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#ZonaLibre | Claudia Sheinbaum: un camino abierto al 2024

La jefa de gobierno ha recuperado puntos de popularidad y este miércoles 8 de diciembre es muy importante para ella, quiere saber ¿con quiénes cuenta?, ¿qué grupos la arroparán?
mié 08 diciembre 2021 06:00 AM
"Es ella"
El presidente ha apoyado en varias ocasiones a la jefa de gobierno como una buena funcionaria.

Apenas sonríe enfrente de la gente que le aplaude y la aclama. Con un semblante mayormente serio y cauto, Claudia Sheinbaum Pardo representa para muchos, la “consentida” del presidente López Obrador para sucederlo.

Claudia viene de un trasfondo izquierdista que dictaron sus padres, don Carlos Sheinbaum Yoselevitz –fundador del PRD– y Annie Pardo Cemo, quienes participaron activamente como estudiantes en el movimiento de 1968.

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Sheinbaum se siente contenta cuando el presidente la menciona, muy seguido, en sus discursos y ruedas de prensa. Cómo olvidar esa porra que le obsequiara desde el micrófono el tabasqueño: “¡No estás sola!”, repitió en tres ocasiones: “Es maltratada por unos grandulones abusivos, ventajosos, pero no está sola. Tiene el apoyo del presidente de la República”. Sentenciaba López Obrador, aquel remoto 11 de junio del 2019. En “ese entonces”, cuando la tormenta del COVID no la vislumbraba ningún mexicano.

La jefa de gobierno sabe que tiene una oportunidad inmejorable para posicionarse como la favorita del morador de Palacio Nacional, rumbo al, no muy lejano, 2024.

Y es notorio, su perfil es el que más embona al régimen que busca imponer la 4T. No solo mantiene el cariño del presidente y su esposa, Beatriz Gutiérrez, sino de una maquinaria sólida que ya la pasea por distintas partes de la República, mostrándola como la “candidata natural” de Morena, el partido que ella ayudó a fundar y construir.

No todo es tan sencillo

En poco tiempo, Sheimbaum ha tenido que sortear varias crisis que han desafiado su gobierno. Prácticamente desde que comenzó su gestión, algunos sucesos marcaron el inicio de lo que seria un gobierno complicado para la primera mujer gobernante de la Ciudad de México.

Por ejemplo, tras la muerte del joven universitario Norberto Ronquillo –luego de ser secuestrado– hubo voces críticas que, desde el funeral del joven, pidieron la renuncia de la jefa de gobierno.

Quizá esa primera crisis le mostró una compleja realidad de la que tenía que comprometerse; gobernar una ciudad con tantos millones de personas es un complicadísimo examen que se debe aprobar sí o sí, para quien busca llegar a lo más alto en política mexicana: la silla presidencial.

Los desencuentros con la sociedad civil han sido una constante para el actual gobierno de Claudia. Primero, los colectivos de mujeres feministas se volcaron contra Sheinbaum, luego de asegurar que criminalizaba las marchas, donde participaron miles de personas.

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Han sido varios choques los que han tenido luego de las manifestaciones, e incluso dichos colectivos tomaron las instalaciones de la CNDH. Mientras, Sheinbaum ha repetido una y otra vez: “Me reconozco feminista, pero nunca a favor de la violencia”.

Llegaría entonces el 3 de mayo del 2021, cuando se reportó el colapso de la Línea 12 del metro, hecho que dejaría 27 muertos y 79 heridos. Un suceso que enlutó a la capital del país, recordando lo sucedido en el último gran temblor del pasado 19 de septiembre del 2017.

Pero ahora, la desgracia tenía rostros y nombres, ¿quién pagaría políticamente por la catástrofe?

Mientras los exjefes de gobierno, Marcelo Ebrard y Miguel Mancera buscaban lavarse las manos, Claudia Sheinbaum recibía la crítica mordaz, que ocasionaba una caída en su popularidad.

Una vez más, AMLO ayudó a su fiel escudera, en esta ocasión no con porras, sino lanzándose contra los medios de comunicación que la criticaban, llamándoles “viles y canallas que trafican con el dolor ajeno”.

Pero quizá el infortunio político más complicado que ha tenido que atravesar la científica fue el pasado 6 de junio. Por la noche, los morenistas recibían una terrible noticia desde su bastión, el antes llamado distrito federal: la oposición les arrebataba más de la mitad de las alcaldías. “Esto tiene un tufo enorme de fuego amigo contra las aspiraciones de Sheinbaum”, recuerdo que me relataba un preocupado amigo que milita en el partido del poder.

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La mirada fija en la banda presidencial

Aún así, Claudia ha recuperado la popularidad que tenía, incluso antes del desplome de la Línea 12, rebasando el 60% de aprobación, en algunas encuestas.

Persiste también, en primer lugar de la mayoría de las encuestas para adjudicarse la candidatura de su partido y aunque –muy– cerca se encuentra Marcelo Ebrard, la jefa de obierno parece tener claro que el camino hacia el 2024 tiene que ver con una férrea defensa al presidente y una fidelidad absoluta para perpetuar su legado, el de continuar la autonombrada 4T.

Este miércoles 8 de diciembre es muy importante para ella, quizá vital en sus aspiraciones. Ha convocado a “su gente” a las cinco de la tarde en el teatro de la Ciudad Esperanza Iris, para “celebrar” los primeros tres años de su gobierno. No necesitamos estar dentro de las reuniones de organización previas al evento para comprender el valor político que tiene la citada reunión: comienza un camino abierto y Claudia quiere saber con quiénes cuenta.

¿Qué grupos internos la arroparán? ¿Cuáles figuras del morenismo se atreverán a decantarse por el proyecto de Sheinbaum tan pronto? ¿Qué sorpresa tendrá la jefa de gobierno?

El tiempo corre rápidamente y Claudia lo sabe. Por eso tan importante para ella demostrar que “no está sola”.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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