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AMLO-Biden: una relación que arranca entre entre desaires y desencuentros

Dada la tensión previa, los expertos advierten que la relación bilateral será la esperada entre vecinos, pero no de socios estratégicos; prevén que se den desencuentros, principalmente en seguridad.
mié 20 enero 2021 05:55 AM
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La llamada entre López Obrador y Biden se dio mientras el mandatario mexicano se encontraba en Monterrey, Nuevo León.

Los gobiernos de México y Estados Unidos entran con el inicio de la administración de Joe Biden en una nueva etapa que se vislumbra tensa, enmarcada por un tardío reconocimiento de la victoria del demócrata, reclamos de la administración saliente en materia de seguridad y energía, así como la incomodidad mutua por la detención y exoneración del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos.

Expertos consultados por Expansión Política advierten que la relación entre López Obrador y Joe Biden será más como una que se da atendiendo las obligaciones que nacen entre vecinos, pero que no llegará el nivel de entendimiento que se tiene entre socios estratégicos. También, prevén que se den desencuentros entre ambas administraciones, principalmente en temas de seguridad, un rubro que anteriormente ha causado fricciones entre ambas naciones.

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“Va a ser una relación tensa, tendrán que sentarse a organizar la que será la agenda binacional y hay muchísimos temas en los que se tendrá que negociar como la migración, la participación de la DEA en México”, comenta César Gutiérrez Priego, especialista en seguridad nacional y especialista en Derecho militar.

López Obrador ha reiterado que con Estados Unidos existe una buena relación, y que no tiene ningún desencuentro con la administración entrante, ello a pesar de que en las últimas semanas se han presentado algunos “desaires”.

Con la administración de Trump, si bien se impulsó una relación institucional y de cooperación, en la que se lograron acuerdos en materia de migración, comercial y de congelamiento de armas, en la recta final, se presentaron reclamos en temas de seguridad y justicia. Destaca en ese marco la declaración del embajador saliente, Christopher Landau, quien aseguró que, aunque Estados Unidos ofreció una donación de equipo no intrusivo para detener el ingreso ilegal de armas, México no ha aceptado.

En materia energética, hace unos días los secretarios de Estado, de Energía y de Comercio de Estados Unidos –Michael R. Pompeo, Dan Brouillette y Wilbur L. Roos–, enviaron una carta a los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; Energía, Rocío Nahle, y Economía, Tatiana Clouthier, para externar su preocupación por la política regulatoria en materia energética , que ha creado “una incertidumbre significativa”.

Aunado a lo anterior, con la administración demócrata se han presentado algunos desencuentros, principalmente por la decisión de López Obrador de reconocerle su triunfo seis semanas después de la jornada electoral del 3 de noviembre, no tomarle llamada días después de su victoria y por no pronunciarse por la toma del Capitolio por parte de simpatizantes de Donald Trump.

Incluso, cuando en estos días López Obrador y Biden sostuvieron una conversación en la que el factor Trump estuvo presente en su charla.

"Debo mencionar que tenemos una muy buena relación con el ahora presidente de su país, el señor Donald Trump”, dijo el presidente mexicano, según revelaron dos fuentes a The New York Times .

“Independientemente de cualquier otra consideración, él respeta nuestra soberanía”, agregó el mandatario mexicano, de acuerdo con la misma versión.

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Otro elemento que se sumaría al atropellado inicio de la relación entre AMLO y Biden es el ofrecimiento que hizo López Obrador para darle asilo político a Julian Assange, acusado de espionaje por el gobierno del demócrata Barack Obama, y cuyo vicepresidente en ese momento era Joe Biden.

Pero con ambas administraciones, la saliente y la entrante, la detención y la exoneración del general Salvador Cienfuegos y la difusión del expediente del exsecretario de la Defensa Nacional, tendrá su propio impacto.

El caso Cienfuegos

El gobierno de México manifestó su profundo descontento porque la administración de Trump no le informó sobre la investigación contra el exsecretario de la Defensa Nacional, una institución clave en la actual administración, por lo que le solicitó desestimar los cargos de lavado de dinero y narcotráfico, y que se le trasladara a México, donde se investigarían esos cargos.

En México, la FGR determinó no ejercer acción penal contra Cienfuegos y el presidente de la República aseguró que al general se le fabricaron los delitos de narcotráfico y lavado de dinero. Además, López Obrador ofreció publicar las pruebas que Estados Unidos le envió contra quien había sido identificado como “El Padrino”.

La exoneración y la publicación del expediente molestó al gobierno estadounidense. El Departamento de Justicia advirtió que se violaba el Tratado de Asistencia Legal Mutua, además, externó que estaba “profundamente decepcionado” por la exoneración.

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Para los expertos consultados el caso Cienfuegos será una piedra en la relación bilateral. En México, el presidente impulsó reglas para la actuación de agentes extranjeros que tiene dedicatoria para la DEA; y en Estados Unidos no hay confianza en las autoridades mexicanas.

“Va a ser una relación tensa la relación bilateral, más en cuanto a la agenda de seguridad. La DEA tiene muy claro que en México no le van a facilitar el trabajo, que los van a tener completamente observados”, asegura Gutiérrez Priego.

Para Juan Carlos Calleros, especialista de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle, en el tema de seguridad sin duda habrá desencuentros entre ambas administraciones .

“La agenda será sumamente complicada en materia de seguridad porque sí hay un gran desencuentro en los gobiernos de México y Estados Unidos. La seguridad en la frontera es un asunto de constante tensión”, advierte.

La agenda

Con la llegada de un demócrata a la Casa Blanca, la agenda bilateral no tendrá mayores cambios, pues se centrará en prácticamente las mismas prioridades: tráfico de armas, drogas y migración.

José María Ramos, experto en seguridad y gestión transfronteriza e investigador del departamento de Estudios de Administración Pública del Colegio de la Frontera Norte, explica que, si bien para México congelar el ingreso de armas es una prioridad, se ve complicado alcanzar acuerdos.

“Avanzar un control de las armas, va a implicar un cabildeo muy fuerte del propio presidente Biden, de (Kamala) Harris, (la vicepresidenta) y de todos los implicados, para que el Congreso pueda avanzar en una meditación de armas y sus efectos, que en México alcanzan más de 25,000 muertos por arma de fuego”.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a noviembre de 2020 se reportaron 22,535 homicidios por arma de fuego, el 70% de los homicidios dolosos registrados esos 11 meses.

La Secretaría de la Defensa Nacional cada año ingresan al país alrededor de 200,000 armas a México, de las que el 70% provienen de Estados Unidos.

Otra de las prioridades en esa agenda será la migración. En la segunda mitad del gobierno de Trump, México contribuyó a disminuir en 70% el flujo de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos.

En la primera llamada que sostuvieron López Obrador y Biden abordaron el tema migratorio y se acordó darle continuidad al programa de apoyos para Centroamérica y el sur de México.

Estados Unidos también podría impulsar temas ambientales, respeto de derechos humanos y laborales en el marco de T-MEC.

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