La catedrática de la UNAM, Rosa María Mirón Lince, considera que ambos órganos electorales llegan “de capa caída” a la elección federal.
“Desafortunadamente las últimas decisiones que han ido tomando han sido muy, muy cuestionables”, dice.
Una de ellas, menciona, es la negativa de regular los procesos internos de los partidos, con los que las fuerzas políticas, sobre todo Morena con el anuncio de sus coordinadores de defensa, hacen precampañas adelantadas.
La consejera presidenta Guadalupe Taddei, así como los consejeros Arturo Chávez, Norma Irene de la Cruz, Frida Gómez, Jorge Montaño, Blanca Cruz, Ucc Kib Espadas y Rita Bell López, han bloqueado la decisión. La mayoría de ellos identificados por sus posturas afines a Morena.
En contraparte están los consejeros Arturo Castillo, Carla Humphrey y Martín Faz, quienes han impulsado esas regla para frenar las campañas adelantadas, el gasto sin control y, por lo tanto, la inequidad en la contienda.
La falta de cohesión en un órgano colegiado
Una decisión que demuestra las consecuencias de la división y un órgano “colegiado a medias” es que le dieron a la presidenta Taddei, la facultad de designar a los directivos ejecutivos.
Hernández González pone el ejemplo del caso de Mario Alberto Alejo García, quien fue nombrado titular de la Unidad Técnica de la Fiscalización (UTF), pero de acuerdo con consejeros Carla Humphrey, Arturo Castillo y Martín Faz, no contaba con el perfil requerido.
A este se suman otras designaciones como la de Anahí Silva Tosca, exasesora del exgobernador interino de Tabasco, Carlos Marino; el de José Luis Arévalo Romo, y de Rebeca Fernanda López Aguirre, exasesores del gobernador de Sonora y el presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo Montaño, en direcciones ejecutivas del INE.
“Algún problema que tenga alguno de estos (u otros) los demás consejeros no van a cerrar filas con la consejera y (van a) dejar que cargue las consecuencias de esa decisión que debiera ser unitaria y privilegiando el diálogo”, expone el especialista de la UNAM.
Eso es lo peligroso, porque van a venir decisiones fuertes como cada proceso electoral y tienen que cerrar filas. Y si no están bien unidos, si no están cohesionados, va a resultar peligroso para el mismo desarrollo del proceso,
César Hernández González, experto en democracia y elecciones
Hernández González plantea que el INE, en su carácter de árbitro electoral, debe tener fuerza interna para la toma de decisiones y para tener autoridad ante los actores políticos, por lo que es de esperarse unidad y de cara al proceso federal.
“Lo que veo es un órgano que no está cohesionado, que está generando muchos problemas internos que yo espero que a la larga no afecten el proceso electoral”, dice.