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Cuatro años: AMLO entra a la recta final de gobierno volcado en la sucesión

Al arranque de la última etapa, el presidente López Obrador llega con popularidad y respaldo ciudadano, pero sin que las cifras en seguridad pública estén de su lado. Expertos lo ven enfocado en 2024.
jue 01 diciembre 2022 11:59 PM
 Amlo_cuatro_años
El presidente Andrés Manuel López Obrador llega al arranque de su quinto año de gobierno como el mandatario con mayor respaldo ciudadano.

En su finca de Palenque, Chiapas, rodeado de árboles frutales y maderables, escuchando el canto de los pájaros y dedicado a escribir un libro sobre “el pensamiento conservador” es como el presidente Andrés Manuel López Obrador se imagina su retiro. “Me jubilo, me retiro por completo de la actividad pública y la actividad política”, ha manifestado. Pero a 22meses de distancia de esos planes, el presidente deja claro que no desperdiciará un solo segundo sin dejar de incidir en la vida pública del país a través de dos objetivos: cuidar lo construido en la llamada “cuarta transformación” y conducir la sucesión presidencial para que perdure..

López Obrador será el primer presidente que no gobierne un sexenio, sino 70 meses y deje la Presidencia el 1 de octubre de 2024 por mandato constitucional, ello debido a que la reforma electoral de 2014 adelantó la fecha para el inicio del sexenio, con la intención de acortar el tiempo que transcurría entre la elección y la toma de protesta de seis a cuatro meses.

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A la recta final de su administración, Andrés Manuel López Obrador llega como el mandatario con más respaldo ciudadano: 61% de aprobación en promedio, de acuerdo con mediciones como la de Oraculus. En este mismo punto de su gobierno Ernesto Zedillo tenía un respaldo ciudadano del 59%; Vicente Fox el 54%; Felipe Calderón contaba con el 58% y Enrique Peña Nieto apenas alcanzaba el 25%.

Expertos consultados explican que la alta aprobación del presidente López Obrador es para su persona pero no para su proyecto de gobierno, el cual a menos de dos años de concluir no ha logrado los resultados esperados sobre todo en causas que abanderó como el combate a la corrupción y la pacificación del país.

“Los ciudadanos están evaluando más el esfuerzo que el logro. La gente sigue apoyando al presidente, pero no a los resultados de su gobierno”, afirma Francisco Abundis, director de la encuestadora Parametría.

¿Qué explica que los ciudadanos respalden a López Obrador pero no a sus resultados? De acuerdo con los expertos, la respuesta está en la pregunta ¿de dónde venimos?

“La llegada de Andrés Manuel se dio en el contexto de hartazgo hacia el gobierno de Peña Nieto, del PRI, del Pacto por México. López Obrador ha sacado provecho, por ejemplo, con la reforma energética al PRI se pidió un plebiscito, pero no se quiso hacer y se aprobó de forma exprés, mientras que Andrés Manuel ha hecho consultas. Él le está hablando a ese público que recuerda el gobierno de Peña Nieto”, explica Mónica Montaño, profesora-investigadora del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara.

En el arranque de un gobierno, el respaldo ciudadano le sirve al gobernante para emprender cambios, pero hacia el final de la administración la intención es que esa popularidad se traduzca en votos a favor de la continuidad.

“La popularidad sirve en tanto pueda convertir el capital político en capital electoral, al final ese es el propósito, que pueda llegar con una gran aprobación presidencial, cuánto de este capital va a convertir en votos”, agrega Abundis.

 

Volcado en la sucesión presidencial

A dos años de concluir su sexenio, la sucesión presidencial cada vez se percibe más cerca y de acuerdo a los analistas, este tema irá abarcando más hasta convertirse en prioridad.

“En estos dos años que le sobran el presidente va a cuidar lo que ya hizo como las reformas que logró, sus obras de infraestructura, y encauzar lo que sigue, que es la contienda por quién va a continuar con la cuarta transformación, lo que él inició y consolidar lo que pueda”, señala la catedrática de la Universidad Iberoamericana, Ivonne Acuña.

Desde julio de 2021 el presidente López Obrador abrió la sucesión presidencial al destapar a seis perfiles que en su consideración, podían ser el relevo que se requiere para ocupar la Presidencia de la República y con ello, cualquier cambio en su gabinete, cualquier gesto del mandatario federal toma una connotación electoral.

“Todo ya está encauzado a la sucesión presidencial: sus gestos, declaraciones, todo tiene que ver ya con la sucesión presidencial. No lo veo algo remoto, es algo que ya está pasando”, agrega Francisco Abundis.

Lo que está en juego el 2 de junio de 2024 que se elige al presidente número 66 de la historia, es la continuidad del proyecto político de López Obrador, por ello, aunque el candidato de Morena se decidirá a través de una encuesta, el presidente López Obrador será el gran elector y de una u otra forma incidirá en la campaña presidencial.

“Ha sido un sexenio que se ha caracterizado por estar en campaña permanente por parte del presidente, esto marcará su agenda en el tiempo que queda y la propia campaña presidencial para quien vaya a ser electo o abanderada del movimiento”, considera Gustavo Urbina Cortés del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, encabezó una marcha por lo que el denominó "cuatro años de la transformación de México". El mandatario arranco en el Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo, lo acompañaron Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Claudia Sheinbaum, y su hijo Andrés Manuel López Beltrán
En su marcha del pasado domingo, el presidente ndrés Manuel López Obrador estuvo acompañado por Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López.

