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#ZonaLibre | Ómicron: la oportunidad contra la polarización

La variante Ómicron abre una pequeña puerta al entendimiento político en México, para la reconciliación y unidad, eso porque todos estamos expuestos a retos que nunca habíamos esperado.
jue 13 enero 2022 12:05 AM
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El presidente apareció en la mañanera vía enlace y se tomó la temperatura y midió su nivel de oxigenación.

Cuando caminábamos hacia la normalidad el destino nos tenía una sorpresa desastrosa. Conocimos en este nuevo episodio de la pandemia global un enemigo más viral, potente y transmisible: la variante Ómicron de Covid-19.

El pasado martes 11 de enero, una nueva marca histórica en el país se registraba, cuando México sumó 33,626 casos de COVID en 24 horas. Casi todos tenemos algún conocido que ha resultado positivo, desde que la nueva variante arrasó en los primeros días del año, llenando de incertidumbre una vez más a la sociedad mexicana, que no sabe cuándo, ni como nos levantaremos de esta maldita pandemia que nos ha afectado a todos.

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En lo personal, como sobreviviente de un cuadro de neumonía viral a causa del virus en mi cuerpo y una secuela de la misma, que consistió en una polineuropatía periférica, escuchar la voz de los expertos sobre la nueva cepa es muy poco alentador.

Para el infectólogo y excomisionado contra la influenza en el país, el Dr. Alejandro Macías, el panorama es devastador, pues el avance del virus no tiene manera de ser detenido. El experto señaló en su cuenta de twitter: "Nunca una enfermedad infecciosa se había transmitido con la velocidad que lo hace la variante Ómicron. A este paso en México, la mitad de la población se infectará en las siguientes semanas".

Para el doctor Macías el aceleramiento de dicha variante nos amenaza latentemente para todo el primer tercio del año.

Por obvias razones, uno de los casos más resonantes ha sido la segunda infección que sufrió el presidente López Obrador, cuando él pensaba que “se trataba de una gripe”. De nuevo, las voces de los distintos bandos comenzaron a levantarse para apoyar y para criticar que el titular del Ejecutivo se hubiera enfermado, por segunda ocasión.

Reconciliación

En una polarización política como la que vivimos todos los días en nuestro país, los bandos contrarios van alejándose más y más son posturas radicales. Los mensajes que se lanzan a través de redes sociales, pueden llegar a caer en el discurso del odio y la degradación.

Sin embargo, a pesar de vivir una temporada tan complicada y violenta, la experiencia que hemos tenido que vivir durante los dos pasados años también permite la reflexión de aquellos que ya dejaron de ver la pandemia como un asunto político y han llegado a comprenderla como un enemigo público y general. Que solo nos ha dejado tristeza, duelo y problemas mentales, en cada pueblo o ciudad, de cada país, en todo el mundo.

El que López Obrador se enfermara de nuevo pudo ser una oportunidad perfecta en la oposición, para buscar atormentar y cortar la cabeza del gobierno obradorista con críticas extremistas. Y aunque si existieron pocas posturas como ésta –la de Ricardo Anaya, por ejemplo–, la mayoría de los personajes políticos más representativos en contra de AMLO dedicaron palabras de aliento y buenos deseos al presidente.

Ómicron abre una pequeña puerta al entendimiento, la reconciliación y unidad. Porque todos estamos expuestos a retos que nunca habíamos esperado, pero que como sobrevivientes, ya no nos da risa el infortunio de los demás, incluso del peor adversario que podamos tener.

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Un nuevo puente

La crítica es vital para un país que avanza para fortalecer su democracia. La crítica nos detiene a pensar, meditar y reflexionar el país que todos estamos forjando. Pero cuando todo se trata de gritos y sombrerazos, solo nos convertimos en parte de un bando que no busca otra cosa, sino tener la razón a costa de la riña.

El inevitable retroceso que nos hace dar el Ómicron también es un mensaje para desacelerar nuestros sentimientos e intenciones. Finalmente, el encierro nos causó una infinidad de problemas en nuestro entorno que deben ser sanados, a través de la conciliación, el diálogo y la empatía; rasgos de la resiliencia social a la que todos estamos llamados a exaltar. Quizá para contarle a las nuevas generaciones que sí logramos entendernos y salir adelante.

Muchos de nosotros estamos viviendo horas extras. El COVID nos atacó al grado de enfrentar cara a cara a la muerte. ¿De qué nos sirve pelear, dividirnos o buscar afanosamente tener la razón? Cuando la convocatoria es influir de forma positiva, constructiva y ver de forma conjunto hacia el bien del país.

Si el encierro del 2020 y 2021 pudieron sacar lo peor de nosotros, el 2022 debería ser un año donde se combata el fanatismo, la autodestrucción y el enfrentamiento estéril. Dentro de los efectos de una variante Ómicron tan feroz, pero también tan poco mortal, tenemos la oportunidad de tender un nuevo puente, un nuevo lenguaje para quienes no piensan como nosotros, pero que finalmente, también, trabajan todos los días por vencer a este maldito virus.

En este barco, o salimos a flote todos, o nos hundimos igual. ¿Hemos aprendido algo de la lección?

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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