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#LaEstampa | Tropiezos con las pruebas

El virus del Covid-19 se alimenta de nuestra incapacidad, terquedad y lentitud. Nada justifica la escasez o la dificultad para acceder a una prueba diagnóstica.
jue 06 enero 2022 11:59 PM
kiosco
El inicio del año 2022 ha quedado marcado por la insuficiente cantidad de pruebas para detectar Covid en México.

Aunque todavía estamos lejos de poder escribir la historia completa de la gran pandemia del Covid-19, ya hay trabajos periodísticos excelentes que analizan a profundidad lo que salió mal en esos primeros meses en los que detener el avance del virus era el reto principal (además del comienzo de la batalla para encontrar una vacuna, claro).

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En Estados Unidos, por ejemplo, uno de los errores más grandes que cometió la administración Trump tuvo que ver con la torpeza con la que la maquinaria burocrática estadounidense retrasó la producción, distribución y aplicación masiva de pruebas efectivas para detectar con precisión el coronavirus. Los errores que cometieron los CDC, crucial autoridad de prevención sanitaria estadounidense, permitieron que el virus se propagara sin control hasta hacer de Estados Unidos el epicentro de la pandemia, sitio que, para su desgracia, aún mantiene.

La importancia de tener pruebas accesibles y suficientes es tan clara que resulta incomprensible que una larga lista de gobiernos no haya logrado garantizarlas de manera rápida y gratuita a su población. En Estados Unidos sigue siendo un problema conseguirlas, sobre todo para quien carece de seguro médico. Las filas son largas y la gente se expone. Es un problema indigno de un país de la supuesta eficiencia de Estados Unidos.

Como también es indigno de México que el acceso a pruebas en, por ejemplo, la Ciudad de México se parezca más a un cuello de botella que a una operación eficaz.

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Los costos de un mal sistema de detección de la enfermedad son altísimos. Ya lo han sido en otros sitios y lo serán, de nuevo, en México. Vale la pena repetirlo: el virus se alimenta de nuestra incapacidad, terquedad y lentitud. Nada justifica la escasez o la dificultad para acceder a una prueba diagnóstica. No hay tiempo para estos tropiezos.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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