El domingo 18 de enero, el aterrizaje del Hércules C-130 generó polémica, especialmente tras las reiteradas advertencias del presidente Donald Trump sobre posibles intervenciones o ataques terrestres en México. Miembros de la oposición señalaron que no se había solicitado la autorización correspondiente para el ingreso de la aeronave, lo que generó aún más tensiones.
El senador Marko Cortés cuestionó la falta de solicitud formal al Senado para autorizar la entrada de la aeronave, pues recordó que la Constitución es clara al respecto.
"La Constitución es muy clara y la presencia y operación de militares extranjeros en México debe informarse y contar con la autorización del Senado de la República. Por eso, lo que no es aceptable es la falta de legalidad y de transparencia", señaló Cortés.
Por su parte, el senador del PRI, Manuel Añorve, denunció que el incidente representaba una violación a la Constitución y criticó al gobierno por el manejo de la situación. “Lo único que hay es un gobierno que miente, oculta, improvisa y luego quiere tapar sus pifias y malos manejos”, afirmó Añorve.
Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la legalidad del aterrizaje y afirmó que no hubo violación a la legislación mexicana. Explicó que la autorización del Senado solo es necesaria cuando se trata del ingreso de tropas extranjeras, lo cual no aplicaba en este caso.
“Y no se está violando ninguna ley ni nada, porque dijeron que ‘tendría que haber tenido permiso del Senado. No. El Senado aprueba cuando vienen tropas o vienen, más que ’tropas’, vienen capacitadores a México a entrenar”, explicó.
De acuerdo con el artículo 76 de la Constitución Política, es una de las facultades autorizar “la salida de tropas nacionales fuera de los límites del País, el paso de tropas extranjeras por el territorio nacional y la estación de escuadras de otra potencia, por más de un mes, en aguas mexicanas”.