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#ColumnaInvitada | Antropófagos

Para la presente administración a los seres humanos no se les aprecia por lo que son, sino solamente por si sirven para su proyecto electoral y de acumulación de poder.
dom 12 diciembre 2021 11:59 PM
AMLO con Arturo Herrera
El presidente había postulado a Arturo Herrera como gobernador de Banxico, pero antes de un mes de que se diera el cambio avisó que tenía a otro candidato.

El Diccionario de la RAE define al antropófago como una persona que come carne humana. Es claramente una condición que es anormal y anti-natural. Sin embargo, muy a pesar de lo que uno esperaría de personas racionales, estamos viendo una serie de escenas grotescas en que el Presidente y varios de su equipo literalmente se han dedicado a comerse a los suyos. Es parte de un proceso cruel en el que si alguien ya no les sirve, entonces lo digieren y lo defecan. Cero empatía.

Lo que es abominable sucede precisamente porque para la presente administración a los seres humanos no se les aprecia por lo que son, sino solamente por si sirven para su proyecto electoral y de acumulación de poder. De no ser el caso, entonces son disponibles y se les puede marginar, excluir, atacar, denostar, y al final del día desechar.

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Ejemplos de dicho desprecio abundan. Donde no hay valores sino demagogia, se pueden generar casos como que a niños con cáncer se les abandone a su suerte y se les margine de documentos o tratamientos. Al carecer de empatía, se deja a las mujeres a su suerte al cerrar los centros de protección. Cuando se carece de sentimientos se puede abandonar a las personas que dependían de comedores comunitarios. En la medida en que no hay aprecio por el sufrimiento humano, se puede tolerar la violencia extrema en todo el país, incluyendo contra migrantes.

El sentido común es inexistente y la idea de que estamos ante un gobierno que cuidaría a los suyos es totalmente falso cuando en los hechos se han dedicado a dejar en el abandono a sectores desprotegidos como niños y mujeres, optaron por erradicar los sistemas de salud y no proponer un reemplazo racional, deshicieron la capacidad gubernamental por incluir personas absolutamente incompetentes, han dejado que el personal de salud sea el que más ha muerto en la pandemia a nivel mundial, y menospreciaron los conocimientos de la ciencia y propiciaron la muerte de más de 600,000 personas.

La explicación es compleja de entenderse por cualquier persona con la mínima decencia, pero increíblemente mundana en la realidad actual. Y es que llama la atención el que no solamente ha despreciado a terceros ajenos, sino que en su conducta depredadora le ha parecido simpático atacar a abogados, ingenieros, contadores y otros gremios. Se lanzó contra prácticamente todos los medios (salvo los que le son incondicionalmente sumisos) y los desprestigia diariamente. Ya incluso le tocó turno a Proceso y Carmen Aristegui (ya los utilizó y no le sirven).

En forma más reciente se fue contra la clase media y en una movida que raya en la locura se fue también en contra de los universitarios y los académicos, siendo la agresión contra la UNAM y el CIDE una que se puede considerar suicida puesto que implica echarse encima a la comunidad docente y estudiantil (parte de los sectores a quien más debe la victoria electoral en 2018).

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La conducta de digestión intestina abarcó ya incluso personas cercanas al entorno presidencial. Secretarios de estado y otros colaboradores han sido eliminados del gusto personal por el simple hecho de ser contestatarios o no ser pusilánimes. La realidad es que a muchas de estas personas se les ha consumido y pasado por una trituradora en el momento en que se considera que no son válidos para la causa. Su pecado, tener opinión propia y recurrir a la ciencia para expresarse.

Hay un par de datos muy relevantes. En la parte de eliminación de cuerpos e instituciones, salta a la luz cómo se ha deteriorado la seguridad y justicia a merced de dos políticas concomitantes y de erradicación, por un lado la colusión (“abrazos”) con la delincuencia organizada (en sus operaciones, fondeo y operación electoral), y la decisión de tener a las fuerzas militares de adorno (“no balazos”) porque están ocupadas en todas las demás actividades que se le han podido ocurrir.

Completa la novela de terror, el desprecio y el que se haya entablado la campaña por denigrar la Constitución. Aunque el Ejecutivo solamente puede sostener su mandato respetando dicho instrumento, con la emisión del acuerdo el 22 de noviembre demostró que ni siquiera la norma jurídica máxima representa un alto a su propuesta de erosión.

Podríamos seguir con la lista en temas ambientales, educación, justicia, y otros rubros. Pero la constante es la misma, consumir seres humanos y hacerlo sin sentimiento alguno. Estamos ante un canibalismo no visto sino en regímenes responsables de genocidios. De ese tamaño el problema que estamos viendo. O abrimos los ojos pronto o no habrá país qué defender, y el número de lesionados y muertos seguirá creciendo.

Y una llamada de atención. A todos aquellos que hoy le rinden tributo ciego desde sus puestos al Presidente, que no les extrañe que los escupa cuando ya no le sean útiles. Esto aplica a todos los colaboradores, incluyendo las fuerzas armadas. Antropofagia permanente. No lo olviden.

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Notas del editor:

Juan Francisco Torres Landa es Miembro Directivo de UNE.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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