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#ZonaLibre | Los cárteles no tienen miedo

El ataque a García Harfuch fue un atrevimiento del crimen organizado que tiene que ver con una estrategia mal diseñada, caduca y equivocada por parte de las autoridades mexicanas.
mié 01 julio 2020 11:59 PM
(Obligatorio)
El vehículo del secretario de Seguridad de la CDMX revela el tipo de ataque contra García Harfuch.

Iban a la guerra. Armados hasta los dientes, de lo que sabemos: siete granadas de fragmentación, 34 armas largas, cinco fusiles Barrett, 51 bombas molotov y 2.805 cartuchos. La misión era clara: cerrar el paso al secretario de seguridad ciudadana, Omar García Harfuch, fusilar a sus escoltas y acabar con su vida.

Fracasaron.

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A pesar de que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Alfonso Durazo, ha sido más cauto y no dice el nombre de la organización delictiva que atacó al funcionario capitalino, García Harfuch dejó en claro que se trataba del Cártel Jalisco Nueva Generación. Ya le habían enviado reiteradas amenazas.

Si alguien tiene duda de por qué quieren exterminar a García, tendría que encontrar las pistas con los golpes que ha hecho contra los grupos criminales en la ciudad de México, como los ocurridos contra el de La Unión Tepito y el de la Anti Unión.

Antes, durante su paso por la Agencia de Investigación Criminal de la ahora Fiscalía General de la República, se capturó bajo su gestión a narcotraficantes muy “pesados” como Dámaso López alías “el Licenciado”, uno de los líderes del cártel de Sinaloa.

El mismo presidente de México ha elogiado al funcionario, hoy convaleciente pero fuera de peligro. Para AMLO el ataque se debió al trabajo de García "para garantizar la paz y la tranquilidad, tanto para la Ciudad de México como para el país".

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Un mensaje directo

El pasado 30 de junio, a cuatro días del atentado, se recibió una amenaza más, esta vez a través de un video subido a Youtube, donde un hombre vestido de negro y enmascarado le declara: “Cuídate, que no voy a quitar el dedo del renglón”.

El destino ha hecho muchos giros en la vida de García Harfuch, quien desde pequeño ha tenido la pasión de la actuación, heredado quizá de su madre, la excelente actriz chihuahuense María Sorté. Omar participó en televisión y teatro, pero se decidió por el servicio público, en uno de los rubros más sensibles y peligrosos. Hoy se encuentra en el ojo del huracán y se ha convertido en uno de los funcionarios más odiados de la historia por los cárteles que se han enseñoreado por décadas en la Ciudad de México.

Hace apenas unas semanas reflexionábamos de la magnitud del ataque que sufrió el juez federal Uriel Villegas al ser acribillado junto a su esposa. Que lamentablemente no hizo el suficiente ruido como para enfocar a la sociedad mexicana a condenar lo sucedido con la suficiente fuerza.

El escalón que siguieron dando los maleantes fue lo ocurrido contra García Harfuch, que costó la vida de tres personas y aunque no lograron asesinar al funcionario, sí se atrevieron, una vez más a atentar contra el Estado mexicano.

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Ese atrevimiento tiene que ver con una estrategia mal diseñada, caduca y equivocada por parte de las autoridades mexicanas. Desde la pifia ocurrida al liberar al hijo del Chapo Guzmán y la filtración del video del presidente saludando a la madre del capo de Sinaloa se desencadenaron una serie de eventos con tintes de impunidad.

Todos los errores cometidos con las recientes detenciones y luego liberación de la familia del temido narcotraficante José Antonio Yépez Ortiz, alias el “Marro”, líder del cártel de Santa Rosa de Lima; se une la absolución de cargos contra José Armando “N”, alias “el Vaca”, a quien se le atribuye ser el autor intelectual del ataque contra García Harfuch. Primero se le acusó de los delitos de homicidio, tentativa de homicidio y crimen organizado, pero todo resulto en una débil acusación por cohecho.

Algo apesta a impunidad en todas los niveles y por ello los cárteles están enviando mensajes hasta lo más alto del poder. Quieren poner al país de cabeza y ya han dado indicios que no tienen temor de actuar contra el funcionario o gobernante que ellos decidan liquidar.

Lamentablemente nos quedamos esperando y hasta con desesperación, la respuesta de un gobierno que no parece tener claro como dar golpes arteros. A pesar de tener el diagnóstico correcto, no muestra su fuerza y en todo caso, entre menos actua, más débil aparenta ser.

Esta bomba de tiempo no la perdería la 4T, sino todos los mexicanos. Es urgente que cambie la agenda de seguridad por parte del gobierno federal. Es urgente también, que se de un golpe certero contra todas las organizaciones criminales, de no ser así, seguiremos viendo la escalada de ataques y el temor volverá a reinar en las calles de un país hastiado de problemas crecientes.

El secretario de Seguridad de la CDMX sufre atentado

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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