 

Y aunque para algunos analistas como Acuña, en el espectro nacional no hay un liderazgo como el del presidente ni en Morena ni en la oposición, otros consideran que en los próximos meses sí veremos un cambio en la atención mediática.

El presidente está por vivir sus últimos meses con todos los reflectores puestos en él, pues conforme se acerque el 2023, año en el que estará lista la nominación de candidatos y posteriormente el arranque de campañas, la atención se centrará en su sucesor.

“Se viene un cambio. Es de los últimos tiempos en que vamos a ver a un presidente con toda la cobertura mediática, con un poder pleno en todos sus ámbitos, dónde el presidente es quién está protagonizando el escenario público. A partir de los próximos meses, el presidente va a tener que compartir en ese espacio mediático con los precandidatos del partido”, refiere Maribel Flores Sánchez, directora de división de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Marcha-AMLO
El presidente López Obrador llega con una aprobación promedio del 61%.

Resultados no esperados

Si bien López Obrador llega como el presidente mejor evaluado de los últimos tres expresidentes, también iniciará su recta final con varios pendientes: pacificar el país era uno de los propósitos centrales de su administración, para lo cual incluso tenían proyectada una disminución de entre 30 y 50% los homicidios dolosos, lo cual no solo no se alcanzará, pues se proyecta que éste será el sexenio más violento para México.

“En materia de seguridad esperamos un fracaso, no creo que las cifras logren disminuir ni siquiera en el papel lo suficiente para que se celebre una mejora respecto a la administración Peña Nieto”, sostiene Daniel Gómez-Tagle, experto en seguridad pública, quien también advierte que organizaciones como Causa en Común han alertado que ese delito ha mostrado una ligera disminución debido a que se están reclasificando los homicidios dolosos por “otros delitos contra la vida”.

 

“Ese maquillaje de las cifras se da prácticamente en todos los delitos. Eso es grave porque las decisiones políticas que se están tomando no obedecen a la realidad, y los que terminamos afectados somos los ciudadanos”, agrega.

En el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador suman 135,461 homicidios dolosos, cifra que ya superó las 120,463 muertes violentas ocurridas durante el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa, cuando se declaró la llamada guerra contra el narcotráfico.

“Faltando unos 13 o 15 meses de que termine la actual administración también se superarán los 156,000 homicidios de Enrique Peña Nieto, de tal manera que en los últimos meses de esta administración cada nuevo homicidio será un nuevo récord en la historia de la violencia letal en el país”, advierte Ricardo Márquez Blas, consultor y especialista en seguridad.

El combate a la corrupción también es visto como un gran pendiente de esta administración. Si bien, el país pasó del lugar 138 (2018) al 124 (2022) de 180 países en el Ranking de Transparencia Internacional, el sistema legal que se confeccionó para combatir ese flagelo se abandonó.

En cuatro años su gobierno no ha estado exento de escándalos de corrupción como el Segalmex. En el Sistema de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), considerado como el “Conasupo de la 4T” se han detectado malos manejos que propiciaron daños al erario por más de 9,500 millones de pesos y por los cuales se han interpuesto 38 denuncias ante la Fiscalía General de la República, además las polémicas han tocado a sus círculos más cercanos con uno de sus hijos y sus hermanos.

El de López Obrador es un gobierno que opta por las adjudicaciones más que por las licitaciones. Organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción han revelado que 8 de cada 10 contratos de la administración pública han sido entregados por esa vía.

“La corrupción fue otra de las grandes banderas de este gobierno, sin embargo, falta mucho qué hacer en términos de fortalecimiento institucional. Poco se ha hecho por robustecer la figura del Sistema Nacional Anticorrupción que fue un proyecto que quedó varado y tiene grados de desarrollo disímbolo al interior de las entidades federativas. Todavía persiste un margen de impunidad, poco se ha hecho por detener a figuras, servidores públicos que pudieran estar involucrados en actos de corrupción, o familiares, lo cual genera una impresión de que la justicia se aplica de manera selectiva y no de manera igualitaria”, explica Urbina Cortés.

La tentación de la continuidad

“Ya me jubilo y no vuelvo a participar en política ni hablar de política, ni hablar con políticos, ni asistir a ningún evento, ni siquiera académico. Y voy a cancelar mi Twitter, el Face, completamente. Y ya no voy a tener relaciones políticas ni con mis hijos”, así es como el presidente asegura se mantendrá alejado de la vida política del país.

¿Pero un hombre con tanta popularidad y capital político puede desaparecer de un día para otro? Para los especialistas consultados, la continuidad es una tentación para cualquier mandatario federal, por lo que sí buscan interceder en la sucesión presidencial e incluso en el ejercicio de gobierno aun cuando su figura va en picada, por lo que no ven la forma en que López Obrador pueda retirarse.

“No lo veo retirándose a su rancho. Es difícil pensar que se va a retirar, él va a seguir en la vida pública de este país, incluso a pesar de él, en algún punto él podría regresar a tener una presencia aunque él no quisiera como un actor moral, la fortaleza de estas presidencias no se desvanecen de manera automática”, dice Francisco Abundis.

AMLO apoyará al candidato de Morena que gane encuesta para 2024 | #EnSegundos

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