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#BuróParlamentario | En espera del caudillo opositor

Esperar a que de las filas de los viejos partidos emerja un estadista de altos vuelos, es por, decir lo menos, ingenuo.
lun 10 enero 2022 11:59 PM
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La oposición sigue en la construcción y búsqueda de un candidato opositor a Morena.

Catarino Ibáñez, gobernador del Estado de México en la novela La sombra del caudillo (1929), organizó un banquete al que asistieron las personalidades más importantes de la política mexicana. Más allá de la vívida descripción del evento ficticio, descrito por Martín Luis Guzmán, quien por cierto fue diputado federal por el Partido Cooperatista Nacional en la posrevolución temprana, el pasaje recupera un aspecto de la vida política nacional que sigue siendo vigente.

En medio de la elegante comida arriba citada, el gobernador hace alarde de que los líderes de la Revolución, sentados en su mesa, comían tacos acompañados con el mismo guacamole que se le sirvió al pueblo. En este caso “el pueblo” eran indígenas acarreados que estaban afuera de la casa y que, en efecto, comían la salsa de base de aguacate y chile; aunque ellos, a diferencia de los otros comensales, disponían de tortillas rancias. Lo llamativo del capítulo, más que el cinismo del gobernante, es que el pueblo no dejaba de vitorear al cacique local, agradeciendo y celebrando que este los hubiera invitado a comer.

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Lo anterior viene a colación porque el encabezado verbal que con mayor frecuencia se escucha entre quienes no apoyan a la denominada “4T”, es que “no hay un opositor capaz de hacer frente al gobierno”. En esta insípida esperanza por encontrar al nuevo héroe que sustituya a quien muchos de ellos mismos consideran como un “mesías tropical”, no ha faltado quien reviva a cadáveres políticos que, tiempo atrás, perdieron campañas presidenciales o quienes barajeen nombres de empresarios, deportistas, actores, polémicos legisladores o hasta servidores públicos de órganos autónomos.

Es cierto que la llegada al poder Ejecutivo de AMLO se explica, en buena medida, por la descomposición de los tres partidos políticos más importantes en los últimos 20 años. Pero también es cierto que Morena es producto del aglutinamiento paulatino de personas y grupos que, durante mucho tiempo, quedaron desprotegidos –por decir lo menos– por el régimen partidista tradicional. A esos ciudadanos es a los que AMLO, cada mañana, les habla. Esta es su estrategia para consolidar su masa electoral. Son ellos quienes han encontrado un liderazgo que, consideran, toma en cuenta algunas de sus demandas más sentidas e ignoradas.

Por tanto, esperar a que de las filas de los viejos partidos –esas estructuras arcaicas que muchos de los que votaron por AMLO decidieron castigar en 2018– emerja un estadista de altos vuelos, es por, decir lo menos, ingenuo.

Tener una oposición gubernamental eficiente, condición necesaria en toda democracia moderna, no pasa por esperar cómodamente a que “surja” un nuevo ídolo político. Incluso, desde una perspectiva comparada, ejemplos como esos normalmente resultan peores que sus antecesores. Tampoco es suficiente, por cierto, vociferar ad nauseam aquello de que las instituciones democráticas están siendo erosionadas por las ambiciones autoritarias del gobierno en turno.

 

Aunque pocos opositores se animen a recordarlo, la democracia no solo funciona en el plano de las instituciones. Esta tiene un sustento popular, de movilización, de expresión ciudadana de agravios y de generación de propuestas desde la voz común. Es por ello que, mientras no exista una causa que cohesione a la oposición –no la posibilidad de un héroe ni quimeras como la destitución del presidente–, aquellos que no estén de acuerdo con este o con cualquier gobierno, se tendrán que conformar con festejar que sean invitados al convite para comer un poco del mismo guacamole, aunque sea con tortillas rancias.

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Nota: Sergio A. Barcena es doctor en Ciencia Política por la UNAM. Especialista en Poder Legislativo. Investigador del Tec de Monterrey y director de la asociación Buro Parlamentario.

Buró Parlamentario es una asociación civil que busca vigilar al Poder Legislativo promoviendo una ciudadanía informada, activa y participativa.

Twitter: @BuroParlamento

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

 
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