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#ColumnaInvitada | Hacer el ridículo

Lamentablemente, ya se agotó la posibilidad de que el Presidente pueda tener un mejor desempeño, algo que lograra una mejoría en el país, asegura el autor.
mié 06 octubre 2021 06:30 AM
López Obrdor en la mañanera
"Soy muy terco", es una de las frases con las que el presidente argumenta que no rectifica a pesar de las críticas.

¿Quién en su sano juicio desearía hacer cosas que lo evidencien como alguien que abiertamente propone desafiar la lógica? ¿Quién desearía que lo que se dice y hace no guarde asidero alguno con un método de comprobación o de sentido común? ¿Quién propondría en cada rubro de injerencia de su hacer actuar con despecho a la ciencia o mejores prácticas? Pues por mucho que nos parezca extraño, sí hay quien se ubica en esos parámetros y tristemente es una persona que tiene impacto a nivel nacional, pues es titular del ejecutivo federal.

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Y es que para el Presidente hacer el ridículo no es un problema, sino más bien su actuar natural. Es así porque en su proyecto de gobierno lo que a todas luces son errores garrafales o equivocaciones extremas, para su peculiar apreciación son el destino manifiesto y el resultado tan anhelado. Por ello es que no le preocupa pasar a la historia como alguien carente de capacidad de evaluación de resultados y enmienda. En su dicho es una persona tan obstinada que, aún y cuando no haya buenos resultados, no es capaz de modificar sus decisiones porque eso equivale a ser débil o flexible (como si corregir el camino ante adversidades manifiestas fuera una mala idea).

Esta increíble tozudez e irracional necedad solamente se comprende y dimensiona al examinar sus implicaciones en eventos distintos en los que esa vocación para hacer el ridículo queda manifiesta. A saber:

1. Salud: El Presidente dijo que nos cayó la pandemia como “anillo al dedo”. Pero el oso no se quedó ahí, sino que se sostuvo en su nula estrategia y un funcionario mentiroso para provocar más de 600 mil muertes. Unos caníbales se quedan cortos.

2. Violencia: Militariza el país y decide dar abrazos y no balazos. De esta manera legitima a la delincuencia organizada con la cual se tienen gestos de apoyo y deferencia. A la población en general que se la lleve el tren. Tremenda incongruencia pues a los más expuestos los deja en peores condiciones.

3. Historia: Decide iniciar una afrenta contra España por cuestiones que sucedieron hace varios siglos y pretende que haya disculpas de un país que no existía en aquel entonces. Pero además lo dice alguien con idioma, apellidos y cultura hispana. Vaya absurdo.

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4. Medicinas: Permanecer impávido ante la muerte de niños y otros a quienes no les llegan los tratamientos y fármacos, lo hacen un homicida por diseño. No hay adjetivo suficiente ante esta crueldad e incongruencia pues ni siquiera se inmuta por los decesos.

5. Justicia: Cuando en el país tenemos niveles de 100 mexicanos en promedio que son privados de su vida diariamente, el que las autoridades de justicia se dediquen a perseguir científicos que cumplieron con sus obligaciones legales es de no creerse. Agreguen que se privilegia a Lozoya (criminal confeso) en contra de enemigos del Presidente, y el resultado es grotesco.

6. Robo de combustibles: Crearon el fantasma de que se iba a resolver el robo de hidrocarburos. Salvo comprar pipas sin control y que ya no sabemos dónde están, no se hizo nada. Pero cuando había una fuga abierta en Tlahuelilpan no hicieron nada y provocaron la muerte de más de 120 personas. Mayor absurdo difícil de imaginarlo.

7. Política Exterior: Por un lado, se dice que hay que respetar al T-MEC como eje de desarrollo económico y se manda una alta delegación a Washington. Pero unos días después se manda traer a los tiranos latinoamericanos y se les da trato palaciego, y se ataca a los yanquis. La incongruencia y caída de cara es total y denigrante.

8. Paisanos: Los que salieron y salen del país lo hacen porque no se les pudo dar la oportunidad de tener un empleo digno, seguridad, salud, justicia, etc. Es una enorme deuda para con las decenas de millones de paisanos que hoy están en EUA. Que el Presidente se jacte del envío de remesas como mérito propio es digno de alguien que no sabe nada de economía y que se burla de quienes fueron expulsados y son solidarios con sus familiares, no con el gobierno (ni éste ni ningún otro).

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9. Energía: A sabiendas de que el futuro del país y del mundo está en fuentes de energía renovables y sustentables, decide apostar a combustibles fósiles y reinstalar monopolios estatales absurdos, además de construir una refinería inútil. Se va a destruir el erario público y miles de proyectos. Que nos jodamos.

10. Medio Ambiente: No podemos vivir si el balance ecológico se rompe. Estamos arriesgando todo cuando decide romper manglares, destruir selvas, quemar carbón, atacar áreas naturales protegidas, etc. La exhibición es de dimensiones escandalosas.

Y así podríamos seguir con muchos más en que esta permanente forma de barrerse y exhibirse. El problema central es que no son escenarios chuscos. En realidad son eventos muy lamentables y una actitud permanente despreciable. El tema es que ya se agotó la posibilidad de que el Presidente pudiera tener un mejor desempeño, que tuviera éxito, que realmente mejorara al país, que cumpliera mínimamente con las expectativas por su elección. Eso se acabó hace tiempo.

Seguirá haciendo el ridículo en los ya afortunadamente menos de 3 años del suplicio. Se deberá documentar lo que ha hecho para que no quede impune. Lo cierto es que México merece un mucho mejor destino y queda en la ciudadanía definir si así se logrará, no volviendo jamás a caer en un caudillismo estéril como el triste ejercicio que tuvo lugar este sexenio. Si volvemos a cometer el error quienes caeremos en ridículo seremos nosotros mismos. No sé ustedes, pero yo no quiero estar en esa situación.

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Notas del editor:

Juan Francisco Torres Landa es Miembro Directivo de UNE.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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