electoral, Nuevo León ha sido una antesala de conductas que después se ven a nivel nacional. Desde mediados de los 90, están acostumbrados al voto diferenciado: un partido para gubernatura, otro en las alcaldías, otros en el Congreso, para tener equilibrios.

Han practicado la alternancia de partidos, también desde los 90. Después de décadas del PRI, como todo el país, vivieron un gobierno panista, después regresaron al PRI para posteriormente elegir al primer y único gobernador independiente, y ahora escogieron a Movimiento Ciudadano.

Con todo este contexto, ¿en qué momento se perdió Nuevo León al grado de estar en la penosa, y peligrosa, situación en la que hoy se encuentra? ¿Qué pasó en la política y, sobre todo, en la sociedad y el empresariado ejemplar, que llegaron al punto actual?

Políticamente, es claro que la transición entre el rancio Natividad González Parás y el impresentable Rodrigo Medina fue el parteaguas de la crisis política del estado. El primero, sintiéndose cacique; y el segundo, robando hasta lo que no había y dinamitando a cualquier grupo que lo cuestionara.

Medina fue de esa camada deleznable de jóvenes priistas como Javier Duarte y Roberto Borge, varios respaldados por el maquiavélico Emilio Gamboa para salvaguardar intereses financieros; y enaltecidos por el fallido Peña Nieto por compartir esos mismos intereses.

En la era medinista, los priistas de cepa, aquellos que realmente tenían vocación de servicio y oficio político, con trayectorias nacionales como Ildefonso Guajardo, Javier Treviño o Cristina Díaz, poco a poco fueron marginados. Para dar paso a advenedizos como Francisco Cienfuegos o Adrián Garza.

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En cuanto al PAN, con la cooptación por grupos neopanistas, como Zeferino “Chefo” Salgado y Raúl Gracia se fue acabando el PAN tradicional, el de las luchas democráticas y principios.

En 2015, vino el siguiente gran quiebre político. El grave error de Peña de nombrar a una improvisada como candidata, provocando la ira de la sociedad que, a pesar de Medina, aún quería dar oportunidad al PRI, siempre y cuando fuera alguien de trayectoria y visión.

El PAN sorprendió gratamente al postular a Felipe Cantú, y no a Margarita Arellanes, neopanista; pero hicieron una campaña tan tímida que entre ambos partidos encumbraron al Bronco, con esa rotunda victoria antisistema que tres años después vimos replicarse a nivel nacional con AMLO.

PRI y PAN poco a poco se fueron achicando, al quedar literalmente enquistados por los peores vestigios del medinismo, hoy liderado por Cienfuegos; y del grupo neopanista. Esos son los grupos que hoy controlan el Congreso Local y áreas clave del Poder Judicial estatal.

El hartazgo llevó a elegir a Samuel en 2021, un joven inexperto, imprudente y ambicioso; que en su infinita inmadurez juega a las fuercitas con medinistas y neopanistas. Esa combinación fue la que llevó a la crisis, y el ridículo, de hace unas semanas. Ni Samuel ni los otros se salvan de culpa.

Claramente algo se rompió en la sociedad nuevoleonesa, que hoy debe navegar entre el hartazgo y la resignación. Y en el empresariado, que con los cambios generacionales ha ido perdiendo parte de esa mística y agenda social. Esos principios ESG que aplicaron mucho antes de existir el término.

Es fundamental entender qué pasó en Nuevo León, y buscar cómo corregirlo. Es clave para también enderezar al país. En eso deberían enfocarse los analistas, más allá de señalar la terrible coyuntura.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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