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#ZonaLibre | Radicalizando la “4T”

La reacción de López Obrador a la renuncia de Carlos Urzúa envía el mensaje de que el presidente no piensa frenar su “cuarta transformación”, escribe Caleb Ordóñez Talavera.
mié 10 julio 2019 05:45 AM
Carlos Urzúa
Urzúa encabezó Hacienda desde diciembre pasado. Como su reemplazo, López Obrador propone a Arturo Herrera, quien debe ser ratificado por la Cámara de Diputados.

Decían que el gabinete de López Obrador está integrado por fantasmas, que nadie los conoce, que no tienen presencia política y no figuran, pues el presidente los opaca, que también los enfrenta entre ellos y, si es necesario, los desmiente una y otra vez. Sin embargo, la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) movió los cimientos de la “cuarta transformación” de una forma que no sabíamos que podía causar un miembro del equipo presidencial.

Porque no se trató de un renuncia solamente, sino de una denuncia formal acerca de cinco temas que dice Urzúa que no le permiten trabajar cómodamente en el nuevo gobierno, que en apenas siete meses ya ha registrado un récord de salidas de funcionarios de primer nivel.

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No es una renuncia, es una denuncia

Todo se trató de redes sociales, pues a través de su cuenta de Twitter Urzúa lanzó una carta con señalamientos muy fuertes. Por ejemplo, dejar en claro estos dos puntos: “Discrepancias en materia económica hubo muchas. Algunas de ellas porque en esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”.

En tercer lugar, señala: “Estoy convencido de que toda la política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esta pueda tener y libre de todo extremismo, sea este de derecha o izquierda. Sin embargo, durante mi gestión las convicciones no encontraron eco”. En otras palabras, se sentía como un florero, como lo llegó a decir German Martínez al irse del IMSS.

Lee: “Imposiciones” e “injerencias”, la queja común de Carlos Urzúa y Germán Martínez

En cuarto lugar, Urzúa dice: “Me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública”. Y por último, remata: “Esto fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.

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Hacia una era radical

Los cinco puntos que señala el ahora exfuncionario muestran que, además de una gran división de formas de pensar en el gobierno, hay un grupo dominante a cuyos integrantes han llamado “los radicales”, liderados por Poncho Romo y que buscan hacer a un lado al grupo de “los moderados”.

AMLO dejó en claro hace apenas unos días en el Zócalo capitalino, mientras daba su mensaje con motivo del primer aniversario del triunfo de Morena, que: “...No somos moderados, somos radicales. El moderado solo es un conservador más despierto”. Y esta frase estuvo dirigida tanto a sus seguidores como a sus opositores, con especial dedicatoria a sus colaboradores. Al presidente le urgen resultados y quiere que sean visibles y quiere darle un relanzamiento a la “4T”.

Lee: AMLO reconoce “inconformidad” de Urzúa con las decisiones de su gobierno

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En Facebook, mientras aparece con un evidentemente nervioso e incómodo virtual secretario de Hacienda, Arturo Herrera, AMLO no quita el dedo del renglón: “Él (Urzúa) no está de acuerdo con las cosas que estamos haciendo en el gobierno. Nosotros tenemos el compromiso de cambiar la política económica”. Y el golpe directo y artero contra su excolaborador fue esta frase: “No se puede poner vino nuevo en botellas viejas, pues se trata de un cambio verdadero, no de una simulación”.

El mensaje es más que claro: el que no quiera ser parte de la radicalización del cambio en el gobierno debe tomar sus maletas e irse de inmediato. Para algunos, esto será una señal de intolerancia; sin embargo, el golpe que da el presidente en la mesa es también una muestra de que no cambiará ni diluirá el mensaje de la “cuarta transformación”, por lo que pudiera suponerse que algunos integrantes del grupo de los funcionarios “moderados” o se radicalizan o podrían sufrir la presión interna.

El perfil de Urzúa no entraba en el concepto de esta nueva etapa de la radicalización, su renuncia tiene el tufo de presión interna y, como él mismo lo señala en su misiva, de grupos de poder dentro del gobierno que se están preparando para adueñarse del gabinete, del partido Morena y, claro, de las distintas candidaturas que vienen. Quizá por eso la constante crítica de Ricardo Monreal en contra del gabinete al decir que no tienen el nivel suficiente.

Además, ¿quiénes son estos personajes de uno y otro grupo? ¿Por qué Urzúa solo lanzó la piedra y escondió los nombres y la identidad de esos influyentes personajes que lo orillaron a renunciar?

Muchos movimientos en el tablero político del gobierno apenas están por comenzar y el camino a la radicalización de la “4T” es una realidad que el presidente no piensa frenar.

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Andrés Manuel López Obrador Presidencia Gobierno federal Secretaría de Hacienda y Crédito Público
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