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#ElPersonaje | Manuel Bartlett: piromaniaco soberanista

La estridencia con la que se maneja Bartlett asombra a más de uno y ha puesto en marcha la maquinaria de la CFE para promover sus falsos diagnósticos.
vie 22 octubre 2021 11:59 PM
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Manuel Bartlett es director de la CFE.

No cabe duda que el poder no es el que cambia a las personas, sino que revela cómo son realmente. Y bueno, quien personifica muy bien esta máxima es Manuel Bartlett, quien –al igual que muchos en el actual gobierno– no saben vivir fuera del presupuesto.

Aunque la realidad los ha obligado a vivir fuera del club deportivo... sí, al llegar los otros socios no solo le hacían el feo sino recibía –redoble de tambores– rechifla al entrar al restaurante del club. Así como lo está leyendo.

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La reciente discusión sobre la reforma eléctrica ha provocado varios cismas al interior de Morena pero sobre todo, le ha traído problemas al mandamás de Palacio Nacional. La estridencia con la que se maneja Bartlett asombra a más de uno y es que, en medio de una reforma con tantas implicaciones y consecuencias, Bartlett se ha lanzado contra la iniciativa privada de manera abierta y ha puesto en marcha la maquinaria de la CFE para promover sus falsos diagnósticos y maniqueos discursos; todo con argumentos soberanistas y trasnochados. Para que se den una idea, Bartlett asegura que los motivos que impulsaron la reforma constitucional en materia eléctrica, “fueron las figuras abusivas que se establecieron con la política neoliberal”, que “crearon un mercado simulado de competencia, que solo ha propiciado la desaparición de la CFE y un robo al Estado”.

Estas posturas le han valido ya enfrentamientos con el CCE, las cámaras empresariales, pero también, con el morenismo. Tan fue así, que el Senador Monreal le tuvo que corregir la plana y pidió “mantener recato y prudencia” en el marco de la reforma, pues el Legislativo es quien tiene la última palabra.

Mientras, Bartlett insiste que la actual reforma “es un atraco” y “un sistema oligárquico”, los pasillos del morenismo lo ven más afuera que dentro, y es que en recientes días se rumoraba que su salida era inminente. Lo que resulta extraño es cómo un personaje con ese historial y carrera forma parte de la selecta camarilla de Palacio Nacional. Si bien desde el inicio del gobierno las quejas por mantenerlo en el gabinete ya estaban presentes, ahora más que nunca lo ven como un piromaniaco dispuesto a quemar a todo el gobierno con tal de que sus ambiciones y caprichos se cumplan.

Alguien pensaría que un tipo como Bartlett no tiene futuro político, pero el problema es que siga presente en la vida política del país. Por eso habrá que preguntarnos ¿a qué le teme Don Manuel que busca hacerse de tanto poder? Y ¿qué le debe el presidente a este impresentable?

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De la oscuridad a la redención

Entre los círculos de políticos contemporáneos a Bartlett, entre mofa y mofa, dicen que “el único cargo que le faltó a Bartlett fue el de presidente” y que “Manuel está acostumbrado a mirar siempre por encima del hombro”. Bartlett Díaz nació en la ciudad de Puebla, siendo hijo de Manuel Bartlett Bautista, quien fuera gobernador de Tabasco de 1953 a 1955. Inició su carrera política en 1962 al amparo de de Javier Rojo Gómez, secretario general de la Confederación Nacional Campesina.

En 1964 el presidente Gustavo Díaz Ordaz nombró presidente nacional del PRI a Carlos A. Madrazo, enemigo político acérrimo de su padre. Pero Bartlett, como daría cuenta en toda su carrera, siempre le gustó estar del lado correcto de la historia, así que se unió a Madrazo y fue nombrado su secretario auxiliar. En 1970, el nuevo presidente Luis Echeverría Álvarez nombró a Mario Moya titular de la Secretaría de Gobernación, y éste designó entonces a Manuel Bartlett como director general de Gobierno, cargo que ocuparía hasta 1976. Con el inicio del gobierno de José López Portillo, ingresó a la Secretaría de Relaciones Exteriores y fungió como titular de la Dirección en Jefe para Asuntos Políticos Bilaterales, Consulares y de Límites y Aguas Internacionales.

Para 1979 Miguel de la Madrid Hurtado fue nombrado titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto y Bartlett se convirtió en su asesor para asuntos políticos. En este cargo participó en la formulación del Primer Plan Global de Desarrollo. Como asesor político, Bartlett acompañó a De la Madrid en sus aspiraciones por la candidatura presidencial del PRI, de cara al proceso de 1982. Así como lo oye, ¡del primer presidente neoliberal!

Durante toda la presidencia priista de Miguel de la Madrid fue secretario de Gobernación y como tal fue responsable de organizar las elecciones de 1988, sí, en las que “cayó y calló” el sistema y resultó electo Carlos Salinas de Gortari, en cuyo gabinete también trabajó como secretario de Educación Pública.

A Don Bartlett no solo le pagarían el favorcito de tirar el sistema con la secretaria, sino que, en 1992, el PRI lo postuló candidato a la gubernatura del estado de Puebla.

De ahí, llegó al Senado de 2000 a 2006. En 2012, cuando el PRI lo aisló buscó refugio en el PT, quien lo regresó al Senado. Desde ahí “vio la luz” y se sumó al movimiento encabezado por el presidente, quién redimió sus culpas, que no son pocas y lo premió con la Dirección de CFE.

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Operar en la oscuridad

El gusto de Bartlett por la oscuridad no surgió con su llegada a la CFE. Desde el inicio de su carrera ha operado en la sombra.

Durante los tiempos de Bartlett en la Segob reinó el terror, la persecución política, la tortura y represión. Manuel Bartlett figuraría en diversos documentos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que señalan su supuesta participación en el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985.

Además, como buen personaje que opera en las tinieblas, se ha enriquecido desde el erario. De acuerdo con una reciente investigación de Latinus, ¡en su declaración patrimonial al inicio de su cargo en la CFE indicó ingresos anuales por 11 millones y un patrimonio total de 51 millones, el funcionario tendría en realidad 25 propiedades (23 casas y dos terrenos), tanto a su nombre como a nombre de miembros de su familia y a través de prestanombres.

Además, eso de la transa es de familia. Imagine que, en plena pandemia, una empresa de su hijo vendió al IMSS ventiladores al doble del precio del mercado. Como dicen, ¡qué bonita (y millonaria) familia!

¡Lo bueno que los ricos oligarcas son otros!

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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