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Cuando la militancia se cansa

Entre algunos sectores del lopezobradorismo empiezan a expresarse intereses, cálculos, ambiciones y también señales de inquietud, de malestar, de descontento.
mié 15 septiembre 2021 12:06 AM
La militancia de Morena ha protestado por la designación de candidatos (Foto: archivo).

En política no hay nada más cruel que las lealtades no recompensadas. Sobre todo porque, como los afectos no correspondidos, casi siempre se descubren demasiado tarde. “Amor con amor se paga”, suele decir López Obrador para cultivar la expectativa de reciprocidad entre sus adeptos. Lo cierto, no obstante, es que en esa contabilidad su presidencia está acumulando muchas deudas, lo mismo entre quienes constituyen las bases sociales de su movimiento que entre figuras que en uno u otro momento han orbitado en torno suyo.

El imperativo de la victoria en 2018 lo obligó a ampliar su coalición, a incluir a liderazgos y grupos más o menos ajenos al lopezobradorismo, pero necesarios para consolidar su fuerza y volverse una opción atractiva (o al menos susceptible de ser favorecida por el “beneficio de la duda”) más allá de su voto duro. Tras su triunfo, López Obrador integró gobierno a partir de esa coalición variopinta y amplísima. Un contingente nada desdeñable de sus partidarios alcanzó posiciones, presupuesto, influencia. Hubo otros, sin embargo, que se quedaron fuera.

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¿Por qué? Porque a la hora de la hora no lograron colocarse, porque alguien más los desplazó o porque no figuraron en las sumas y restas del poder en turno: ya fuera por la “virtud” de su incondicionalidad, porque claramente no tenían a donde más ir, por su insignificancia política o por una mezcla de todas las anteriores. Así, aunque su apuesta fue la ganadora ellos no cobraron. Y entonces solo les quedó, parafraseando al Marqués de Croix, apechugar y seguir apoyando.

Pero la esperanza, y más en circunstancias tan ingratas, es una droga muy dura. Las elecciones intermedias les ofrecieron la ilusión de una segunda oportunidad, o al menos la posibilidad de tratar de conseguir algún tipo de reintegro. Salvo contadas excepciones, siguieron en las mismas. Es decir, atrapados en lo que, podría denominarse una suerte de “friend zone” del lopezobradorismo: ese lugar en donde la militancia se la pasa haciendo méritos mas nunca logra ser tomada en cuenta como otra cosa que no sea… pues como la militancia que se la pasa haciendo méritos.

Ni hablar, hay quienes tienen esa voluntad de sacrificio, esa vocación de servirle a una causa incluso cuando la causa en cuestión no se toma la molestia de retribuirles su servicio. Algunos le llaman idealismo, devoción, entrega. Con todo, en general la política suele operar más en función de intereses, cálculos, ambiciones. Y entre algunas de esos sectores del lopezobradorismo empiezan ya a expresarse, aquí y allá, señales de inquietud, de malestar, de descontento.

Por ejemplo, contra la dirigencia de Morena. Porque sus métodos de selección de candidatos o su proceso de toma de decisiones son poco transparentes y elitistas. Porque se ha burocratizado y es insensible a las demandas “desde abajo”. Porque no institucionaliza mecanismos que garanticen una participación popular más abierta y auténtica. En fin, porque se comporta como una oligarquía.

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Desde luego, el reclamo siempre se cuida de no raspar al líder. Así tenga el poder y la autoridad para intervenir y enderezar ese deplorable estado de cosas, adjudicarle responsabilidad es violar las reglas del juego. Todos tienen que tocar base, que elogiarlo y representarse como sus verdaderos intérpretes y campeones. Aunque ya no estén de acuerdo con él, tengan mil reproches válidos que hacerle, no pueden sino deflactar sus reclamos en direcciones de menor honestidad intelectual pero mucho más productivas políticamente.

Al final, por momentos da la impresión de que entre esas capas del lopezobradorismo, la segunda mitad del sexenio bien podría convertirse en un terreno fértil para buscar formas legítimas de obedecer sin cumplir los mandatos del presidente. De cantar loas a su transformación mientras se encuentran maneras de no acatar sus decisiones ni, sobre todo, de apoyar a su favorita.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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