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#ZonaLibre | No, no es Claudia

Claudia no es AMLO, ni tiene por qué serlo, pero ella y sus asesores han querido vender esa idea que pocos han comprado. El discurso del continuismo y la permanencia de la autollamada 4T se desgastó.
mié 05 julio 2023 11:59 PM
#ZonaLibre | No, no es Claudia
Las sirenas de las alarmas ya han llegado a Palacio Nacional. El presidente como experto electoral seguramente lo sabe: el plan “Es Claudia” no tiene la capacidad de seguir siendo vigente por más meses, apunta Caleb Ordóñez.

Politizar a todo un país del tamaño de México es muy costoso. Requiere un fuerte gasto económico, de organización humana y promover la polarización que tanto desencanto ha ocasionado en la población.

Todos los partidos políticos tienen la única consigna de ganar elecciones. Algunos, los más pequeños, de sobrevivir para poder seguir recibiendo prerrogativas y continuar siendo un negocio rentable.

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Llegamos a una etapa electoral en el país, sumamente anticipada y aún más agitada.

Las candidaturas presidenciales están como monedas en el aire y en una extraña situación, el partido oficialista Morena no tiene asegurado un futuro cómodo.

El meollo de la situación podría estar en la presión que ocasionó Marcelo Ebrard para que la elección interna de su partido se transparentara.

De no haber sido por las renuncias a los cargos públicos y la creación de un modelo con candados internos, el silencio dentro de Morena reinaría, ayudando a la “favorita” del presidente, Claudia Sheinbaum.

El tiempo ha dado la razón a aquellos que apostaban por un deterioro en la unidad morenista. En esa peculiar dificultad que ha tenido la exJefa de Gobierno de nadar entre tiburones.

La decepción

Claudia dejó el cargo luego de un evento faraónico con miles de acarreados que ni siquiera aguantaron el calor de aquel día y apenas comenzando el discurso de la precandidata fueron abandonando por montones la sede del Monumento a la Revolución.

A partir de ese momento las alarmas comenzaron a activarse, pues levantar algarabía y pasiones de la gente en la precampaña no sería nada sencillo. Y tenían razón.

Por autoproclamarse la “elegida” del presidente, jugando con la frase #EsClaudia, la morenista arrancó su camino hacia la encuesta con la encomienda de la perfección.

Como todo líder del pelotón de un maratón o de una carrera de Fórmula Uno, cualquier error cuesta un altísimo precio.

Los desencuentros que ha tenido Claudia desde el día uno, al gritarle y apuntar amenazante a Alfonso Durazo, se han acumulado en eventos por todo el país. Mítines muy forzados, sin efervescencia, ni espíritu triunfador, han mostrado a una Claudia Sheinbaum acartonada, sin voz, cansada, hasta enfadada, que intenta imitar al presidente, incluso con la modulación de la voz, pero que no logra impactar ni conectar con la gente como lo hace el tabasqueño.

Claudia no es López Obrador, ni tiene por qué serlo, pero tanto ella como sus asesores han querido vender esa idea que pocos han comprado. El discurso del continuismo y la permanencia de la autollamada 4T ya se desgastó. Le ayudó por años, pero la vorágine política hace que día a día los temas cambien abruptamente.

El arte de la sobrevivencia

La mayoría de las encuestadoras que la colocan en primer lugar son las que se equivocaron colosalmente en el Estado de México y Coahuila. Pero ella sigue promoviendo las de los periódicos Reforma, El Universal y El Financiero, las cuales hasta hace un par de meses los consideraba sus peores enemigos.

Las dificultades de Sheinbaum no solo son de percepción. Los demás precandidatos están haciendo un mejor trabajo. La creatividad y el discurso son mucho más favorables en las campañas de Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal.

El fuego amigo contra Claudia la tiene casi diariamente en jaque. Mientras sus colaboradores pensaban que los más radicales y cercanos al presidente serían sus aliados más fieles, éstos cada vez se han acercado más a otras corcholatas, evidenciando que nunca fue “la gran favorita”, como quiso posicionar desde un principio.

Si a todo esto se suma la irrupción de Xóchitl Gálvez como su contrincante, las cosas se ponen color de hormiga para la exjefa.

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Los reflectores y las ocho columnas están constantemente del lado de la panista, que se ve cómoda para competir.

Vaya, hasta el presidente López Obrador no puede dejar de mencionarla diariamente, ocasionando que sea otra mujer la que tenga en sus manos la agenda política del país entero. El discurso de “ser mujer” ya ha sido apropiado por la exsenadora Gálvez, algo que no lo imaginaba nadie.

Riesgo inminente

Si no da un golpe de timón, la candidatura de Sheinbaum caerá en una crisis sumamente complicada. Y no se trata de perder la candidatura, pues esa quizá la sienta en su bolsa, sino que aún falta un tramo inmenso hacia la gran elección del 2024.

Porque se puede “arreglar” una elección interna, pero es muy complicado que Morena levante en sus brazos a la deslucida Sheinbaum que estamos viendo durante tantos meses que faltan.

Es una falta de respeto para la población que encuestadoras la pongan 10 o más puntos por encima de Ebrard. Simplemente es increíble, porque en las calles y en los hogares existe otra narrativa.

Marcelo ha ganado el tirón desde el principio, quizá él sabía que en una interna Sheinbaum se desluciría y aún más se delata, cuando rechaza tajantemente los debates. Quizá uno de esos eventos podría ser su desplome total. Muy difícil imaginar a la actual Sheinbaum ganándole un debate a Fernández Noroña o al mismo Marcelo Ebrard.

Las sirenas de las alarmas ya han llegado a Palacio Nacional. El presidente como experto electoral seguramente lo sabe: el plan “Es Claudia” no tiene la capacidad de seguir siendo vigente por más meses.

La “consentida” ha sido superada en prácticamente todos los obstáculos en tan solo unos días.

No, esta Claudia no es. Y de continuar con este pobre talante, ahogará la continuidad de la autollamada 4T y el legado de su jefe, el presidente López Obrador.

¿Cómo encausará positivamente su desangelada campaña? Es ahora, o nunca.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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