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#ColumnaInvitada | Hechos no. Palabras

Al entender esta nueva versión del mensaje del presidente, vemos que los que nos hemos equivocado somos nosotros, porque no supimos descifrar lo que realmente ofrecía el presidente.
lun 20 septiembre 2021 06:20 AM
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El presidente en sus spots presume su trabajo en hechos, y no en palabras, pero si se cambia la puntuación, entonces hay un nuevo mensaje.

Vaya gran diferencia que puede hacer una ligera modificación en la puntuación o sintaxis que se utilice al comunicar cualquier idea. Es el caso del título de este artículo en que moviendo el punto al final de la primera palabra nos permite entender mejor lo que realmente pasa en el país en lo que va de este sexenio.

Esto nos obliga a entender bien lo que nos han querido comunicar. Y es que los que nos hemos equivocado somos nosotros porque no hemos sabido descifrar lo que realmente pretendía realizar el Presidente. Si partimos de la base de que son los hechos los que realmente dimensionan lo que sus promesas eran, entonces lo que no supimos fue leer bien lo que nos presentaba como su propuesta de gobierno.

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Aunque ilusamente pensamos que habría congruencia entre el diagnóstico del país y las acciones a implementar, esto no se dio así porque él partía de premisas distintas. Ahora, nos toca desenmascarar y robustecer la semántica correcta de lo que presentaron como agendas centrales. A continuación, propongo lo que nos dijo en distintos supuestos y rubros, y su verdadero significado.

1. Primero los pobres (en número): en lugar de ser prioridad para atenderlos, la finalidad era crecer su número para tener a más personas dependientes de sus programas clientelares y, por lo tanto, electorales.

2. Balazos y abrazos (a algunos): nunca se pensó en mejorar la seguridad. Tenemos ya el sexenio más violento de la historia, y con los peores niveles de violencia. Se abraza, no se ataca a la delincuencia.

3. Acabar la corrupción (que no sea propia): no hay una sola persona (salvo adversarios políticos) procesada por casos de corrupción. No hay realidad en el propósito. Además, se tolera a todos los corruptos cercanos.

4. No militarizar al país (salvo en casi todo): se dijo que a la milicia se le mantendría al margen de tareas ajenas a sus fines. Ahora, nos enteramos que no hay tareas en las que no se les involucre. El regreso a los cuarteles ahora tomará décadas y con costos de increíble calado.

5. Austeridad republicana (aunque sea suicida): la reducción de gastos no se hizo para ahorrar, sino para destruir y depredar la capacidad de gestión gubernamental. Se ha dejado a las dependencias en sus huesos y, por lo tanto, no pueden actuar. Todo a la deriva.

6. Sistema de Salud como en Dinamarca (del siglo XIX): el Seguro Popular era una gran institución que abarcaba a millones de mexicanos. Hoy ya se perdió cobertura en al menos 5 millones de personas. Si acaso estamos con un sistema danés, pero de hace dos siglos.

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7. Compras de medicinas totales (sin flete): se quisieron ahorrar en la compra de medicinas, pero se les olvidó el pequeño detalle de cotizar el envío a destinos finales. Compraron sin saber cómo sería la entrega. El resultado es carencia de medicinas y sobre costos. Vaya desastre.

8. No atacar a adversarios (siempre y cuando se dobleguen): la estrategia de intimidación es total, o se acepta lo que dice el Presidente o se enfrenta la agresión institucional. Aún los más chuecos se depuran si son sumisos. Los disidentes les cae el peso de la FGR y la UIF.

9. Gobernar con decisiones populistas (con sus propios métodos): no se requiere ciencia, estudios o análisis. Esos son distractores. El Presidente posee todos los conocimientos para decidir en cualquier materia. Para datos duros de resultados se tienen siempre otros datos.

10. Jóvenes destruyendo el futuro (propio y ajeno): la apuesta de repartir dinero clientelar sin método de seguimiento, capacitación o trabajo serio solamente genera un engaño y despilfarro. Las oportunidades perdidas para estos jóvenes son inconmensurables.

11. Sembrando vida (devastando): el programa presupone sembrar nuevos árboles, pero el resultado es de una enorme deforestación. Combinado con el desprecio por el medio ambiente, la consecuencia es una enorme destrucción sin beneficio alguno.

12. Generar energía es fácil (con dinero ajeno): se nos dijo que no tenía chiste generar petróleo o electricidad. Lo que no se dijo es el hoyo negro presupuestal y el nulo respeto en temas ecológicos. Nos están asfixiando.

13. Reconocer a los que se porten bien (sobre todo si son delincuentes): en lugar de premiar las buenas conductas de ciudadanos, empresarios, campesinos, profesores, etc., se ha optado por impulsar a que la delincuencia organizada sea la predilecta y aliada de la 4T.

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Ya con este nuevo diccionario de los términos reales de lo que este gobierno ha postulado y realizado podemos entender en toda su magnitud la perversidad del engaño de origen y cotidiano y al que nos han venido sometiendo. Las consecuencias de estas pifias y trágico proceder serán probablemente de dimensiones generacionales. Y aunque la ciudadanía puso un alto al generar contrapesos en los órganos legislativos federales y en muchos municipios y grandes ciudades, faltan aún tres años de este terrible gobierno.

La ciudadanía tendrá que unirse cada vez más para evitar que en lo que queda del sexenio terminen de destrozar todo y asegurar que haya una fórmula novedosa en cuanto a personas que realmente aspiren a ir al fondo de los problemas que propiciaron que alguien como el actual Presidente llegara al poder a pesar de carecer de una plataforma seria de ejecución y tan solo una narrativa atractiva, pero confusa e incongruente. Por eso no podemos perder el tiempo, y ahora sí fijarnos muy bien en lo que se ofrece y no permitir puntuación o semántica equivocada. No podemos caer en el mismo error dos veces. El país no resiste otro sexenio así.

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Notas del editor:

Juan Francisco Torres Landa es Miembro Directivo de UNE.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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