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#ColumnaInvitada | Tres efectos de seguridad post-cuarentena

Los grupos del crimen organizado encontraron un área de oportunidad impune en la pandemia y por ello no van a desacelerar sus actividades delincuenciales.
mar 09 junio 2020 06:10 AM
Temixco multihomicidio
Elementos de la Guardia Nacional en operativo en el estado de Morelos.

Se viene un panorama muy oscuro en materia de seguridad en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada por el INEGI en marzo pasado, el 73.4% de la población mayor de edad considera que vivir en su ciudad es inseguro, y pasado el periodo de cuarentena obligatoria con la implementación progresiva de las acciones de la Nueva Normalidad, es muy probable que los resultados de la próxima encuesta arrojen un leve incremento a partir de los efectos de inseguridad mostrados en la etapa de aislamiento nacional durante la cuarentena.

No solo se espera que los índices de violencia serán proporcionales a los índices de desempleo, sino que también es muy probable que se incrementen los homicidios. Este futuro oscuro a corto plazo en materia de seguridad se explica por varios efectos que surgieron con la pandemia por el COVID19-mx:

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1. El principal efecto de impacto en la seguridad post-pandemia es la impunidad delincuencial.

Los grupos del crimen organizado encontraron un área de oportunidad impune en la pandemia y por ello no van a desacelerar sus actividades delincuenciales. Por ello, la Estrategia de Seguridad no requerirá de un estado de fuerza más estricto sino uno proporcional para enfrentar el tamaño del enemigo delincuencial, ello junto con un despliegue estratégico, para que el Estado de Derecho tenga presencia en los lugares donde se incrementó la violencia ante el vacío temporal de poder causado por la cuarentena. La proximidad policial será la primera misión del estado de fuerza para atender las necesidades de la seguridad ciudadana.

La causa principal es el déficit policial que tenemos para enfrentar los delitos del orden común, que si bien será reforzada con la participación complementaria de las Fuerzas Armadas, se han incrementado las tareas de atención para los cuerpos de seguridad en materia de salud y seguridad pública, lo que ha generado un desgaste en los cuerpos policiales de los tres órdenes de gobierno.

El déficit policial es una tarea incumplida por las entidades locales colapsadas, las cuales no están trabajando lo suficiente para conformar las estructuras institucionales que logren contar con el número necesario de efectivos policiales, ni hay inversión en su adiestramiento o capacitación en materia de seguridad humana. A esta causa se le aúnan otras causas colaterales, como la falta de políticas públicas para disminuir el acoso criminal y los atentados contra policías, la falta de institucionalidad y la precariedad en materia de seguridad social.

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La única esperanza estará en la Guardia Nacional y en las 266 Coordinaciones Territoriales en todo el país. La Guardia Nacional tendrá un despliegue de 150 mil elementos en el 2021 para atender los múltiples desafíos a la seguridad, no obstante, en la etapa de discusión del proceso legislativo que firmó su creación se estableció el compromiso de los gobiernos locales para conformar paralelamente policías fuertes y capacitadas. Al no cumplirse este esfuerzo en las entidades locales, el escenario tendencial será que el déficit policial tendrá como consecuencia que en 2024 se dependa aun más de la Guardia Nacional y de la participación complementaria de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad pública, dado que la confianza ciudadana estará depositada más en ellas que en los policías.

2. El segundo efecto de seguridad después de la cuarentena será un aumento en la exigencia social por justicia, es decir, un aumento de manifestaciones sociales.

Las manifestaciones por el abuso policial en los Estados Unidos de América ante la muerte de George Floyd están inspirando una serie de manifestaciones a nivel mundial en la causa, y México no será la excepción. En nuestro país la gente saldrá a las calles por el hervidero de las causas sociales, entre ellas el abuso policial, a propósito del caso ocurrido en Jalisco con el asesinato de Giovanni Flores de 30 años en manos de la policía por no usar cubrebocas.

La inseguridad será vista por la sociedad como una causa social de injusticia, y por ello serán recurrentes las manifestaciones para exigir mejores condiciones de seguridad. El número de víctimas por la delincuencia organizada y los delitos del orden común aumentará y alimentará la dimensión de las protestas sociales en las que ocurrirá violencia. Este efecto en materia de seguridad puede tener impacto en la salud pública al aumentarse el número de contagios por no respetar la sana distancia durante las protestas.

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3. El tercer efecto de seguridad post-cuarentena será la saturación de servicios judiciales que agravará aun más la falta de procuración de justicia.

A partir del aumento de las actividades delincuenciales durante la pandemia por el coronavirus, habrá una saturación en los servicios judiciales en los estados, lo que va a lograr como consecuencia que los sujetos puestos a disposición por la policía, Guardia Nacional y por los militares y marinos de forma complementaria, enfrenten su proceso penal desde la libertad y con ello sigan alimentando las filas del crimen organizado, lo que incrementará la lucha de cárteles y las disputas entre los cárteles, elevando con ello los homicidios.

La Estrategia Nacional de Seguridad Pública que se aplica con grandes esfuerzos pero se topa con pared cuando los ministerios públicos y las fiscalías no persiguen a los criminales, y cuando no giran órdenes de cateo o aprehensión. Por ello, es importante que las instituciones de procuración de justicia trabajen coordinadamente para atender las necesidades de las instituciones del Gabinete de Seguridad.

Por ello, se necesitará de un cambio radical en las instituciones de justicia, y someter a rendición de cuentas a las figuras clave para sentenciar a los delincuentes que son puestos a disposición por los cuerpos de seguridad: los fiscales y jueces de control en particular, pues muchos han cedido al crimen organizado otorgándoles subterfugios para retrasar la secuencia procesal a su favor y con ello evadir la justicia. Y finalmente, también se necesitará hacer más estricta la prisión preventiva para casos de reincidencia.

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Nota del editor: la autora es historiadora, maestra en Asuntos Internacionales con Especialidad en Política y Seguridad Internacional por la Universidad Anáhuac México.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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