Un padre enfadado accedió a la maquinaria legislativa y criminalizó a ciudadanos adultos. Se construyó un discurso sobre "protección a menores" careciendo de fundamentación real. El vapeador fue equiparado con sustancias verdaderamente letales. Todo porque las neurosis privadas de los poderosos se convirtieron en obligaciones nacionales.
Cuando gobernantes legislan sobre sus propias dificultades personales, el sistema de pesos y contrapesos colapsa.
Es dictadura sanitaria.
Es medieval.
La ignorancia legislativa y la entrega del negocio a criminales
Lo más grave revela ignorancia legislativa completa sobre control de mercados. El mercado de vapeadores generaba miles de millones legales. Con un trazo presidencial, todo se convirtió en territorio virgen para el crimen organizado.
¿Qué sucede ahora?
Los criminales controlarán el negocio sin supervisión sanitaria. Los vapeadores ilegales contienen metales pesados, fentanilo adulterado, sustancias adictivas que garantizan clientela cautiva. Cada peso que gasta un mexicano financia a cárteles, no a pequeños empresarios.
Los legisladores parecen vivir ajenos a su propia geografía criminal. ¿No conocen la Prohibición estadounidense? ¿No han estudiado cómo la Guerra contra las Drogas alimentó carteles mexicanos? Votaron como máquinas legislativas y entregaron un negocio multimillonario a organizaciones que usan esas ganancias para financiar violencia.
La lección histórica que México olvida
México debería haber aprendido hace casi un siglo. Durante la Prohibición estadounidense (1920-1933), el crimen se fortaleció, las cárceles se llenaron, y el consumo nunca desapareció. Hoy se comete el mismo error: prohibición no elimina demanda, la desplaza a mercados negros donde criminales venden productos adulterados.
La matriz es siempre idéntica: criminalización → mercados negros lucrativos → violencia criminal → sobrecarga penitenciaria → corrupción institucional. México vive esta espiral porque eligió prohibición sobre regulación.
Incluso su experiencia interna lo demuestra. La regulación de marihuana produjo: reducción de violencia asociada al tráfico, ingresos fiscales, acceso controlado. Funcionó mejor que la clandestinidad. Pero cuando enfrentó el dilema con vapeadores, retrocedió.
¿Por qué? Porque fue decisión caprichosa, no evidenciada.
Cuando la región aprende: El Modelo Chileno
Mientras México se sumía en prohibición medieval, Chile implementó regulación inteligente. Estableció edad mínima (18 años), controló composición química prohibiendo sustancias específicamente peligrosas, restringió publicidad dirigida a menores, requirió etiquetado claro de nicotina, implementó impuestos desincentivadores, y generó datos científicos robustos.
¿Los resultados?
Reducción significativa de consumo entre menores, acceso legal adulto a productos de composición conocida, ingresos fiscales para salud pública, y—crucialmente—eliminación de demanda que alimentaba mercados negros.
Chile permitió venta solo en establecimientos autorizados. Autoridades cierran locales que violan regulaciones. Crimen organizado no puede competir con precios legales. Se mantiene registro de transacciones que permite rastreo epidemiológico.
Comparando: la prohibición mexicana garantiza que únicamente criminales venderán vapeadores, sin registro, sin control, financiando violencia. ¿Cuál sistema genera menos daño? La ignorancia legislativa mexicana es grave porque la información estaba disponible.